Polvo

Nueces

Maní 

Mayonesa 

Duraznos

Frutos Secos

Aceitunas

Insectos

Polen

Eran algunas de las tantas cosas a las que Harry era alérgico.

La primera vez que Louis presenció una de las alergias de Harry al accidentalmente ingerir frutos secos en una ensalada, realmente entró en pánico. No supo cómo actuar mientras veía la hermosa piel blanquecina de su novio llenarse de pequeños puntos rojos, al mismo tiempo que comenzaba a hincharse. Su única salvación había sido llamar a Kaya, la cual terminó llevando a Harry a Urgencias.

Pasaron alrededor de tres días para que Louis visitara a Harry después del altercado. Por supuesto que le había mensajeado, pero él realmente no se sentía con el valor de visitarlo.

—Luces mejor —sonrió al ver a Harry dentro de las cobijas de su cama leyendo un libro.

—Te acordaste de que tienes novio —fingió enojo.

—Amor... —se acercó lentamente— Lamento no haber venido antes —suspiró—, realmente apesto en las cuestiones de ser enfermero y no soy muy bueno cuidando a la gente.

Harry cerró su libro y lo puso en la mesa de noche junto a él, con otra de sus manos hizo una señal de invitación para que Louis se sentara junto a él.

—Está bien —sonrió—. Yo soy muy fastidioso cuando me enfermo.

—¿Sólo cuando te enfermas? —bromeó recibiendo una mordida en un brazo.

—Claro que solo cuando me enfermo —respondió—, soy la persona más dulce y pacífica del mundo.

—Y hermosa —completó Louis.

—No hubieras dicho eso después de que fui al médico —su cabeza ahora se acomodaba sobre el pecho de Louis—, estaba hinchado y rojo y totalmente horrible.

—Imposible —sus dedos comenzaban a enredarse en los risos de Harry—. No importa si tienes mil ronchas en tu cara —pellizcó una de sus mejillas—, si te pones tan gordo como un luchador de zumo —su mano viajó hacia el abdomen de Harry sobre su camiseta— o incluso si llegas a ser calvo, siempre te voy a amar —y por último besó la coronilla de este.

—¡Cállate! —gritó con pánico—. Jamás va a pasar eso. Louis comenzó a reír por la reacción de su novio, pero de un momento a otro su risa se esfumó y un gran silencio se hizo dentro de la habitación. La yema de sus dedos ya no frotaba en círculos en cuero cabelludo de Harry.

—¿Pasa algo, pastelito? —preguntó Harry preocupado.

—No —contestó rápidamente.

—Louis, vamos, te conozco.

—Es sólo... —calló por unos segundos— ¿Recuerdas la última vez que enfermé de gripe? 

—Mhm —asintió.

—Tú estabas ahí —suspiró—. Tú llegaste, con medicamentos, con sobres de té, hiciste que me hicieran una sopa de verduras e incluso cambiabas la compresa de agua fría para regular la fiebre —juntó más su cuerpo con el de Harry—. No te separaste de mí en todo el día ni en la noche.

—Oh, Lou, pero lo hice porque te amo y realmente quería cuidarte —giró su cara para quedar muy cerca de la de Louis.

—Ese es el punto, Harry —lo miró fijamente—. Yo también te amo, y no quiero que algún día pienses que no quiero cuidarte, porque mierda, yo siempre te voy a proteger.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!