La noche transcurría con tanta tranquilidad que mi mente solo se encontraba en lo que había oído hablar de Xia por la tarde. ¿Tenía alguna relación con el hecho de que mi madre siempre me señalaba que soy especial? Y reflexionar, tener que irme, no, tener que irme no sería una opción adecuada.
Desde mi nacimiento, me sentí distinta a los demás, me sentí únicamente excluida. Por esta razón, mi madre decidió no permitirme abandonar nuestro hogar, o al menos eso pensé, porque en lo más oscuro del bosque hay un río que brilla cada vez que Xia y yo llegamos a él.
Es como si hubiera imaginado que estamos allí; el agua es tan clara que puedo observar las rocas de diversos colores y, al atardecer, se puede apreciar la cascada que cae en ese río.
— Samira, ¿aún no te has acostado? — Podía oír la voz de mi madre con un tono inquieto.
—Todavía no, pensaba en cuándo me permitirías ir al pueblo. He alcanzado la madurez y tú prometiste —. Previo a finalizar, fui interrumpida.
—No, no hice promesas, tú hablas y yo simplemente callé. Ahora, por favor, duerme —y antes de responder, ella había abandonado mi cuarto dejando todo en silencio.
("Por Dios, Samira, despierta ya. ¿Cuánto necesito moverte?" Jaloneaba mi cuerpo al punto de incomodarme debido a la rapidez con la que estaba sucediendo."¿Qué sucede?" pregunté tras tanto estirón.
"Es momento de enfrentar tu destino, de conocer tu identidad, de luchar contra ELLA, ya que tú conseguirás lo que yo no logré". La mujer hablaba delante de mí, pero ¿quién era? Estaba tan sombrío que no pude distinguir su cara. Las risas resonaban a lo largo de toda la estancia, era ELLA, pero ¿por qué no puedo verla? Observé un murmullo.
"Debes acompañar a Bruno, ellos te orientarán y te protegerán con los ángeles." He conseguido despertar.)
Tras la profunda ansiedad que había experimentado, no pude dormir en lo que restaba. Mi cuerpo y mente estaban en estado de cansancio, pero tuve que alejarme de la cama. Tenía que enfrentar un nuevo día y sobre todo enfrentar mi realidad. Se percibían voces en lo que me bajaba, hasta que pude percibir la voz de un hombre.
— Samira seguirá nuestro camino; proporcionaremos la formación que ella merece. ¿Conoces que ella no es cualquier chica de la localidad? Te hemos firmado un acuerdo y es momento de que cumplas con tu parte, dado que durante estos 18 años hemos cumplido con nuestras responsabilidades. —Era ese individuo. Estaba segura de que, a pesar de no haberlo conocido todavía, su voz me parecía tan conocida.
Era consciente de que necesitaba actuar con rapidez, por lo que surgió una idea: de esta forma pude descender por la ventana de mi habitación con una cadena de sábanas. Quería que Xia estuviese a mi lado o esto acabaría en un caos.
Frecuentemente me cuestioné por desconocer de dónde mi madre extraía recursos para mantener una estabilidad financiera estable. Aunque no éramos tan adinerados, nunca existió carencia en nuestras vidas.
¿A eso aludía el hombre al comunicar que había asumido responsabilidad?
Mis pensamientos provocaron que avanzara sin percatarse de que había llegado a la vivienda de Xia.
Cuando la vi delante de mí, solo tuve la capacidad de correr y gritar.
— ¡¡XIAAA!! ¡XIAA! Maldita sea contigo, pelirroja. —Podía oír una mofa en el interior de la vivienda que cada vez se aproximaba más. Cuando llegó a la puerta, ella entendía por qué me encontraba allí.
Era cuestión de escapar o fallecer en el intento y, al final, ambas son ventajas. No pude mantener un diálogo más cuando Xia me agarró el brazo para correr dentro del bosque y el agotamiento no nos detuvo hasta alcanzar el río que tanto queríamos.
— Fue ese hombre a tu hogar, lo sé, y Samira, creo que deberíamos acompañarlo. — La observé con sorpresa y, antes de que me hablara, ella hizo que siguiera guardando silencio con una señal. — Escucha, sé lo que dije y lamento el hecho de que te preocupara, pero tuve un sueño. Antes de que ella prosiguiera, yo hablé.
