Neptuno se encontraba preocupado; Tritón, una de sus lunas, se había alejado de él y sus demás amigos. Cuando se percató de su falta de ausencia fue tarde, al querer jugar con todas sus lunas a pintar asteroides.
El planeta azulino volteaba ansioso a todas las direcciones del espacio, su preocupación se transmitió a todas sus lunas las cuales ayudaron a calmarlo y buscar a Tritón en compañía del gigante de hielo. Neptuno se acercó a Urano preguntando sí vió a Tritón, sin embargo no hubo una respuesta afirmativa.
Se dirigió hacía Saturno y Júpiter, interrumpiendo el poema de amor que el planeta más grande del sistema solas le dedicaba al planeta anillado. Júpiter frunció el ceño debido a la interrupción, aunque su expresión se tornó a una preocupada al notar unos delgados hilos de lágrimas que caían de los ojos redondos del planeta azulino.
Aunque hubiesen querido ayudar a Neptuno, no tenían respuesta a lo que él buscaba. El gigante de hielo se desespero y se acercaba a Marte, Tierra y Venus, los cuáles jugaban a las cartas y al notar la presencia de Neptuno se preocuparon de inmediato, el planeta sufría ciertos cambios al estar fuera de órbita y estar cerca del sol. A pesar de ello, esté tomó fuerzas y pregunto por lo que añoraba una respuesta, sin recibir alguna.
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Pasaron los días y Tritón no aparecía por algún lado del espacio, Neptuno sollozaba incontrolablemente bajo la mirada compasiva de Urano y sus lunas. Por tanto que buscarán en todo el espacio, no había señas de la luna desaparecida.
El gigante de hielo pasaba deprimido todo el tiempo, sus ojos mostraban cierta hinchazón por las tantas lágrimas que salían que por el cansancio y deshidratación se agotaban. Urano siempre acompañaba a Neptuno, proporcionándole abrazos y besos en sus mejillas para transmitirle el sentimiento de compañía y apoyo. Gracias a ello, Neptuno mantenía la calma y no se daba por rendido.
[...]
Un día en particular, Urano ingresaba a un gran lugar lleno de asteroides en busca de Guillermo, Neptuno había descuidado a su asteroide en la constante búsqueda de Tritón que se sentía desolado sin Guillermo.
El planeta azul turquesa buscaba atento al asteroide con una sonrisa pícara, hasta que divisó una silueta pequeña a la lejanía, reconociendo de quien era y en el estado que se encontraba. Tritón tenía marcas de ataque y defensa en toda su corteza, tan pronto se acercó notó que se mantenía en vida y que se podía recuperar con una atención médica de inmediato.
Atrajo con su gravedad a la luna y con suma precaución se dispuso a salir de aquél lugar lleno de asteroides. Hasta que escuchó el movimiento de unos asteroides cerca suyo, volteó en posición de defensa al origen del ruido, divisando dos lunas que no las había visto antes. Estás comenzaron a tirarle asteroides a gran velocidad, Urano con mucho esfuerzo lograba esquivar algunos asteroides, aunque pocos llegaban a lastimar su corteza: A pesar de ello, cuido con su cuerpo a Tritón, el cuál recuperaba la consciencia.
¿N-Neptuno...? - Susurró adolorido la luna, tratando de encajar la vista al planeta el cual lo protegía y escapaban juntos de aquél peligroso lugar.
¡Tritón que alegría que hayas despertado, no te alejes de mí! - Tomó un profundo aliento el planeta azul turquesa, estaban cerca de salir de aquél campo de batalla. En un impulso, el planeta con la luna en grave estado salieron de aquél lugar y recibieron las preocupadas y aterradas miradas de los planetas y sus lunas.
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Neptuno abrazaba con delicadeza a Tritón, este ya había recibido atención médica y se encontraba en recuperación. Ambos sollozaban al estar cerca de perderse el uno al otro, Neptuno le dió un cálido beso en la frente de Tritón el cuál sonrió por tal demostración de cariño que tenía Neptuno por él.
Urano veía enternecido aquella escena, se sentía satisfecho con ver tal imagen de afecto que la guardaría profundamente en su memoria. Tritón recibió una embestida por parte de unas lunas cuando ingreso en aquél lugar lleno de asteroides, pensaron que era un enemigo y lo hirieron de gravedad, por suerte Urano lo encontró y estaba estable.
Neptuno abrazaba al planeta azul turquesa y su pequeña luna con una gran sonrisa, mientras tanto pasaba cerca de ahí Guillermo, flotando en medio del espacio donde se encontraban aquellos tres personajes.