Qué rápido pasaron los años después de eso, Ella ya no era la bebé que me despertaba cada mañana con su llanto, la niña que me acompañó en el aniversario del atentado, mi hija tenía ya los dieciocho cumplidos y estaba a las puertas de la universidad y la adultez empezaba a notarse en ella con unos cambios en su cuerpo, como que se volvió un poco más alta, su voz se hizo algo más ronca como la que tenía su madre y, como no, los cambios más típicos como el aumento del busto.
Tanto yo como Jisoo y Rosé no pudimos evitar soltar alguna que otra lágrima al ver a Ella de reojo y su ahora más notable parecido con Lisa una vez que estábamos en la sala y mi hija en la cocina, era como si nunca se hubiera ido o su fantasma se apareciera para darnos una rápida visita. Claro está que los rasgos de Jackson cortaban la ilusión, pero siendo honesta creo que era lo mejor para todas nosotras, había que salir adelante y no sentirnos ya mal por lo sucedido.
Por cierto, ¿recuerdan que mi hija no se decidía qué carrera estudiar? Bueno, solo les diré que la bata blanca se le mira de maravilla, y sobre todo me hace sentir un orgullo indescriptible poder leer aún en estos momentos la inscripción "Dra. Manoban" en la parte de su pecho.
Cuando llegó el día en que mi Ella entraría a la universidad, simplemente no dejé de derramar lágrimas sobre su hombro mientras nos despedíamos en la puerta de la casa con un fuerte abrazo, mi niña ya había crecido y comenzaba una nueva etapa en su vida donde yo ya no estaría tan presente para cuidarla como siempre lo hice desde aquél once de septiembre, era la primera vez que se despegaría mucho de mí lado.
Rosé me dió unas palmaditas de consuelo mientras Jisoo hablaba con Ella sobre ser responsable, estudiar siempre y por sobre todo no perder la oportunidad de sacar anécdotas de todo tipo cuantas veces fuera posible. Yo por estar chillando no reproché nada ante eso último, pero sí me hubiera gustado que añadiera un "todo con precaución" o algo así, no dejarlo así a secas. Bueno, menos mal que Ella no hizo nada estúpido e imprudente que la hubiera puesto en peligro en algún momento (creo).
Fue difícil acostumbrarme a que mi hija no estuviera en casa para almorzar como pasaba siempre durante toda la vida, comía yo sola mirando ese espacio en la mesa que Ella dejó vacío, por suerte para mí Ella siempre estaba en casa para la cena, luciendo una enorme sonrisa contándome todo lo que aprendió ese día y hablando de su carrera.
Se que no me debería de burlar, pero a mi me pareció muy divertido como a los dieciocho años me contaba con exalto las partes de la célula y lo que ocurría con el feto durante cada etapa del embarazo; a los diecinueve algo sobre anatomía con un tono más tranquila; a los veinte me echaba pestes sobre farmacología y a los veintiuno de plano no me contaba ya nada, era yo quien la escuchaba en su habitación a las dos de la mañana susurrando algo así como "genética hija de puta, te detesto" mientras caminaba al baño.
Lo que ya no me pareció muy gracioso fue que cada año que pasaba Ella estaba menos en la casa producto a sus prácticas en los hospitales, y lo peor es que advertida estaba que existe algo llamado "internado" donde de plano ya no la iba a ver en casa. ¿Qué iba a hacer yo, una señora de poco más de cincuenta años, sola en casa todo el día? Al menos me prometió que iba a llamarme en cuanto pudiera todos los días el año en que eso ocurriera finalmente.
Ella cumplió entonces los veintitrés, el año de su internado llegó y a su vez el año donde me sentí más sola que nunca en mi casa. Mi hija cumplió su promesa y me llamaba casi todas las noches unos diez minutos, a veces menos debido a las emergencias que escuchaba que ocurrían del otro lado del teléfono, y otros días por completo no tenía tiempo para hacerlo. Notaba en su voz el cansancio y en su cara cuando hacíamos videollamada las ojeras que cubrían como maquillaje sus ojos. Cuánto hubiera dado por haber estado ahí con ella, darle un abrazo, ofrecerle alguna vitamina o café para que pudiera seguir más cómoda, pero por desgracia no podía, simplemente me tocaba mirarla en ese estado.
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Aquellos ojos esmeralda - Jenlisa
Fanfiction- secuela fanfic de la historia "guardaré mi libertad" del perfil @idkjean - Le hice una promesa, le dije que sería feliz y viviría mi vida con la esperanza puesta en el día en que nos volvamos a ver en la otra vida.
