Ainara
Dicen que la perfección no existe y la felicidad nunca es plena. Y ahí estaba yo, contradiciendo todo esto. Podía hacer el sexo y el amor con la misma persona, y no existía nada más jodidamente perfecto que eso. Adoraba aspirar su aroma viril, acariciar sus músculos, sentirlo y saberlo tan masculino.
- Tengo miedo a no ser lo que tú esperas que sea. A no ser suficiente para ti. A no saber corresponderte igual. Y a la vez, tengo miedo a ilusionarme de más. El "para siempre" me ha durado muy poco <le confesé a Lucas una noche antes de dormir>
Ya les ponía nombre a mis miedos. Había aprendido a reconocerlos en voz alta y declararles la guerra. Estaba recostada sobre su pecho y nuestros cuerpos cubiertos con una fina sábana blanca. Completamente desnudos y exhaustos. Era muy tarde ya. Pero es que esa era la hora en la que los pensamientos comenzaban a revolotear en mi cabeza, como si tuviesen vida propia. Las dudas, la incertidumbre volvían a empañar mis momentos de felicidad.
- El que seas tú basta. No estás aquí para cumplir mis expectativas <Me dijo sosteniendo mi cara entre sus manos. Su respiración era pausada y tranquila, y su mirada oscura me seguía estremeciendo como el primer día>
- Y no debes tener miedo. Escribiremos nuestra historia cada día. Viviremos el hoy sin pensar en el mañana. Te follaré hasta que grites mi nombre y me susurres que me amas al corrernos juntos. Quiero que hagamos una lista de deseos y cumplirlos. Te sujetaré tan fuerte que nunca más temerás caer. Es más, quiero que imagines nuestra relación como un baile. Tú y yo, bailando apretadito <y no pude evitar reírme al visualizar aquella imagen, los dos bailábamos pésimo. Y ahí estaba mi chico, nuevamente con sus ideas sin sentido haciéndome reír con sus ocurrencias>
- No te rías, enana, imagínatelo <me señaló con una sonrisa. Y yo cerré los ojos y acaté la orden>
- Cierra los ojos, sostente de mis brazos y simplemente fluye. ¿Puedes sentir lo gratificante que es? El paso de uno dirige el paso del otro. En ocasiones te sentirás tan liviana y tan libre que querrás volar. En otras, me reprocharás cuando sin querer, te pisotee torpemente. Te pediré perdón y seguiremos bailando. ¿Te lo estás imaginando? <Sí, realmente sí> Y prométeme que pase lo que pase no soltarás mis manos, no abandonarás el baile.
- Lo juro, no te soltaré... Y si se acaba la canción, ¿qué hacemos? <le pregunté, sin poder evitarlo>
- Pues comenzará otra, o la cantamos a viva voz si es necesario. No lo sé, no quiero que pienses en el final, dejémoslo en suspenso. Disfruta nuestro baile.
Entendía la analogía.
ESTÁS LEYENDO
SERENDIPIA🤍
RomanceSerendipia. ¿Sabes lo qué es? ¿Has escuchado alguna vez esta palabra? ¿Conoces su significado? La primera vez que escuché a alguien pronunciar este término, (que realmente no puedo precisar quién lo hizo ni cuándo fue) recuerdo que me pareció muy b...
