Estaba jodido, estaba perdido, solo, y el Karma lo golpeó en donde más le dolía.
"Es tu culpa"
Lo sabía.
"Te odio, tu hiciste que nos dejara"
No esperaba menos, fue el quién le había hecho tanto daño.
"Chan, ¿me amaras toda la vida verdad?"
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-- Chris, ¿vendrás siempre esta noche a cenar? Dijiste que ibas a sacar tiempo. -- Seungmin dejó el mensaje de voz y después cortó la llamada, la tercera esa tarde, sin respuesta ni nada.
Miró la mesa que estaba arreglada con la vasija más fina que tenía, velas en el centro, apagadas, y el mantel rojo que más le gustaba. Pasó las ocho, nueve, diez, Chan nunca pareció, tampoco llamó para avisar si iba a llegar o si tuvo algo de último tiempo que hacer en la empresa.
El azabache solo agachó la cabeza sintiendo como sus ojos se ponían borrosos. Se levantó en silencio recogiendo todo, dejando el comedor limpio, incluso se había vestido "bonito para la noche", un pantalón gris que se abrazaba como segunda piel a sus piernas, una camisa de cuello ancho que caía por uno de sus hombros dejando ver su clavicula.
Sencillo y bonito, pero con un toque sensual, justo como le gustaba a su alfa, o al menos solía gustarle. Se vistió así porque se supone que esa noche era especial, décimo octavo aniversario, dieciocho años de casados y pareciera que era un viudo.
¿Cuando fue la última vez que Chan llegó a casa temprano?
No lo recuerda. Tiene una suposición de lo que está haciendo, pero no quiere pensar en ello, no quiere llenarse de más inseguridades, ya tiene bastantes, no quiere sentirse inútil e insuficiente.
Seungmin no sabe cuándo las cosas se rompieron de esa manera, todo era tanto amor al principio que creyó que duraría toda su vida.
Ese amor sólo duró unos cuantos años, ¿por qué aguantaba tanto?, ¿por qué seguía intentando revivir algo que ya sabía que estaba hecho polvo?
Seungmin suspiró de manera temblorosa mientras ponía el último plato sin usar en su lugar, sirvió la comida del rubio y la puso dentro del microondas, había hecho un delicioso curry picoso. Cuando el rubio le dijo que "tal vez" podría regresar esa tarde temprano para cenar, ingenuamente se alegró y usó toda su felicidad haciendo la comida favorita del alfa.
Debió suponerlo, las palabras de Chan hacia el se volvieron vacías hace mucho y las promesas solo las dejaba que el viento se las llevara. Seungmin dejó una débil luz encendida en la cocina y pasó a su fría habitación para cambiarse de ropa, cuando estaba por cambiar su camisa sintió como su estómago se revolvió de forma dolorosa y esa fue su señal para correr al baño.
Empezó a toser, buscó un trapo para ponerlo en su boca y hacer que no se oyera nada, algunos hilos de sangre se deslizaron por su mano cayendo al lavado, cuando se detuvo suspiró profundamente tratando de calmarse un poco, odiaba lo inútil que era. Abrió la llave para lavar el trapo lleno de sangre y también lavo su boca, limpió de sus mejillas las lágrimas que le habían salido mientras estaba tosiendo y después se miró en el espejo. Se daba asco, se miraba desgastado acompañado con una mirada llena de cansancio.
Cuando terminó todo se dispuso a descansar en su cama un momento, pero el sonido de la puerta principal le hizo saber que "el señor de la casa", que irónicamente nunca estaba en ella, había llegado. Se levantó lo la rápido que pudo y fue a recibirlo, lo primero que sintió al verlo y estar cerca fue su aroma, olía alcohol y dulce, no era el aroma de Chan, tampoco el suyo.