—También lo experimenté y esto no me brinda seguridad, Xia. Nos buscan tras 18 años y afirman que formamos parte de ellos, ¿quiénes son ellos? ¿Ir a dónde? —Comenzaba a exaltarme y se podía apreciar en la variación del clima. De ser el firmamento más azul y bello, se transformó en un tono más oscuro como en mis fantasías.
— Samira, por favor, descansa y escúchame. —Lo único que no quería hacer ahora era escucharla, ¿estaba al tanto de lo que me dijo? No lo entiendo. —En realidad, sabes que algo con nosotras no está del todo en orden. ¿No deseas descubrir por qué tanto misterio? Desde nuestra niñez nos afirman que somos únicos y a la mierda con esto. Me agota quedarme sin palabras constantemente; soy muy joven y chismosa para mantener este sentimiento de incertidumbre, por ende, Samira. Hay dos alternativas: vamos ambas con ese tal Bruno o me encuentro sola en este asunto, aunque con tu asistencia sería más fácil hallar todo.
Podría haber estado paralizada ante todo lo que me comunicó; ella nunca se expresaba de esa forma, esto resultaba tan desconcertante.
—Bien, iremos a donde sea que nos quieran llevar,pero si salimos vivas de esto, te prometo que colgaré tu cabeza fuera de mi casa. ¿Está usted al tanto, Carter? —Solo logré sonreírle antes de voltear los ojos; comprendía que esto era incorrecto y aún así no podía dejarla sola. Ella asintió proporcionándome una sonrisa que mostraba afecto. —Vamos de inmediato antes de que me arrepienta.
Nos encontramos en silencio; únicamente se oían nuestras respiraciones y nuestras pisadas, hasta que Xia me detuvo de inmediato.
— Sami, detente. — Ahora,¿qué dirá esta mujer? Pensé. —Nos siguen, presta atención.
No conseguía notar nada.
—¡Qué sorpresa, Xia! Inicialmente, terca y chismosa, después manipuladora y finalmente vidente. ¿Qué más poderes tienes, jovencita? —le pregunté furiosamente mientras continuaba mi caminata.
— Por lo que pude percibir, también posee el poder de curación; tiene vida en sus manos, señorita Carter.
No podía distanciarme más; esa voz tan conocida se manifestó.
— Señorita Adams. Qué astuta fue al hallar que su amiga tiene videncia. — Simplemente rodé los ojos para indicar que no me interesaba.
— Por supuesto, no más rodeos. Nos quiere conducir a algún lugar, la pelirroja que se encuentra allí.
Dije, apuntando a Xia, quien al percibir lo que estaba haciendo, sonrió con gran fuerza y elevó su mano para indicar que se estaba hablando de ella.
— Está dispuesta a ir porque es una metiche de mierda y necesito acompañarla. ¿Qué razón? Porque me maneja a su voluntad. Ahora nos mostrará quién es, lo que desea de nuestra parte, a dónde nos dirigirá, y me dirá ahora mismo qué demonios con lo que acaba de mencionar sobre curación y vida. — Pude concluir mientras me acercaba a él con una mirada que gritaba que lo estaba desafiando. Observé a su compañero; su mirada eran de asombro y Xia simplemente movía la cabeza en un gesto de desaprobación.
— Señorita Adams, ante todo. ¿No tiene modalidades? Me falta el respeto al pararse frente a mí de esa forma, me cuestiona sin darme la oportunidad de responderle de forma específica, ignorando que mencionó palabras que son altisonantes para alguien que afirma poseer un buen léxico y ser inteligente, que ahora me cuestiono tanto de ello. —Pronuncio sin dejar de mirarme.
— Cuando la circunstancia lo requiera, entonces los criterios se me olvidan, señor. — Di una vuelta. —Perfecto, ¿cuándo nos iremos? Debo cambiarme y mis pertenencias personales.
— Poseerán lo que requieran en la academia, no deben preocuparse.
Y antes de poder resistirme a algo, oí un chasquido que me hizo sentir un poco de sacudimiento.
ESTÁS LEYENDO
Dream Bridge (EMISIÓN/CORRECCIÓN)
Fantasy¡Te damos la bienvenida a DreamBridge! Mantén activa tus capacidades cognitivas porque nunca se sabe cuando acabará todo, y un consejo más tal vez no deberías confiar en nadie, al menos no todos los que tienen cara de Ángeles realmente lo son.
