Una mierda de colegio

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Como decía, todo empezó hace tres años atrás, no sé muy bien en qué fecha o en qué mes, pero recuero que hacía calor ese día. Partió como un día común, fui al colegio como cualquier otro día y recibí los mismos retos de todos los días "Esas botas no son parte del uniforme, señorita" me solían decir al entrar "No me alce la voz, Belén" me decían luego de que me retaran.

Siempre encontré aburrido el colegio, supongo que como cualquier otro adolescente. Por mi parte ni siquiera lo soportaba, nunca soporté muchas cosas en general, especialmente a las personas. Lo bueno es que es algo mutuo, las personas no suelen soportarme. Con Samuel nos odiamos desde el primer momento ¿A que no se pueden imaginar a ese chico odiando a alguien? Ese chico me detestaba.

—¡Oye! ¡Loca! —era el cómo me solían llamar en ese tiempo, tenían sus razones. Responder incoherencias, hablar entre sarcasmos, gritar de la nada solo para asustar a los niños. No puedo defenderme ante ese apodo.

Locos les dicen a las personas con una forma de vivir distinta, la mía era diferente a todos de ahí y estoy segura de que nunca lo entenderán. Pues, ¿Quién la iba a entender si eso ni siquiera era vida? No soporto la idea de tener que estudiar desde los 4 años hasta los 18 o 30 años para poder vivir ¿Y luego? Trabajar sin parar ¿y cuando mierda nos divertimos o somos libre? Lo he pensado por mucho tiempo y si sigo los parámetros de la sociedad, nunca.

—¿Qué necesitas, zorra? – respondí con mi mejor cara, si era llamada así suponía que tenía el derecho de llamarla así ¿No? Es casi lo mismo.

—Dame tu almuerzo—dijo.

Eso me dejó confundida. Durante mi vida me han intentado hace bullying un millón de veces, es lo que le hacen a la gente distinta. Con el tiempo la gente me a dejado de molestar, de hecho, ni me hablaban. La serie de peleas, gritos y estupideces que he hecho me ayudó a alejar a todos esos imbéciles. Supongo que estaba actuando demasiado normal por esos días para que pensaran que había bajado la guardia o esa chica era muy idiota por pensar que podía conmigo.

— ¿Por qué mierda debería dártelo? ¿Tu familia no te quiere y no te alimenta? – me di vuelta al darme cuenta de que no era nada interesante, ya tenia un lugar donde ir.

—¿Cómo te atreves a hablarle así? —dijo una de sus amigas, me di vuelta nuevamente— ¿Acaso no sabes con quien estas hablando?

—Claro que se con quien estoy hablando—dije— María—en realidad no me acuerdo como se llama—la hija del director, que tiene todo y a todos, pero al parecer, no comida—me acerqué lentamente mientras sacaba algo de dinero de mi bolsillo—toma, veo que lo necesitas mas que yo. Compra algo de comida y también un poco de dignidad, por favor—le sonreí y me quise ir. No me van a creer, pero en ese momento en realidad quería ir al baño. No soy de esas personas que salen del salón para buscar peleas. Bueno, si lo soy, pero no lo quería en ese momento.

—Maldita loca—escuché y traté de ignorarla. He recibido apodos peores ¿Se puede llamar eso un insulto? Eso lo dice un niño de cuatro años. Cuando di otro paso sentí como me tiró el cabello. En ese tiempo era negro y no tenía este corte raro. En el colegio, por ordenes de los profesores, no podía ser "yo". Es por eso por lo que cuando me sacaron, una de las primeras cosas que hice fue teñírmelo rubio y cortármelo mientras bebía alcohol—¿Quieres que te enseñe a comportarte? – Mucha gente lo a intentado por lo que sabia que una niña de 17 años no lo iba a logras ¡Ni siquiera mi madre pudo! Por eso me sacó de la casa. La única persona que ha estado ayudándome con mis comportamientos es mi psicóloga.

Tiró más mi cabello, haciendo que me agachara y yo, con mis urgentes ganas de ir al baño, le di un golpe limpio en su cara. La hice sangrar, no me arrepiento, de hecho, estoy bastante orgullosa de eso. No era la primera vez que la veía, compartimos un par de clases y su personalidad falsa al frente de los profesores me hizo querer golpearla un millón de veces.

¿Quién mierda nos va a entender?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora