Estaba jodido, estaba perdido, solo, y el Karma lo golpeó en donde más le dolía.
"Es tu culpa"
Lo sabía.
"Te odio, tu hiciste que nos dejara"
No esperaba menos, fue el quién le había hecho tanto daño.
"Chan, ¿me amaras toda la vida verdad?"
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Chan suspiró y estiró sus manos por encima de su cabeza, se recostó en su silla un momento para relajar su mente. Justo en ese momento entró el alfa de cabellos rojos con un paquete de papeles en su mano.
-- ¡Chris! -- saludó Félix, mientras se acercaba --. Terminé todo lo de hoy, ¿ya terminaste tu parte? La presentación de la escuela va a ser en media hora.
El rubio asintió levemente, tomó la parte del papeleo que le dio Felix y la puso junto a la suya. Sí, era mil veces mejor haber compartido el trabajo, ahora tenía tiempo para ir a una obra de la escuela en la que estaba su hijo, Minho le había dicho que se iba a sorprender cuando viera su papel.
-- Vámonos de una vez. -- Chan se levantó de su silla y caminó hacia la puerta de su oficina, fue seguido por el alfa de cabellos rojos.
Y cuando estuvieron en el estacionamiento cada uno se metió en su auto. De camino a la primaria el rubio paró en una pequeña tienda de albumnes de kpop, compró el nuevo álbum de Day6, para Minho.
Fueron unos diez minutos de carrera hasta llegar al fin a la escuela, la entrada estaba decorada con globos y un cartel decía "bienvenidos", sabía que era una pequeña feria y la obra de aparte de ello.
Estacionó su auto y salió en busca de su familia. Encontró a Seungmin probando una tarta, al parecer le gustó, su expresión era de felicidad mientras sus labios estaban fruncidos en un tierno puchero, tenía cierto brillo rojo sobre ellos, al parecer era de fresas o frutos rojos.
-- ¡Papi! -- hubiera querido llegar de sorpresa, pero al parecer ya había sido descubierto, el pequeño cachorro de cabellos rizados llegó corriendo a donde él estaba y se le tiró encima.
El rubio tuvo que agacharse rápido para poder atraparlo. Su pequeño Jeongin, un bebé hermoso, copia y pega de Seungmin, bueno, excepto por el cabello rubio y los ojuelos, pero la forma de su cara y ojos marrones. Era un pequeño de lo más lindo, sería el omega más lindo y tierno de su generación.
-- ¿No sabes lo que es el efecto sorpresa? -- preguntó el rubio y el pequeño Jeongin solo sonrió en grande --. ¿Y tu hermano?
-- ¡Minho hyung está preparándose para la obra y papá Seungmin está probando las tartas en el puesto de pasteles! -- Jeongin colocó sus pequeñas manos en los hombros de su padre, le gustaba ver lo alto que podía llegar cuando era cargado por el mayor.
-- Sí, ya lo noté. -- el rubio rió por lo bajo, miró al moreno quien devoraba un pequeño pastelito, al parecer ya se había percatado de su presencia y le hacía señas para que se acercara.
Sonrió y le hizo caso, a ese paso, Seungmin ya no iba a caber en sus bragas, bueno, no era algo tan malo, más carne para Chan. El rubio llegó a donde estaba su esposo, no se quedó con las ganas de darle un pequeño beso a esos labios llenos de dulce.
-- Has llegado justo a tiempo, Chan. La obra empieza en unos minutos. -- el azabache informó dándole otra mordida a su pastelito, después se lo ofreció al rubio --. ¿Quieres?