2. ¿Estás bien de la cabeza? (CORREGIDO)

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Capítulo II


GRUPO DE CLASE UNI
De: Jordan
¡Fiesta esta noche! ¡Estáis todos invitados!


Seguido del mensaje, Jordan, mi compañero de clase al que le apasionaban las fiestas, compartió el enlace de una ubicación. Pulsé en el enlace y me llevó a un chalé enorme con piscina no muy lejos de la residencia. A unos veinte minutos, más o menos. Cualquiera diría que allí se hospedaba alguien de mucha pasta. Joder, si parecía una mansión. Mientras salía de mi última clase del día, agotada, tecleé una respuesta confirmando que estaría allí. Ni siquiera escuché a Rachel, mi mejor amiga, pararse a mi lado hasta que gritó.

—¡Harley Morgan Quinn!

—¿Eh? —pregunté, cerrando la aplicación de WhatsApp en mi iPhone.

—¿Estás escuchándome? —Yo abrí la boca para contestar, pero ella se me adelantó—. No, mejor déjalo. A veces pienso que estoy hablando con una jodida pared. ¡Es irritante!

Ella comienza a avanzar de manera rápida hasta la salida de la Universidad, dejándome atrás.

—¡Rachel! ¡No, espera! —grité corriendo tras ella.

En verdad comprendía de dónde venía su enfado. Últimamente nos veíamos menos por los exámenes y, bueno, también por las fiestas. Algo que siempre nos ha diferenciado la una a la otra es que ella era una estudiosa compulsiva, es decir, mientras yo pasaba las noches de fiesta en fiesta y a veces acabando en la cama con alguno, ella los disfrutaba estudiando sin importar si el examen o la prueba era a finales de mes. Ella odiaba las salidas nocturnas, no le gustaba rodearse de gente, ella prefería evitarlo a toda costa.

—¿Qué?

—Rachel...

—¡No! ¡Esto se acabó! —espetó furiosa—. Nunca tenemos tiempo para vernos, y cuando lo tenemos, siempre estás por algún lado de fiesta. Me siento apartada.

—Lo siento, Rachel, no creía que te sentías así —junto las manos—. ¿Me perdonas?

—Eh... déjame pensarlo... —se lleva la mano a la barbilla, como si lo estuviera reflexionando—. Solo si esta noche hacemos una pijamada con pizza, helado y pelis.

Me miró con ojos de súplica y entonces supe que estaría acabada. Al menos una vez a la semana hacíamos ese tipo de plan, cotilleamos de la vida mientras comemos pizza y vemos una serie de películas malas para pasar el rato. Si le decía que iría de nuevo a otra fiesta, me mataría, eso seguro.

Pero entonces Jordan tuvo la estúpida idea de venir hacia nosotras e interrumpir nuestra conversación.

—Ey, Harley, justo a la persona que quería yo ver.

—¿Qué quieres, Jordan? —Rodé los ojos. Algo me decía que diría algo acerca de esta noche, así que usé esa típica frase para darle a entender que quería que se fuera—. Estoy en medio de una conversación importante con mi mejor amiga, ¿qué quieres?

—Es solo un momento —me contestó con simpleza. Suspiré.

—¿Y no puede ser luego?

—No, lo siento, Harley —negó con la cabeza y procedió a señalar su teléfono móvil—. Se me olvidó recalcar que hay que llevar ropa de baño a la fiesta de esta noche.

Ups, ya está, lo soltó.

Raquel me miró con confusión dibujada en su adorable rostro, y en ese instante deseé que se abriera el suelo bajo mis pies, que me tragara la tierra y sufrir una muerte rápida e indolora. No podría soportar verla de nuevo enfadada, no cuando nuestra relación estaba cerca de pender de un hilo en estos momentos.

—Vale, perfecto, me acordaré de llevar uno.

Él me guiñó un ojo.

—Gracias, preciosa. Nos vemos esta noche —se despide, dirigiéndose con su grupo de amigos a uno de los autos que hay en la zona de parking del edificio.

Me giré hacia Rachel, quien solo negó con la cabeza y siguió avanzando.

—¡Eh, Raquel!

—¿Otra vez? ¿Es enserio? —Se devolvió para mirarme—. Me vas a volver a dejar plantada por ir a esa estúpida fiesta, ¿no?

Pensé qué responder para salvar mi trasero de esta infortunada situación, y ni siquiera me di cuenta cuando las siguientes palabras escaparon de mis labios.

—Raquel, escúchame, estaba esperando el momento perfecto para comentártelo. ¿Quieres venir conmigo a la fiesta?

Su expresión furiosa pasó a convertirse en una de «¿Estás bien de la cabeza?» en cuestión de segundos.

—Sabes lo mucho que odio ir a esas fiestas, solo son un grupo de gente borracha bailando y montándose orgías, ¿por qué tendría que ir?

—Porque eres mi mejor amiga y necesitas desestresarte un poco de tanto estudiar —le expliqué—. ¿Y de dónde sacaste esa información de las orgías?

—Vamos, tú sabes las atrocidades que pasan en esas fiestas. —Hasta ahora, no he visto ninguna orgía, créeme.

—¡No importa! Simplemente no me gusta ese tipo de sitios, Harley.

Pues muy bien, no me has dejado opción, Raquel. Tendré que optar por poner ojitos de cachorrito abandonado. Esa nunca falla.

—Por favooor...

—No.

—Por fiiiisss...

—Si piensas que ponerte en modo tierna conseguirá que acepte a ir a esa condenada fiesta, Harley...

—Por favooor, Raquel —rogué de nuevo—. Y te prometo que después nos largamos y vemos una peli con pizza y una cubeta de helado. Solo di que sí, venga.

Ella exhala, dándose por vencida, y yo sonrío victoriosa.

—A la mínima que algo no me guste o me empiece a sentir incómoda, nos largamos, ¿ok?

—Trato hecho.

Si tan solo supiera cómo iba a acabar la noche...


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La Llaman La Heartbreaker ©✔ | EN FÍSICO (ABRIL 2025)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora