Camila despertó en su cama, algo mareada.

-Mmm.. -dijo en un intento de llamar a su madre.

Su madre le indico que no hable con un "Shh" tranquilizador, mientras acariciaba su cabeza.

-Cami... tranquila.

Y por primera vez en su vida, Camila había tenido un déjà vú.

-..To, esto... ya.. pa...só -intentó decir, tratando de levantarse.

-No, Camila, fue un sueño -la tomó suavemente de los brazos para acomodarla en su cama.

-Las... bom...bas; el.. azul... el.. voz... la voz... Pizza -volvió a querer levantarse.

-Comerás en un rato, ahora debes descansar. Tuviste una pesadilla, seguramente -Camila no entendía lo que eso significaba, pero el dolor de cabeza la venció y lentamente volvió a apoyarse en su cama-. Ahora tienes que tomar la pastilla. -Su madre le mostró las píldoras que ella tomaba diariamente para que entendiera.

-Sabe mal -se quejó su hija.

-Debes tomarla, te sentirás mejor.

Camila hizo un puchero y se acomodó en su cama hasta quedar sentada encima de ésta.

Ella no sabía tragar las pastillas, por lo que debía masticarlas. Y no eran exactamente una delicia griega, por así decirlo.

Luego de pasarla, junto a un litro entero de agua para quitar su mal sabor, Camila se levantó.

Se acercó a su muñeca, Sofía, y comenzó a hablarle.

-Yo sé lo que pasó -le susurró, Sinuhe no pudo escuchar lo que decía-. Mi mami me dijo que era un sueño, pero pasó, Sofi. Hablé con alguien... ¿Qué?, ¿que salga otra vez?, Sofi, eres genial -dijo abrazándole.

-Bien, Camila -la voz de su madre la distrajo de su plática con su muñeca-, Ya debo irme. Y cerraré la puerta con llave... por seguridad.

-Bien -acotó sin despegar la mirada del suelo.

Su madre se fue, y al estar del otro lado se escuchó el sonido de las llaves, aunque Camila no lo reconoció.

Segundos después, Camila arrojó a su muñeca con toda su furia

-¡Ésto es tu culpa, Sofía, ahora no podremos salir! -luego de que su agitación teminara, la joven fue corriendo hacia su muñeca de trapos-. Lo siento, Sofi, esto no es tu culpa. Ya veremos cómo salir.

Intentó poner a su pequeña amiga en su bolsillo, pero éste ya éste ya estaba ocupado.

Camila se sorprendió al sacar de ahí un extraño objeto azul, húmedo.

-¿Qué es esto, Sofi?

La chica lo desplegó, ya que estaba hecho una pelota arrugada.

Pudo notar que en el centro habían letras, o según ella, garabatos.

Había aprendido a leer tanto como un niño de cuatro años con problemas de la vista, pero la curiosidad la llevó a poner todos sus conocimientos para descifrar lo que decía.

-L..L..a..La.. La..ú...Laú.. Lau..Re..Lau..Re..Lau..Re..n..Láu...re..n... La..urén..Láuren...Laurén...¿J?..J..Ja..Jaja..u..Jau..ré...Jaujer..Jauré..G..i..Jau..réji.. L..Láu..ren.. Láuren Ja..Jau..re...ji... Láu..ren.. Jau..réji. Láuren Jauréji -Camila aplaudió, se imaginó a un teletubbie.

Ojos Alegría (La chica del sótano) - Camren.¡Lee esta historia GRATIS!