Prologo

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— ¿¡Por qué lo mataste!? – Grita un hombre de 45 años. Viste un traje formal muy limpio. Es el abogado de una famosa diseñadora de moda, pero en este momento no le está gritando a su jefa, sino que le grita a su hija. No la soporta. Está enojado, lleva ya una semana visitándola para que le dé información útil para sacarla de prisión, pero no coopera en nada. Es insoportable, siempre lo fue.

— Es una historia larguísima – Belén está recostada en la silla, mirando el aburrido lugar. Es tan solo una habitación gris con unas cuantas manchas húmedas. Solo hay una mesa y tres sillas. Cuando cruza las miradas con el guardia de seguridad que se encuentra sentado al lado de la puerta, sonríe y vuelve a mirar al abogado —. Se podría decir que el inicio empezó por simple aburrimiento— trata de mover sus manos, pero las esposas se lo prohíben.

—No tengo todo el tiempo del mundo—suelta el abogado con las muelas juntas. La chica ríe al verlo estresado.

—Entonces cambia de caso—dice con tono burlón— ¿Cómo no puedes tener tiempo para tu propio trabajo?—sube sus pies sobre la mesa.

—Tengo que sacarte de aquí lo antes posible —suspira—. Las acciones de tu madre están bajando y no dejarán de hacerlo hasta que se demuestre tu inocencia.

—Pero no hay ninguna inocencia que mostrar. Yo maté a ese chico, hay testigos y no demostraré arrepentimiento. Ese hijo de puta se merecía ese balazo.

El guardia de seguridad se endereza al escuchar eso. Su mandíbula se tensa y coloca sus manos en su arma. El caso de Belén es tan conocido que es lo más probable que más de la mitad del país la odie por matar a ese hombre. Se merece ese odio, piensan todos, hasta su madre y su abogado. Ha matado al hijo menor del presidente. Samuel era la persona más querida del país antes de que su padre fuera el presidente. Siempre sonreía, ayudaba a todos y su belleza, que no transmitía más que inocencia, era lo que conquistó el corazón de todos.

Belén ha arruinado no solo su futuro al ser recordada como la chica que mató a Samuel, también ha arruinado la vida de su madre y ha dejado todo un país en luto. El guardia de seguridad está lleno de ira al ver que Belén no tiene ni una pizca de arrepentimiento.

—Tengo que sacarte de aquí—dice el abogado.

—Entonces te contaré dónde creo que fue el inicio—se sienta bien en la silla—puede que entre las cosas que pasaron puedas sacar algún detalle que sirva para que mi madre no deje de comer oro. Te contaré cómo me hizo conocerlo y por qué lo hice, pero para eso debo empezar con lo que pasó hace tres años, el día que me sacaron del colegio por golpear a esa zorra. —El abogado sacó una libreta— Eso, anótalo, que será la mejor historia que escucharas en toda tu puta vida.

¿Quién mierda nos va a entender?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora