Capítulo 41: "Quiero a William".

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Mi cabeza estaba apoyada en la espalda de William. Si ponías atención, podías escuchar los latidos de su corazón, y era demasiado reconfortante. Era la melodía que necesitaba.

Que necesitaba para que las lágrimas pararan de salir.

La pérdida de mi hermano había sido demasiado. Necesitaba más tiempo para hablar con él, para abrazarle, para decirle que todo iba a estar bien. Que lo sentía. Que tenía que haberme dado cuenta antes.

-¿Estás bien? -me pregunta William. Alzo la cabeza de su espalda, e intento sonreír.

-Sí, estoy bien -susurro-. Más o menos.

-Sé que la noticia de tu hermano te ha impactado en lo más profundo de tu corazón, pero... Debes pensar que no te lo dijo porque tal vez pensaba que le ibas a tener asco, o algo parecido... Por eso se alejó de ti -cuenta. Y yo creo que tiene toda la razón.

-Tienes razón -susurro.

-Claro que la tengo -me río, y él también empieza a reír. Me encanta su risa. Acerco todo lo que puedo mis labios a su mejilla, y planto un dulce beso en ella.

Y es, en ese mismo momento, en el que me doy cuenta. Me doy cuenta de que no estoy enamorada de él, ni de lejos. He aprendido a amar sus defectos, su egocentrismo, su manera de ser tan sumamente hipócrita, y toda su estúpidez. Por muy gilipollas que sea, porque a veces no sepa ver sus mismos defectos, porque a veces se crea el rey, realmente, es que me he dado cuenta. Porque, quiero pasar el resto de mi vida viviendo estas cosas. Porque, aunque me haga llorar, la mayor del tiempo me hace reír. Porque, es que, no podría estar un solo día sin que me bese. Necesito que me acaricie hasta que se quede sin tacto. Necesito ese nerviosismo de cada vez que me mira a los ojos, sus ojos, su sonrisa, su boca, sus besos, sus abrazos. Desde su mayor virtud a su mayor defecto, porque para drogas como él existen adictas como yo. Y, porque, es que, yo...

-William... -susurro cuando llegamos a mi casa.

-Dime dulzura -me miró a los ojos. Él jamás había querido a nadie que no fuera Avril... Y... Yo... Lo quería a él. Quiero a William.

-Que... -susurro. ¿Soy capaz de decírselo? ¿Y si él no siente lo mismo? Yo no quiero que esto acabe. No quiero que esto acabe nunca; no puedo decírselo-. Gracias -me acerqué a él, y rodeé su cuello.

-No tienes que darlas Carly -susurra. Se separa de mí, y me sonríe. Los pelos se me ponen de punta. Ya entiendo esta sensación... Se acerca a mí, y atrapa mis labios. Los muevo lentamente, sin yo quitar los brazos de su cuello.

   Me separo yo. Me tengo que separar yo. En realidad, me estoy haciendo daño. Me sonríe cariñosamente, y me coge un mechón de pelo. Me observa detenidamente, sin poner ninguna expresión en su cara.  Yo jugueteo con su camiseta, y miro hacia abajo.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida -susurra al tiempo que busca mis labios. No quiero que me bese, porque, si me besa, no podré parar-. Me encantas Carlotta Tomlinson -susurra en mis labios, haciendo que su aliento choque contra mi boca. Acerca más su boca, dispuesto a chocarla con la mía, pero, me separo. Él arquea una ceja. Jamás entenderá nada.

-Lo siento, yo... -me meto dentro de la casa de mis tíos, corriendo. Cierro rápidamente la puerta; no quiero que entre. Voy hacia el salón, y Louis, Danna, Alli y Riley me miran atentamente. Después, ponen una cara bastante seria.

-¿Qué te pasa? -susurra Riley.

-Nada -contesto en un hilo de voz. Me duele la garganta, siento un gran vacío en ella. Es como si pareciera que mis cuerdas vocales se fueran a romper en cualquier momento.

-¿Entonces por qué lloras? -pregunta Alli. Me toco la cara, y sí, estoy llorando. Me doy la vuelta, y subo las escaleras, hasta llegar a mi habitación. Me siento en una esquina, en el suelo, y miro al frente.

   Estoy harta de sentir lo que siento. No quiero querer a William, porque sé que él no me quiere a mí. Lo sé, simplemente, lo sé. A veces hasta dudo que esté enamorado de mí. Siento ser tan débil, sentir esto que estoy sintiendo ahora mismo, dolor, lágrimas callendo por mi cara, y más dolor. Yo estoy genial con él, pero... Es que tal vez para mí eso, lo que tenemos nosotros, para mí no sea suficiente. Yo quiero que él y yo seamos una pareja normal, no eso... Yo... Es que me he dado cuenta de que lo quiero, y para mí que no me quiera es demasiado doloroso. Duele mucho.  

   Danna entra en mi habitación en ese momento, y se sienta en la cama que tengo justo en frente mía.

-No sé que coño te habrá pasado, pero llora si es lo que te va a hacer sentir mejor -mi labio tiembla. Miro a mi amiga, que observa al frente. Me acerco hasta la cama, y dejo que me abrace, porque sé que es lo mejor ahora mismo. Quiero sentirme llena.

   Necesito sentirme llena, porque sé que si no me voy a volver loca.

   Creo que abrazándola, me siento más llena. Una parte de mí me dice que debo de ser feliz, con él, me quiera o no, pero otra muy distinta me dice que debo dejarlo.

   No sé que hacer.


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