— Oye ¿Por qué tan repentinamente me hablas tan fluidamente? —Pregunte extrañado esperando una respuesta concreta de su parte.

—Ehmmm...bueno...es que como cada día medas algo de comida o dinero creí que sería bueno de que conocieras al extraño al que andas ayudando todos los días. —Respondiendo a mi pregunta, mire como el sol se ocultaba entre las casas y edificios que estaban por la zona.

— Ah...je jejeje ahora creo que todo tiene un poco de sentido. —Era convincente pero aún tenía mis dudas—Bueno creo que ya es un poco tarde, así que... me tengo que ir. —Le dije mientras estiro la mano para despedirme.

— ¡Sí! creo que será mejor que también me valla. —Correspondiendo a mi despedida, mientras yo seguía mi camino—Oye...ehm...

— ¡Sí! —Volteo para verlo y que termine de saberlo que iba a decir.

— No olvídalo...Que te valla bien. —Mirándome con una sonrisa.

— ¿Está bien? Gracias... ¿Creo? —Y correspondo a la misma sonrisa—Oye crees...que... ¿Pueda verte mañana, en este mismo lugar? —Le pregunte algo nervioso.

— De acuerdo ¿Te parece a las 3:00 pm? —Me dice sonriendo.

— ¡Claro! te veo mañana—Afirmo mientras voy corriendo camino a casa—, hasta luego.

—Ok te veo mañana. —Sonriendo.

Bueno creo que mis buenas obras ya están teniendo nuevos frutos, quien diría que hoy me la pasaría también con un 'extraño'. Mientras seguía mi camino a casa me había conseguido a un chico por esos alrededores, al principio solo era uno pero después llegaron dos más, trate de pasar desprevenido pero se pusieron delante de mi impidiéndome el paso.

— Oye niño ¿Tienes dinero? —Estirando la mano para que le diera algo.

— No—Dije secamente y lo miro con una cara fulminante—Asique con permiso tengo que irme ya se me hizo muy tarde. —Trate de escabullirme, pero fue inútil.

— Valla eso será un problema. —Sonriendo con malicia.

— Creo que será mejor que nos des otra cosa a cambio no crees, —A cercándose a mí-y a decir verdad hace mucho que no tengo un buen escarmiento. —Mientras me sujetaban.

— ¡NO! DÉJEME EN PAZ—Dije preocupado y asustado—, o llamare a... —Me interrumpió.

— ¿A quién? nadie puede oírte. —Dijo eufórico.

De repente me doy cuenta que me habían acorralado en un callejón, no tenía salida; estaba perdido. Cuando me doy cuenta que al frente de mi había caído un lobo de pelaje beige, empezó a gruñirles y atacar a los chicos que me habían acorralado. Los muchachos habían salido corriendo pero ahora yo había quedado solo con el lobo, retrocedí unos cuantos pasos tropezando y el lobo se acercaba cada vez más a mí, cerré los ojos para esperar cualquier cosas por parte del animal, pero lo que recibir fue algo que no me había imaginado, el canino empezó a lamerme, creo que le había caído bien. Estaba sorprendido, me había salvado de esos violadores, pensé que esta domesticado o tenia dueño, pero no tenía placa ni nada que lo identificara.

— Muchas gracias. —abrazándolo con fuerza—Bueno creo que te daré un recompensa por haberme salvado. —Mientras trataba de mantener las lágrimas. En respuesta el lobo ladro varia veces pero, de repente el lobo se va corriendo dejándome solo. Trate de seguirlo pero cuando llegue a la esquina ya no estaba.

Después de que llegue a casa fui a mi cuarto y no dejaba de penar en lo que había ocurrido hoy; lo de Camilo, los violadores, el lobo...no lo sé, pero todo este día se había puesto muy extraño.

Narra Camilo

Después de que Sair se fue decidí ir al restaurante de Daniel para trabajar, pero de repente me encuentro con una persona delante de mí.

— Hola guapo— Saluda con una sonrisa pícara.

— ¿Ah?...Hola, y ¿Y tú quién eres? —Le pregunte confundido.

