Capítulo 19 Después de ella

16 0 0
                                        

Lucas 


Antes a lo único que tenía miedo era a mí mismo. Y ahora, conozco un miedo mucho más grande: perderla a ella.

Lo supe en cuanto la vi. Sentí su risa de lejos y me estremecí. Me volteé a mirarla. El aire la despeinaba, y sus ojos no se despegaron de los míos al pasar por mi lado. Eran negros, achinados y con unas pestañas kilométricas. No llevaba maquillaje y aún así, me parecía la chica más hermosa que había visto jamás.

Descaradamente me sonrió y siguió su camino. No me dio tiempo a devolverle la sonrisa. Aunque realmente no pensaba hacerlo. Algo en mí vibró. La vi y me sobró el mundo. Tenía algo que me atraía, algo que me impedía dejar de mirarla. Y lo hice, hasta que se alejó tanto que la perdí entre la gente.

Quise conocerla, tocarla, sentirla, hacerla mía. Desde esa tarde. Y es que creo que me enamoré de ella en ese instante. Por eso, quise alejarme. Pero no me dejó ir. Me buscó. Tan directa y tan valiente. Le rehuía pero no se daba por vencida tan fácil. Es admirable lo perseverante que es. Y caí. Fue inevitable. Derribó mis defensas, mis fantasmas. Mi niña curiosa.

Me invitó a un café y conversamos. No paraba de hablar, y yo no podía dejar de mirarla. Era increíble <es>

Se hizo de noche y caminamos durante un rato. Un torpe roce de mis dedos en sus manos hizo que el silencio inundara el lugar, por primera vez, en aquella noche. Me miró sorprendida y con una inocencia tremenda. Tragué en seco. Había llegado el momento que había estado esperando desde que la vi. Los nervios se apoderaron de mí. No sabría explicar desde cuándo no me sentía así. Como un puto adolescente con las hormonas revueltas.

Con una mano la sujeté de la nuca y con la otra en su espalda, la atraje hacia mí. Su cuerpo rozando el mío, hizo que sintiera su corazón desbocado. Eran como mil latidos por segundo. Y lo peor <o mejor> de todo era que yo estaba exactamente igual.

Esta chica me ponía a mil. Sentir su respiración a solo centímetros de mi boca hizo que se me pusiera dura solo de imaginarla desnuda.

¿Me besas o qué? <me dijo sacándome de golpe de mis pensamientos. Era tan atrevida, que no podía gustarme más.

Sus deseos son órdenes, señorita  <le dije sonriendo>

Y antes de que pudiera añadir algo más, la silencié con mi boca. Sentir sus labios tan cálidos y suaves sobre los míos, era algo jodidamente perfecto. La besé de manera posesiva, violenta, deseosa. Me perdí en su boca. No debí haberla probado, porque había encontrado en ella una nueva adicción. Mucho más peligrosa que todas las drogas que había consumido antes. Y pensaba besarla esa noche hasta que nos dolieran los labios. Pero hasta ahí. No quería ir tan rápido con ella. No había prisas. Quería disfrutarla tanto como pudiera. Porque sabía que el día que conociera mi historia, se alejaría de mí para siempre.

Solo quería disfrutar. Esa noche. Con ella. Aparentar ser un chico normal por un día, sin pasado, ni infancia traumática, ni padres que no supieron quererme. Besarla hasta que el sol saliera. Pero nunca imaginé que...

No tengo 15 años, no quiero que me trates como tal. Llévame a tu apartamento. Quiero follar esta noche contigo, y sé que tú también lo estás deseando. Tu compañero <me acarició levemente la entrepierna> te ha delatado.

No podía estar más sorprendido. Me río solo de imaginarme la cara de póker que debí poner en ese momento. Esta chica no paraba de sorprenderme. Y eso me atraía con la misma intensidad que me aterraba.

Como usted desee <le dije, guiñándole un ojo>.

Fuimos juntos hasta el apartamento. La invité a subirse a mi moto y su cuerpo detrás, se amoldaba perfectamente al mío. Parecía como si hubiéramos practicado esa escena cientos de veces antes. Todo fluía tan natural y estaba pasando tan rápido, que no tuve tiempo para procesarlo. Yo marcaba las pautas en mi vida. Decidía con quién, cuándo y dónde. Y de repente ahí estaba, dejándome manipular por una enana mandona. Es de esas mujeres que hace lo que les da la grandísima gana, que no se corta un pelo a la hora de expresarse... y yo estaba fascinado con ella. 

SERENDIPIA🤍Donde viven las historias. Descúbrelo ahora