Capitulo 23 - Llorando lo que no fue

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—o—

Ya habíamos llegado, Travis se sentó a tomar un café en frente de Colombo, contra la ventana y desde ahí me sonreía, joder, se veía hermoso. Estaba mirando hacia el frente y sentí que unas manos me agarraban de atrás y luego la carcajada de Chris.

—Idiota —dije para luego reír, él se posó frente a mí y me dio un abrazo al que me costó responder— ¿por qué me has citado aquí? —inquirí.

—Porque uhm, quería verte —se encoge de hombros.

—Christopher te juro por Dios que si Luke está aquí no te hablo nunca más.

—Claro que no, además he visto que trajiste custodia personal —dijo mirando al café de enfrente.

—Bueno, pues, luego de la última vez tenía que traerlo, y además, era el único que podía traerme hasta aquí —abrió la puerta del café colombo, hizo una seña para que pase, pero antes de que pueda pasar se metió él y comenzó a reír.

Hicimos la cola para hacer nuestro pedido, nos atendieron y fuimos a sentarnos contra la ventana que daba a la avenida, desde aquí podía ver a Travis, y él podía verme a mí.

—Ahora vengo —se levantó de su asiento— iré al baño —dio media vuelta y se dirigió al baño.

Cogí mi celular para no aburrirme mientras, por el altavoz se anunció que mi pedido estaba listo y fui a buscarlo. Regresé y en mi lugar estaba sentado, ¿adivinen quién? Luke, si.

Me senté frente a él y una pequeña sonrisa apareció en su rostro, hablé: —sabía que esto era obra de Christopher.

—Veo que has venido con tu custodia personal —dijo y luego rió de una forma cínica.

—Si, bueno, temía que me golpees otra vez —bromeé. Claro que no, no tenía miedo. Él tragó duro y sonreí con suficiencia.

—Quise que vinieras para pedirte perdón.

—Ya me has pedido perdón unas quinientas veces Luke, te he dicho que te perdonaba pero nada volvería a ser lo de antes —él asintió y bebió del café de Chris, que al final, iba a ser para él.

—Pero de veras lo siento, y tengo que seguir pidiéndote perdón —suspiró— me gustaría tanto que lo nuestro volviera a ser lo de antes.

—Pero no se puede —digo y le sonrío.

—¿Por qué ya tienes a alguien más? ¿estás con Miller, no es así? —niego de inmediato— ¿entonces?

—Lo que yo haga con mi vida no es de tu incumbencia Luke —digo levantándome de mi asiento— mira, en unas horas sale mi vuelo y tengo que terminar de preparar mis valijas, ¿si? Luego hablamos, cuídate.

—Tu también preciosa —asiento y salgo rápidamente por la puerta principal. Miro al frente y Travis se encontraba hablando con una rubia, de aproximadamente la misma edad que nosotros. Mi sangre hervía, claro, porque es mi mejor amigo o al menos eso es por ahora, mío, mío. Miro para ambos lados de la avenida para asegurarme que los semáforos se encontraban en rojo y crucé. Entré al café y me dirigí a la mesa en la que él se encontraba, me senté a su lado y Travis me miró con una cara de "¿Qué demonios te pasa?".

—Hola —digo— un gusto, soy Alice, la novia de Travis, ¿tu eres? —pregunté.

—Amber —dijo— no me has mencionado que tenías novia, Travis —dijo mirándolo, entorné los ojos. Travis no sabía que decir.

—Lo que pasa que es muy reciente —digo— él aún no se acostumbra al hecho de tener novia, y si del contrario no tendría, yo que tu lo pensaría dos veces antes de meterme con alguien como él —digo. Sabía que lo que estaba diciendo era mentira/verdad, más mentira, pero quería que se alejara de él. —Además —hago una pausa— a Travis no le gustan planas, lo siento, ¿no es cierto cariño? —Travis abrió la boca para decir algo pero de ella no salió nada.

—No, veo que le gustan las que se quieren llevar el mundo por delante —dijo ella levantándose de su lugar. Sonreí y Travis me apretó la rodilla por debajo de la mesa, soltó un "comportate" a penas inaudible.

—O te llevas el mundo por delante o él lo hace contigo —me encojo de hombros. Ella no dijo más nada y se fue.

—¿Qué demonios ha sido eso? —preguntó Travis furioso y comencé a reírme a carcajadas— Alice Sophia Osbourne —apretó su mandíbula— ¿por qué has hecho eso? Eres realmente descortés, y desconsiderada.

—No me gusta que se metan con las personas que me pertenecen.

—Ah, ¿ahora te pertenezco?

—Claro que si cariño, siempre me has pertenecido.

—¿Después de que dices que soy "simplemente un buen amigo"? —enarcó sus cejas.

—Joder —mascullo— ¿es por lo que le dije a tom, no es cierto? ¿Qué quieres que le diga? que no sé, joder, ¿Qué eres mi novio? Porque ni yo tengo idea de lo que somos, y eso realmente me estresa.

—Dí por sentado que no éramos sólo amigos, pero me equivoqué.

—Claro que no te has equivocado, sólo que no sé que rótulo ponerle a esto, es confuso.

—Y ahora te vas a los Ángeles por tres meses y nuestra relación quedaré en un punto intermedio entre mejores amigos-novios.

—me encojo de hombros— si, bueno, supongo que será así, pero joder, no te enojes por favor.

—¿Te has puesto celosa? —preguntó sonriendo.

—Claro que no.

—Alice —reprochó.

—Bueno, pues sí, evidentemente, no quiero que estés con otra persona que no sea yo Miller, porque me perteneces, y me vas a pertenecer siempre.

—Posesiva.

—No me importa, ¿recuerdas a los 10 años cuando nos conocimos? Bueno, tu tenías 11, pero aún así éramos unos niños, y ambos dijimos que "Alice, siempre seré tu amigo, siempre seré tuyo" —sonreí— ¿lo recuerdas? Joder, fue tan lindo.

—Y tu dijiste que siempre volverías a mí, no teníamos idea de lo que estábamos diciendo —rió.

—Así que, eres mío, me perteneces, no de Ashley, tampoco de Clhoe, mío.

—Joder, que posesiva eres, ¿no debes volver?

—Si, tendría que volver a casa —deposité un suave beso en sus labios y su sonrisa se ensanchó, sus ojos color miel se achinaron y pequeñas arruguitas aparecieron al costado de ellos.

—Entonces vamos —ambos nos levantamos del asiento, pagó la cuenta y salimos del café.

—o—

—Entonces —dijo Travis jugando con mis dedos— te pasaré a buscar dos horas antes de que te vayas, pasaremos un rato juntos y luego te llevaré al aeropuerto, ¿vale?

—Vale Trav —le sonrío.

—Bien, dejaré que te vayas sólo si me das un beso —asiento y beso su mejilla— así no, así —tomó mi cara entre sus manos y me besó en los labios. Rodeé su cuello con mis brazos y seguí besándolo, él se separó de mí y sonrió, le devolví la sonrisa. —Luego nos vemos —asiento, sube a su motocicleta y me dirijo adentro de la casa.



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