— Me llamo Caroline y soy amiga del chico con quien estabas hablando hace rato. —Observándome de arriba hacia abajo.

— ¡Tú! —La olfatee—tú no eres humana, —La observe con el ceño fruncido—tú eres un demonio. —La mire con repulsión.

— Bueno al parecer el lobito se dio cuenta de lo que soy, aunque no soy un demonio ordinario—Aparece repentinamente detrás mío—yo soy—Me susurra en el oído—un Succubus.

— Y dime ¿Cómo un ser como tú puede estar en esta ciudad? —Le pregunto de mala gana.

— ¿Aun no lo sabes? Bueno era de esperarse, ya que eres un perrito callejero. —Burlándose me mí.

— ¿Qué es lo que quieres de mí? —Le pregunte molesto, con ganas de arrancarle la cabeza.

— ¡Quiero asegurarme de que no le hagas daño a mí amigo! —Mirándome fijamente a los ojos—Además para que te enteres, el consejo de vampiro quiere comenzar una guerra en este mundo, ya que no se conforman con las nuevas reglas de su nueva alimentación.

— Entonces eso quiere decir que la mayoría de los líderes y ministros de las 5 sedes se verán forzados a reunirse. —Pensando sobre lo que me había dicho.

— Exacto, y yo tengo mucho tiempo viviendo aquí ya que mi padre es uno de los ministros de la 4ta sede, tengo privilegios. —tratando de lucirse.

—Tsk...—Chasque la lengua, dándome medía vuelta para irme de ay—Bueno no me importa, solo mantente alejada de mí. —le advertí.

— De acuerdo, pero te sugeriría que estés atento ya que están empezando a rondar muchas tipo de criaturas por la ciudad.

Todo lo que me había dicho me rondaba por la cabeza, por lo general en la ciudad no suelen haber muchas criaturas sin algún permiso especial o que tengan a algún conocido de alguna de las sedes, por eso es que ha habido mucha seguridad por parte de la Corte Alfa. De la poca información que sé es que hace mucho tiempo este mundo tenía todo tipo de criaturas, pero cuando el hombre (el ser humano) comenzó a avanzar más con su conocimiento empezó a eliminar todo tipo de demonios, vampiros, criaturas mágicas y hombres lobo; para así ellos fueran los únicos en el planeta como especie, aunque esto fue evitado por un hombre que dividió los mundos para que no pasara otra guerra entre todas las especies y criaturas de este.

En ese momento olfateo algo y escuchaba ha hablarías personas hablando, por el callejón por donde pasaba habían cuatro chicos pero a mí no me engañaban los otros tres no eran personas, eran unos estúpidos trolls, cuando veo más detalladamente al otro chico me di cuenta de que se trataba de Sair, inmediatamente me transforme en lobo y corriendo donde estaba el, salte a los trolls que estaban al frente y comencé a gruñir les y atacarlos. Después de un rato ya se habían ido, me doy vuelta para mirar de frente al chico, se veía muy asustado, empecé acercarme a él y el retrocedía haciendo que se tropezara, decidí calmarlo un poco y empecé a lamerle la mejilla izquierda.

— Muchas gracias—Me abraza con fuerza-Bueno creo que te daré una recompensa por haberme salvado—Con lágrimas en los ojos, no me gustaba verlo así, le respondí con ladridos ya que él no sabía quién era, pero me hacía feliz poder verlo otra vez y saber que está bien. En ese momento había olido ese horrendo olor a troll nuevamente, y esta vez no eran pocos; se dirigían para acá, decidí despistarlos para que dejaran de molestar al chico, salí corriendo a la dirección dónde provenía el olor y como era de esperarse me encontré ellos.

Dos horas después

Después de a verlos despistado fui directo a casa, estaba agotado y algo herido, ya que un par de ellos logro atraparme pero pude con ellos, ya que los trolls no suelen ser muy listos que digamos.

— Cachorrito ¿Pero qué...qué te paso? —Me pregunta preocupada— ¿Te atacaron?

— Podría decirse que sí, desierta forma, je je —Evitando de que el ambiente no se volviese pesado.

— Ven te curare esas heridas.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!