NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

4. Nuphar

93 12 2

Después del buceo, se nos había echado la hora de comer encima. Uriel me preguntó si me apetecía comer con él y no pude negarme. Para salir del hangar, había que hacer dos pasos, uno era ducharse no podías entrar en la colonia con restos de agua salada, podía contener bacterias además de ser altamente corrosivo, y el segundo era entrar en la cabina de descompresión, ya que en los hangares para evitar que se inundarán se usaba una presión de aire mucho más alta que en el resto de la nave. Así que primero pasamos a las duchas, donde nos quitamos el traje de neopreno y nos volvimos a poner la ropa que traíamos. Ya en la duchas la presión del aire era menor, por lo que no tuvimos que esperar demasiado tiempo antes de volver al interior de la colonia.

Para llegar a la zona de restaurantes había que subir a la superficie, y atravesar el lago central y recorrer algunos campos donde había plantado arroz y cereales. Era una zona muy bonita.

Me dejó elegir el sitio, así que le llevé a mi restaurante preferido se llama Nuphar, estaba situado en el pétalo número dos. En uno de los laterales, había fuente con unas rocas a un lado y por ellas cae una suave corriente de agua. Mi padre me contó que estaba ahí desde que se creó la colonia, y que se le llamaba cascada de agua. El dueño del restaurante la creo porque le recordaba a su hogar en tierra firme. Antes de entrar le mandé un mensaje a mi hermano para que no se preocupará diciéndole que iba a comer fuera con una amigas.

Elegimos una mesa cercana a la cascada para comer. El menú del día era arroz con marisco y de segundo merluza a la plancha. Y de postre flan de sandía, era mi postre preferido. Estaba hecho con huevo, harina de maíz, zumo de sandía y azúcar. Era el postre típico de mi colonia, a Uriel le encantó. Según parece no lo había comido nunca.

Todo había salido perfecto la comida exquisita, la compañía inmejorable y no habíamos coincido con nadie que pudiera identificarme e ir con el cuento a mi familia. Hasta que salimos del restaurante y me topé de bruces con mi hermano en la puerta.
—Hola hermanita —me quedé petrificada sin saber que decirle.
—Hola —mi hermano iba con una compañera de su clase, con la que se llevaba bastante bien. Yo creo que le gustaba un poco.
—¿Tu no estabas con...? —me iba a preguntar Orlando pero no le deje acabar.
—Con un amigo, él es Uriel, vino de la colonia Cristalesfera para darnos una charla. Ayer me preguntó dónde estaba la piscina que quería ir y me ofrecí a acompañarle —sentía que tenía que justificarme. Él también estaba con una chica. Era el que mejor tenía que entenderme.
—¿Es la primera vez que vienes por aquí?
—Si, es la primera vez. Me habían hablado de esta colonia, y creo que se han quedado muy cortos es increíble.
—¿Cuánto tiempo te vas a quedar?
—Hasta el martes. El martes por la tarde me vuelvo a casa. En cuanto que acabe con unos trámites.
—Nosotros nos vamos, que vamos a dar una vuelta. Probar el flan de sandía que está increíble.

Está noche me esperaba un interrogatorio en toda regla.

¿Qué entrenamiento le tendrá preparado para la tarde no había querido contarle nada durante la comida? ¿Qué pasará? Lo veremos en el próximo capítulo. No se olviden de comentar, y si les gustó pulsen en la estrellita.

Cristalesfera¡Lee esta historia GRATIS!