“Nos vamos juntas, no solo en esta vida sino también con la esperanza de reencarnar a la vez y vivir la historia que nos fue arrebatada.”
Desde que leí la carta, no he estado pensando en nada más que en esa sección de la misma una y otra vez con impotencia no de lo que vivieron con la enfermedad de Jisoo, sino con la impotencia de analizar algo que en todos mis años desde que Lisa partió nunca me puse a pensar.
Luego del funeral de Chuu y Rosie, mi hija estuvo conmigo por una semana en casa tratando de consolarme por mi perdida a la vez que yo lo hacía con la suya, pero cada amanecer estaba más cansada y con ojeras como si fuera un panda gracias a mis investigaciones nocturnas en Internet y en todos los medios por cualquier método de las personas que vivían en aquel momento con ojos verdes.
¿Por qué me obsesioné con esas búsquedas luego de las palabras de Rosé en su carta? Sencillo: ¿Qué me asegura que Lisa no ha reencarnado ya? Rosé y Jisoo podrían estar naciendo en sus nuevas vidas justo ahora, ¿pero Lisa? ¿Y si ella comenzó su nueva vida por ejemplo mientras Ella estaba comenzando la universidad? Jisoo y Rosé estarían naciendo a la vez, pero la supuesta reencarnación de Lisa, ¿cuantos años tendría ya? O peor aún: ¿qué edad tendrá cuando me toque reencarnar a mí?
Tal vez en mi cruce de pensamientos no puedan comprender lo que quiero decirles, así que lo haré más sencillo: tengo setenta y poquito de años, Lisa podría hoy tener veinte años en su supuesta vida renacida, ¿cuánto tiempo tengo para buscarla en lo que me queda de vida? Porque si muero por ejemplo a los ochenta Lisa tendría treinta, y en mi nueva vida cuando sea mayor de edad Lisa tendría ahora cincuenta, ¿ven el problema? Ella y yo vamos a tener problemas de edad que nos van a dificultar estar juntas de nuevo incluso en otras vidas, y eso si es que mi alma logra recordar sus ojos como la esmeralda cuando yo vuelva al mundo como un nuevo ser.
Esas búsquedas tan intensas todas las noches y días son para ver si mi corazón reacciona al verde de los ojos de alguien que haya nacido luego del atentado de aquel ya lejano 2001, y aunque he logrado conseguir algunas fotos e información de estas mi alma y amor no reconocen a ninguna de esas personas como una nueva vida de mi Lili.
Como deberán de sospechar, mi obsesión me perjudicó bastante en todos los ámbitos, empecemos por el hecho de que perdí mi trabajo en Broadway.
Mi cansancio y fatiga me hacían actuar con una calidad que, a diferencia de la que tenía hace literalmente un mes en aquel entonces, daba muchísimo que desear, casi no tenía movimientos escénicos o expresiones de ningún tipo, y mi hablar de mis diálogos, al tener la mente tan acaparada de imágenes de personas con ojos verdes no podía aprenderme mis líneas y la mayoría de veces o me susurraban lo que debía decir o directamente improvisaba.
Viéndolo por el lado bueno, debido a mi edad y a los shows tan buenos que hice en toda mi carrera, en lugar de un despido mis superiores me ofrecieron hacerlo una jubilación y tener los beneficios de una, cosa que aunque cabizbaja acepté.
Y ahí estaba yo, una abuela anciana y jubilada pasando también por problemas familiares.
Mi hija y mi yerno me observaban en ese aspecto cadavérico que adopté por mis desvelos e hicieron todo lo posible por ayudarme a salir adelante a pesar de mi dolor, pero ni siquiera con ayuda psicológica profesional lo consiguieron, el haber perdido a Lisa ahora para siempre me dejó un vacío que ya no era posible llenar.
Por buscar la esperanza de que algunos ojos se me hicieran familiares me perdí el primer cumpleaños de Lía y Eugene, lo único que tuve en aquel momento para percatarme de la celebración fueron las fotos que mi hija me mandó de los pequeños comiendo unos bizcochitos y un intento de carta escrita por Ella a nombre de mis nietos que decía que me extrañaban y que deseaban jugar con la abuela otra vez.
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Aquellos ojos esmeralda - Jenlisa
Fanfiction- secuela fanfic de la historia "guardaré mi libertad" del perfil @idkjean - Le hice una promesa, le dije que sería feliz y viviría mi vida con la esperanza puesta en el día en que nos volvamos a ver en la otra vida.
