Capitulo 23 - Llorando lo que no fue

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—Agnese, me has artado, verdaderamente, vete con John y deja de estorbar, por favor.

—Alice, no tienes derecho a hablarme así.

—¿Y el que seas mi madre te da derecho a insultarme? ¿a llamarme error? ¿a decir que hubieras preferido abortar? ¿sabes qué? Mejor vete.

Suspiró y luego salió de mi habitación.

Mi celular comenzó a sonar y lo cogí rápidamente, deslicé el dedo en la pantalla para descolgar la llamada y lo llevé a mi oreja:

—Diga.

—Hola preciosa —dijo una ronca voz muy parecida a la de Luke.

—¿Christopher? —pregunto.

—Claro que no —luego soltó una carcajada y se delató solo. —Está bien, te veré en el café Colombo en 15 minutos.

—¿Cómo pretendes que llegue allí en 15 minutos?

—No lo sé, arreglatelas. Adiós —colgó.

Guardé mi celular en el bolcillo de mi chaqueta y bajé rápidamente. Estaba nevando, ¿cómo diablos quiere que llegue al café Colombo en 15 minutos? ¡es idiota! Está loco.

—Saldré —grité para que Agnese me oyera, cogí mis llaves y salí de casa. Iría a pedirle a Trav que me lleve hasta el café y por seguridad personal, también, en caso de que Luke este, no tengo ganas de verlo.

Corrí a casa de Travis, porque me estaba congelando y así entraría en calor.

—o—

Golpeé la puerta y en el momento que lo hice vi estrellas del dolor que me produció hacerlo, mis manos se encontraban congeladas no literalmente, pero casi.

Juliet abrió la puerta y quedó sorprendida al verme. Hacía semanas no venía a casa de Travis, él era el que se quedaba por las noches a dormir conmigo. Me hizo pasar y me dijo "cariño, creí que te habías peleado con Travis". Juliet es muy dulce, y es tan protectora con Travis y Tom, no los protege sobrepasando los límites, pero lo suficiente, es una de esas madres que te inspiran confianza hasta para contarles todo, hasta lo más insignificante. Subí a la habitación de Travis y entré sin golpear, estaba recién salido de la ducha, no se percató de mi presencia y comenzó a secar su cuerpo. No aguanté más la risa y solté una carcajada.

—Buen culo Miller —digo riendo. Inmediatamente se cubrió con la toalla, estaba rojo de la vergüenza y reí aún más fuerte.

—Idiota.

—Lo siento —reí— joder, ¿puedo morderte el culo?

—Cuando quieras bebe —dijo riendo— Alice, vete y déjame cambiar —asiento y salgo de su habitación. Tom salió de la habitación de al lado y me apretó en un fuerte abrazo, se lo devolví y luego me soltó.

—Hacía tiempo no venías —me encojo de hombros— Alice —asiento indicándole que continúe— ¿tienes algo con Travis?

—¿Qué? —comienzo a reír— claro que no, sólo somos —lo pienso bien— muy buenos amigos.

—¿Muy buenos amigos? —rió.

—Si, cállate —golpeo la puerta de Travis— Trav, ¿puedo entrar? —se escuchó un "si" del otro lado, entré y cerré la puerta. —Necesito que me lleves al café colombo, por favor.

—¿Para eso viniste? —preguntó indiferente y asiento. —Vale, vamos —salió de su habitación, ambos bajamos la escalera y salimos de su casa.

—Y quiero que te quedes cerca de mí, pero no conmigo.

—¿Se puede saber por qué?

—Christopher me llamó y dijo que vaya, pero quiero que te quedes ahí, solo por las dudas —él asintió, ambos subimos a la motocicleta y arrancó para el centro de la ciudad.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!