Confesiones - Capitulo 03

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En la complicidad de dos corazones,
la verdad es el puente, sin divisiones,
donde el amor se arraiga con firmeza,
en la autenticidad de cada promesa.

Alastor Morningstar

La reunión avanzaba sin problemas. Algunos demonios hablaban sobre “estrategias” que, según ellos, nos harían ganar la guerra contra los ángeles… claro, si esos estúpidos planes pudieran considerarse estrategias y no simples parloteos. Además, no es como si ellos fueran los que realmente van a pelear.

—Querido —Lucifer me llamó, pero decidí ignorarlo y seguir mirando al frente—. Sé que estás molesto por...

—Sí —lo interrumpí—, está en todo lo correcto, Su Majestad —continué con un tono frío, sin mirarlo, solo posando mi vista en los demonios presentes—. Estoy molesto. Muy molesto, a decir verdad.

—Y estás en todo tu derecho, querido, pero...

—Con gusto escucharé tus excusas luego, Majestad —volteé a mirarlo fríamente, igual que mi tono de voz en esos momentos—, porque ahora no quiero escucharte.

—Alastor... —insistió Lucifer, pero lo interrumpieron con una pregunta más que previsible.

—¿Por qué no se encuentra su alteza, la princesa Charlie? —habló Asmodeo, mirándome directamente. Ni siquiera podía disimular su odio hacia mí.

Las malas lenguas empezaron a murmurar. Era difícil esconder la sonrisa que se trazaba en mi rostro: los rumores sobre la princesa ya habían llegado a oídos de los más poderosos.

—Tuvo un inconveniente —excusé de manera cortante—, tiene cosas que hacer como princesa heredera.

Todo murmullo se silenció de inmediato. Era claro que no tenía una buena relación con Asmodeo, y todo el reino lo sabía. Por eso la tensión era inevitable en cualquier conversación entre nosotros.

—¿Seguro? —insinuó el demonio de la prostitución, Valentino—. Hubo rumores de que la princesa caramelo asistió a una reunión con Adam, claramente como representante de su alteza, el Rey Consorte.

Le sonreí como pude, tratando claramente de reprimir mi enojo... ¿porque dicen "representando a.."?, yo no la mande en mi lugar, fue su Rey Lucifer quien lo hizo y ahora soy yo el que carga con las consecuencias.

—¿Qué intentas decir? —repliqué con un tono igualitario a una frustración llena de cansancio puro.

—No se moleste, Su Majestad —respondió con descaro—, pero es sospechoso que el tiempo del exterminio se redujera a la mitad después de esa reunión.

Eso bastó para desencadenar un indecente rumor y múltiples comentarios sobre la ineptitud de Charlie ante la menor pizca de responsabilidad.

Aunque el ánimo se arruinó cuando Asmodeo intervino, defendiendo a Charlie y justificando sus errores como simple juventud.

—No podemos juzgar tan cruelmente a la princesa —declaró, alzándose de su asiento con autoridad—. ¿Quién no ha cometido errores? Por eso estamos aquí, en el Infierno.

El parlamento guardó silencio. Todos se doblegaron ante el aura de Asmodeo, ese poder aplastante que sometía a cualquiera aún siendo el pecado más débil.

—Claramente, Asmodeo tiene razón —repliqué, fingiendo apoyo, notando su expresión de sorpresa—. Ella es joven e imprudente, mejorará con el tiempo.

Por fuera, y ante todos, Charlie era mi “rayo de sol”. Después de todo, la crié desde que tenía seis años, y la gente creía que la amaba con todo mi ser. Qué estúpidos.

~Mi Oscuro Deseó~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora