3. ¿Lista para perder? (CORREGIDO)

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Capítulo III


Rachel y yo llegamos después de que terminaran las clases a mi habitación compartida en la residencia. Como nada de aquello estaba planeado, le presté un bañador y un poco de ropa, y nos arreglamos allí. Jessica no se encontraba en la habitación, así que supuse que estaría en clases. Una pena, me hubiera gustado llevarla con nosotras, se lo merece.

Me puse un bikini rojo debajo de un vestido corto de rayas azules y blancas hasta las rodillas, y juntas caminamos hacia la ubicación que mandó Jordan por el grupo. Rachel seguía un poco incómoda con la idea, pero la calmé un poco prometiéndole que estaría con ella toda la noche.

Al llegar a la famosa fiesta, una música a todo volumen que sonaba desde el interior nos recibió. Rachel estaba de pie a mi lado. Lucía radiante con la camisa negra y shorts blancos que le tendí. Tal vez se los regalaría, definitivamente le quedan mejor a ella que a mí. Su cuerpo es más menudito mientras que el mío se caracterizaba por una cintura más estrecha con hombros y caderas proporcionados. Apenas entraba en los shorts, y el conjunto se ajustaba de manera perfecta a su cuerpo.

Pude ver a Jordan terminar de saludar a un grupo de gente en una esquina antes de dirigirse hacia nosotras, corriendo.

—¡Ey, Harley! ¡Por fin llegaste! —gritó a través de la música.

—¡Sí! ¡Es imposible no saber identificar un sitio como este! ¿Quién vive aquí? —pregunté curiosa.

—Un amigo —contesta con simpleza. Luego, señala el interior de la casa—. Ahí dentro hay tequila, snacks y cervezas, por si os apetece.

—Gracias, ahora mismo vamos.

Él asiente, dedicándome un guiño juguetón.

—Nos vemos más tarde, le prometí a unos amigos ir a la piscina en un rato —me sonrió—. Si me necesitas, ya sabes dónde encontrarme...

—Sí, nos vemos luego.

—Adiós, señoritas —hace un saludo militar antes de salir corriendo por el mismo camino donde volvió. Raquel solo me lanza una mirada incrédula.

—¿Qué?

—¿Son cosas mías o ese tío te estaba tirando fichas? —¿Quién? —Ella señala a Jordan—. ¿Jordan? ¿Por qué lo dices?

—Si me necesitas, ya sabes dónde encontrarme... —lo imitó—. Esa frase viene con segundas intenciones, Harley, y lo sabes.

Sí, es verdad, lo sabía. Jordan llevaba desde comienzos de año intentando llamar mi atención de cualquier manera. Era lindo, aunque no me atraía en lo absoluto. Su propuesta no daba lugar a dudas, sin embargo, esa noche solo la disfrutaría con mi mejor amiga, no con nadie más. Negué con la cabeza como si estuviera loca, y la arrastré conmigo hacia el interior de la casa. Debía reconocer que era muy bonita, muy moderna. Ya sabes, era el tipo de casa con sillas de formas peculiares y muebles de cuero. Había pinturas psicodélicas en todas las paredes y, en general, era muy colorida.

Ambas nos dirigimos a la cocina. Nos costó encontrarla moviéndonos entre la gente, pero valió el esfuerzo. En la isla de la cocina había botellas de cristal, vasos de plástico —algunos más llenos que otros— y todo tipo de snacks salados. Me llevé algunos a la boca antes de tomar dos vasos vacíos y llenarlos de vodka. Le doy el otro a Raquel, quien solo lo mantiene en sus manos. Huele el contenido del vaso, reacia.

—¿De qué es?

—No lo sé —levanto el vaso en el aire—. ¡Para dentro!

Yo me lo tomo enseguida, y Raquel duda unos segundos antes de llevarse el vaso a los labios. Cuando se despega del vaso, casi lo escupe. Una expresión agria se forma en su rostro.

La Llaman La Heartbreaker ©✔ | EN FÍSICO (ABRIL 2025)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora