— Hemos alcanzado la puerta del infierno, Señorita Adams. —Pude oír. Al abrir los ojos, me encontré con un área llena de flores blancas tan grande que supera el doble de mi tamaño.
Observé risas en mi entorno. Para mirar a cada individuo con furia. Sin embargo, las campanas detuvieron su sonido mientras el portón se abrió gradualmente frente a mis ojos.
— Esto es sorprendente, ¿el portón está hecho de oro? —Xia se emocionó.
— Por supuesto, señorita. Y este será su hogar. Nuestra institución educativa pertenece a ustedes. Síganme, por favor.
Tomé un respiro hondo mientras el hombre avanzaba junto a mí, acompañado por su acompañante. ¿No es que ese otro hombre carecía de lengua? No había escuchado sus palabras en ningún instante.
Nos topamos en un extenso camino hasta alcanzar una mansión; tal vez en otra oportunidad podría haber sido feliz como Xia, pero en este momento no. Solo deseaba volver a mi casa; no había pasado ni un día y ya me extrañaba a mi madre y su arrogante carácter.
¿En verdad estaba convencida de esto? No podía abandonar a Xia, sin embargo, dejar a mi madre así sin más representaba una verdadera carga de culpa que sentía. Me absorbieron tanto mis pensamientos que no pude darme cuenta de que habíamos ingresado a una habitación hasta que los gritos hicieron que me recuperara.
—¡Bienvenidas sean, mis pequeñas flores! —decía la mujer mientras extendía sus brazos con alegría. —¿Qué pasa? ¿Por qué esas caras largas? Maestro Bruno, ¿qué les hizo a mis ángeles?
No podía creer lo que estaba escuchando; esta mujer nos habla como si nos conociera de toda la vida.
—Por supuesto, las conozco desde hace mucho.
Quedé inmóvil en mi posición. ¿Podría esa mujer oír lo que estoy pensando?
—Claro que sí, amor mío.
No tenía idea de qué expresar, simplemente pude aceptar que todos eran extraños y estaban locos. Sí, deseaba que lo escuchara, por supuesto que sucedió debido a cómo me miró con gracia.
— Agradezco mucho tu visita a este lugar. —exclamó al sujetar las mejillas de Xia con fuerza.
— De hecho, nos forzaron, señora. —Podía oír a Xia, mientras miraba cómo se distanciaba de la mujer y se aproximaba a mí.
—¿Forzaron? —exclamó con furia, al ver al individuo que nos había llevado hasta aquí, mientras él volteaba los ojos consciente de qué sucedería a raíz de tal revelación. Estableció una seña para que la siguiera y él la obedeció.
— Señor mudo, ¿podría aclararnos qué ocurre? —pregunté mientras él me miraba atentamente.
—No soy mudo, niña. La profesora Mónica o la directora Roma proporcionarán la explicación. —Optó por dejar la habitación.
Cuando me acerqué, pude ver con claridad la habitación. Era encantadora, contaba con ventanales de cristal, vitrinas con flores de diferentes colores y el aroma que emitía era agradable.
Durante un momento pude sentir serenidad hasta que los escuché y tuve que acercarme rápidamente para hacerlo mejor, ya que Xia estaba fascinada con todo lo que podía tocar y ver.
—¿Las obligaste? Por Dios, te pedí que lo realizarías de la forma más cordial posible, maestro Bruno. ¿Cuándo usted me hará caso? — Ella estaba inquieta, se notaba en toda la lugar.
— Fue el encargo que me dieron, me indicaron que las trajera y ya están aquí.
Concluyó mientras se aproximaba a nosotros.
—Xia, Samira. — Tomé un profundo respiro al escuchar nuestros nombres. —Chicas, vengan conmigo y disculpen los inconvenientes; no ocurrirá de nuevo. Vamos a encontrarnos con la directora; estará encantada de verlas finalmente.
Por última vez nos observó antes de comenzar a caminar.
El castillo, como lo describió Xia, era encantador; parecía un sueño siendo real, pero me preguntaba cuándo sería el instante en que me despertara de aquella experiencia. No podía existir ningún efecto positivo desde que el ogro de Bruno comenzó a poner en peligro a nuestras familias, pero conseguiré alcanzar el objetivo final.
Dos golpes en la puerta y esta se abrió bruscamente, permitiendo ver a una dama en un salón de clases leer unos documentos. Al menos su cara se iluminaba de forma tan fascinante que me hizo querer cuestionarme qué poseíamos Xia y yo para provocar eso con nuestra existencia.
— Bienvenidos a nuestra institución educativa DreamBridge, su lugar de residencia. Por favor, siéntense; parece que la hemos esperado durante 200 años. —¿No, señorita Mónica? —La mujer asintió con un gesto de risa. —Confíen en que nada les sucederá estando aquí y les proporcionaría más detalles, pero requiero que tomen un baño, coman y por la mañana ingresen al salón principal. Entre todos se conocerán y le daré la bienvenida como se merece. Por favor, atienda a nuestras estudiantes en su cuarto y que se mantengan unidas. —dijo mientras nos guiñaba.
La profesora Mónica pidió que la siguieramos de nuevo; estábamos a punto de alcanzarla cuando una voz nos detuvo.
—Jóvenes, otro asunto. Por favor, no confíen en nadie, no todos los ángeles acaban siendo tales; pueden dejar el sitio.
Finalmente, Xia y yo nos observamos por primera vez en ese día para continuar nuestro sendero.Esto resultaría complicado, pero nunca sería inalcanzable.
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Dream Bridge (EMISIÓN/CORRECCIÓN)
Fantasy¡Te damos la bienvenida a DreamBridge! Mantén activa tus capacidades cognitivas porque nunca se sabe cuando acabará todo, y un consejo más tal vez no deberías confiar en nadie, al menos no todos los que tienen cara de Ángeles realmente lo son.
