Almas Gemelas - Capitulo 01

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Un desterrado de la luz celestial,
El, una sombra perdida en el oscuro umbral. Entre las llamas del tormento, se cruzan sus miradas, Un destello de pasión en medio de las llamas

Alastor Morningstar

18 de febrero - 7:40 am

La mañana era hilarantemente perfecta. El brillante sol cruzaba las ventanas, bañando con su luz el rostro de la persona acostada a mi lado: un ser que, curiosamente, atrae cualquier mirada. Bueno, no por nada lo conocen como El Fruto Prohibido.

Aquel ser tan hermoso —por dentro y por fuera— era mi esposo, mi amor. Pero este bello ángel dormía como si un carruaje lo hubiera arrollado.

—¿Cómo no le duele el cuerpo al despertar? —pensé con cierto desconcierto. Puede ser tan imponente y atractivo como para hacerme sentir inseguro, pero sus hábitos son lo suficientemente extraños como para causar miedo.

Observar el rostro de Lucifer dormido era como mirar una versión distorsionada de su propio ser: un ángel en reposo que, al despertar, se convertía en un demonio travieso, lleno de energía y con una sonrisa capaz de desatar el caos.

Nuestros días como matrimonio habían sido pacíficos, sin mayores sobresaltos. Reuniones, risas en los pasillos, bromas y juegos compartidos. Todo parecía perfecto.

O eso creí… hasta que llegamos a la etapa en la que la confianza se excede.

Amo a Lucifer. Después de todo, fui yo quien decidió casarse con él, más allá de mis intereses personales hacia la corona. Pero a veces —solo a veces— puede llegar a ser realmente irritante.

(...)

—¡ALASTOR! —gritó con una fuerza que resonó en cada rincón del nuevo palacio.

—¿Qué pasa? —pregunté, entrando con evidente preocupación. Avancé rápidamente hacia la sala donde los sirvientes huían despavoridos y los estruendos retumbaban en las paredes.

Al llegar, me encontré con un caos monumental: ropa tirada por todos lados, maletas abiertas, y en medio de todo, Lucifer en el suelo, con los ojos hinchados y los puños apretados.

—No lo encuentro...

—Oh, amor… ¿qué estás buscando? —pregunté, acercándome con cautela.

Lucifer me miró con el rostro enrojecido y las lágrimas a punto de caer. ¿Cómo un rey tan poderoso podía parecer tan indefenso?

—Déjame ayudarte. ¿Qué fue lo que perdiste?

—Y-yo... —balbuceó, deteniéndose de golpe, como si sus labios hubiesen sido sellados.

Mi mente empezó a elucubrar. ¿Qué objeto había perdido para ponerse así?
¿Un documento importante? ¿Un contrato con alguna alma? ¿Algún secreto que pudiera ponerlo en peligro? ¿Un artefacto celestial? ¿O tal vez fue robado?

—Está bien —dije con tono firme—. Llamaré a los guardias y a los sirvientes. Lo encontraremos.

—¿De verdad? —dijo con brillo infantil en sus ojos—. Espero que encuentren mi patito…

~Mi Oscuro Deseó~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora