E P Í L O G O

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Aliste mis cosas cosas, miré mi reloj ya estaba lista.

Tomé un taxi, y de camino al aeropuerto me fui.

Los edificios conocidos para mí, los iba dejando lentamente atrás todos pasaban rápido. Chicas riendo y siendo sociables. Sonreí con tristeza es una pena, no haber sido como ellas.

Lo que oprimió mi corazón fue ver por última vez, donde trabajaba la cafetería me alejaba y eso no me gustaba, y claro donde conocí a Dylan.

El taxi aparcó frente al aeropuerto, le pasé el dinero y salí.

Me adentré al lugar, la mayoría de personas corrían por los vuelos atrasados o iban tarde, niños llorando por algún dulce y chicas maquillándose. Fui hacía un mostrador y pregunté si mi vuelo había llegado y sí, había llegado.

Fui al lugar donde pasan las maletas y luego al detector de metales que, Gracias a Dios, no sonó.

Faltaba media hora y el vuelo salía pero quería subirme antes, quería escapar antes...

Le pasé el boleto a la chica azafata quien me sonrió dulcemente.

—¡Bea!

Sentí mi nombre y me di vuelta. Dylan estaba ahí, Dylan se veía agitado, Dylan había venido por mí. Nerviosa fue lo primero, lágrimas juntándose en mis ojos, y no poder decir nada.

—Bea...— volvió a decir, esta vez me acerqué lento donde él.

Al estar al frente, el tomo mis manos, las suyas estaban cálidas, y sus ojos grises se posaron en los míos.

—No te vallas.

—¿P-Porqué?— dije en un hilo de voz.

—Necesito decirte algo muy urgente.

—¿Ahora?

—Vamos Bea... Deja de responder con preguntas— sonrió —Se que va a hacer algo raro, pero lo debes saber porqué tu formaste parte de mí, de alguna forma. Pero tu me hiciste cambiar, me hiciste ver de otra manera— buscó mis ojos —Con servirme mi café, tan sonriente y con esos ojos que me volvían loco, No soportaba ver que atendía a otros chicos, porque solo quería que tú me vieras— Sonreí —Cuando te pedí salir me sentí muy nervioso, a la segunda cita, claro un poco más relajado... Me hiciste cambiar, mi familia quedo desconcertada, mis amigos dudosos pero yo se lo que quiero ahora y lo que siento; esto me hace feliz ahora al igual que tú me haces feliz... además te quieren conocer... Pero ¿Sabes porqué?

—Yo... No...—balbuceo.

—Bea... Yo era Gay— solté sus manos.

Lo miré atónita ¿Esto era posible? No sabía que decir, me sentía rara.

—Tú... ¿Eso quiere decir que...?

—Si, Bea... Me gustas, me encantas, mi sexualidad cambió cuando te conocí, y no sabes lo confundido y enojado conmigo mismo estuve. Era loco, era simplemente raro que esto pasara. Pero lo acepte y no podía dejarte ir— buscó algo en sus bolsillos —Sin irme contigo, esta decidido— me mostró su boleto.

—¿Como sabías mi vuelo?— dije con notable asombro.

—Mi hermano trabaja aquí.

No soporté y lo abracé, el pasó sus brazos por mi cintura y me elevó del suelo, me separé un poco y él junto nuestros labios, de una manera lenta y tierna.

—Te quiero Bea.

—Te quiero Dylan.

--

Dos años después:

Hace dos años, Dylan fue por mi y nos juntamos a vivir. Sus amigos me conocieron y todos nos llevamos muy bien, la relación con él, es muy linda. Siempre peleamos por tonterías, pero después uno de los dos intenta arreglarnos.

El término su carrera de fotógrafo, y yo termine secretaría. Dylan ahora trabaja para una empresa de moda y saca fotos muy perfectas a modelos.

Pero ahora tenía un problema, estaba sentada en el piso del baño, con un artefacto en mis manos. Salían dos rayitas, estaba embarazada.

¿Como se lo iba a decir? ¿Lo iba a tomar bien? Estaba nerviosa el llegaría en unos minutos tenía que decirle.

—¡Preciosa llegué!

Me paré rápidamente del suelo y boté las cosas. Fui hasta la sala y él me miraba.

—¿Que?— dije sonriendo.

—Tus piernas— sonrió.

—Estúpido.

Me tomó de la cintura y le saque la corbata, él me iba a besar pero me aguante y me separé.

—Tenemos que hablar.

El rostro de Dylan cambio, se tenso y apretó los puños. Estaba nervioso y yo igual, más que él.

Palmeó la parte de al lado del sofá y el se sienta, me cambió al de al frente.

—¿Me vas a dejar?— soltó.

—¡Dylan! ¡Claro que no!

El sonrió aliviado.

—Mira— me removí incómoda —Yo... No se como decirlo...— pausé —Dylan— lo llamé —Estoy embarazada.

Él me miró, estaba neutro y callado. Eso me ponía más nerviosa, se paró del sofá, y empezó a caminar de un lado a otro. Yo no sabía que hacer. Me paré y cuando me vio, corrió a abrazarme.

—Bea, voy a ser papá, me haces tan feliz— besó mis labios —Gracias.

—Dylan, tu eres el que más aportó— reí —Seremos padres primerizos— susurré.

—Tendré que aprender a cambiar pañales.

—Claro que sí.

El me miró y puso su mano en mi abdomen.

—Te amo Bea.

—Te amo Dylan.


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