Capítulo nueve: Noche de fiesta, champán caro y tres chicas hermosas I.

2.1K 134 8
                                        

OIX:

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

OIX:

Hoy iba a ser una noche divertida, ¿por qué? No lo sabía, pero sí iba a serlo. Era ya de noche y me encontraba con Greta en el sofá de mi casa, sentadas en la espera de Emma, una amiga de G que nos iba a acompañar a una fiesta en la discoteca. La regla que Wes había puesto para dejarnos ir era que teníamos que ir con alguien mayor que nosotras, así que a mi mejor amiga se le ocurrió invitar a Emma, que tenía veinticinco años.

A Wes no le quedó otra que aceptar. Nick todavía no estaba del todo de acuerdo. Él quería acompañarnos porque supuestamente no quería que nos sucediera algo en esa discoteca. Pero era mentira, él solo quería salir con nosotras porque se aburría estando todo el día entrenando.

Cuando me dijo que iría con nosotras, me negué por completo. Si Nick iba, se cortaba todo lo relacionado con la diversión, ya que no podía tomar alcohol cerca de él. Me cuidaba más que mi propio hermano, al cual no le preocupaba si terminaba en un coma alcohólico. Bromeo, me mataría.

En realidad, Wesley estaba más preocupado por G que por mí. Sospechaba que entre ellos estaba sucediendo algo, porque pasaban mucho tiempo juntos, muchas veces había salido de mi habitación y me había encontrado a Greta saliendo del cuarto de mi hermano. Muchas cosas extrañas, pero sinceramente, no era mi tema.

Cosa de ellos lo que estaban haciendo.

Además, yo también tenía algo con Lander y nadie, excepto Greta, lo sabía. Aunque ahora presentía que ella no era la única que lo sabía, ya que el rostro de Carol Laurent cuando fui a buscar a su hijo lo dijo todo. Ella no creía, sabía que entre su hijo y yo estaba sucediendo algo.

Pero suponía que no le molestaba, ¿no?

—G, Emma ya se encuentra fuera — comentó mi mejor amiga mientras me observaba. Al escuchar eso, Nick y Wes se aparecieron mágicamente en la sala para detenernos.

—¿Tienen que ir sí o sí? — preguntó Nick, cruzado de brazos y con cara de póker, lo cual me indicaba que seguía sin estar de acuerdo. Lamentablemente, para él, tenía que aceptarlo como sea porque esta noche íbamos a salir.

—Sí, Nick — contesté mientras lo miraba. Sobre nuestro rumor de una supuesta relación, bueno, ya había comenzado a desaparecer poco a poco. Ya no me perseguían los periodistas a todos lados para preguntarme si estaba con el mejor amigo de mi hermano y tampoco estaban afuera de mi casa. Todo gracias a Nick, que había hablado en una entrevista reciente y dejó en claro que entre nosotros no estaba sucediendo nada.

Nunca había sentido tanto alivio en mi vida. Ahora ya podía salir sin la necesidad de que mi padre o alguien de la familia me acompañara.

—¿No podemos ir? — preguntó Nick con una ceja arqueada.

—No.

Me miró, cerró los ojos y asintió con la cabeza, manteniendo la misma cara de póker que tenía antes. Quería ver sus hoyuelos, pero estaba enfadado y cuando lo estaba no sonreía por nada en el mundo, solo cuando yo intentaba animarlo, y ahora no tenía tiempo para animarlo porque tenía un carro esperándome fuera.

Scoring the Heart ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora