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12. Tierra Trágame

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El lunes por la tarde, el padre de Nick, me hizo un hueco a última hora. Estuve un rato esperando en la sala de espera y después pase con mi madre. Ese día le tocaba pasar consulta con su mujer. Así que dentro de lo malo, no me podía quejar.

Mi trato con Denis era bueno, era un hombre muy agradable y afable, pero esta situación me desbordaba. Denis es el típico ingles, serio, respetuoso pero a la vez se había adaptado perfectamente al humor andaluz. Es rubio y con los ojos verdes, mismo pelo y ojos que había heredado su hijo. Excepto por los tirabuzones, que venia directamente de su madre. Es divertido oírle hablar. Habla un andaluz con acento ingles. Al principio de conocerle, me resultaba complicadísimo entenderle a veces.

Los dos estaban muy agradecidos a mi padre por como se había portado con Nick, y ellos querían hacer todo lo posible para hacerme sentir a gusto. Lo que no iba a ser nada fácil.
- Hola, Bea - dijo Denis
- Hola - le conteste
- ¿Cómo lo llevas?
- Más o menos
- Tranquila, que todo va a ir bien.
- Ya claro tranquila, que mas quisiera yo y que fácil resulta decirlo - pensé

Me senté en una de las dos sillas que enfrente de él, Laura esta de pie organizando los informes
- He estado mirando tus análisis y esta todo en los nivel normales, no hay infección en la orina, lo único que tienes un poco bajo es el nivel de estrógenos y el del hierro. Pero no es preocupante. Voy a hacerte una ecografía, ¿me acompañas?
Le acompañe hasta una camilla y me tumbé en ella
- Súbete la camiseta. Este gel está un poco frío.
Me echo un poco de gel y empezó a pasarme una especie de lector de código de barras por la tripa. Estuvo examinándome por todo el vientre. De repente se paro, y limpio el ecógrafo y miró a su mujer. Pero Laura le hizo un gesto como de resignación. ¡qué diablos pasaba!
- ¿Qué pasa? ¿Habéis visto algo? - les pregunté
- No tranquila. No he visto nada extraño, pero me gustaría hacerte una prueba más.
- ¡Oh oh!, eso no me iba a gustar - pensé
- ¿Qué prueba?
- Una ecografía vaginal - me dijo Laura
- ¿Qué? - Eso no sonaba demasiado bien
- Tranquila que no te va a doler.
- No, no quiero.

Me baje la camiseta y me senté en la camilla con los pies colgando por un lateral. Mire a mi madre que me miraba con cara de perro guardián. Deseaba saltar de la camilla y salir corriendo en plan Forrest Gump y no parar pero eran los padres de Nick. No podía hacerles ese feo, sin darles ninguna explicación, pero que iba a decirles. Entonces se me acercó Laura y me cogió de la mano.
- Bea, ven conmigo un momento. - me dijo
- No puedo, no me hagáis esto.
- Solo quiero hablar contigo. Escúchame y luego tomamos una decisión. ¿ok?
- Ok

Me llevó detrás de una cortina donde había una camilla. Nos sentamos y empezó a hablar.
- Bea, no queríamos tener que hacerte esta prueba. Porque sabemos que puede ser un poco desagradable. Pero tenemos que hacerlo, tenemos que estar seguro de que no tienes nada. No voy a engañarte pero el hecho de que se te retire la regla puede ser un síntoma de alguna enfermedad grave y es mejor cogerlo a tiempo.

No podía mirarla a la cara, me daba tanta vergüenza, sentía que me estaba comportando como una cría asustada, pero en mi cabeza solo estaba Nick. Sabía que Nick aunque respetaba muchísimo el trabajo de su padre, no podía entender como las mujeres podíamos ir a un ginecólogo hombre de la misma manera que él no iría nunca a una uróloga. Aunque también sabia que lo entendería si llegara el momento, pero esa situación le haría sentir muy incomodo.
- ¿Qué enfermedad?
- Podrías tener quistes o algún pólipo o...
- ¿Cáncer?
- Si, podrías tener un tumor. Lo más probable es que no sea así. Eso lo habríamos visto en la ecografía, pero ¿tienes que dejarnos que te hagamos una ecografía vaginal? - me quedé callada - Sé que esto puede resultarte muy incomodo.
- Él es el padre de Nick. Yo no puedo. Si lo hiciera no podría volver a mirar a su hijo a la cara.
- Te entiendo. - me cogió la mano - Podríamos recomendarte otro ginecólogo si así te sintieras más cómoda.

Solo la idea me daba escalofríos, buscar a un desconocido. En que quedamos, me decía a mi misma. Denis no, porque lo conocía y otro tampoco poco no lo conocía.
- Preferiría que fuera una mujer.
- ¿Una mujer? Esto que voy a decirte es solo una idea, no tienes porque sentirte obligada. Seguro que hay muchas ginecólogas mujeres en Sevilla. Pero podría hacértela yo, ¿si tú quieres?

De repente, apareció la luz, al final del túnel. Esa idea sonaba bien. Toda la angustia que sentía se me fue de golpe y sentí un gran alivio. Por primera vez, en toda la conversación, fui capaz de levantar la vista y mirarla a la cara. Hice un gesto de afirmación con la cabeza.
- ¿Si? Pues haberlo dicho antes. Eso esta hecho. - me dijo dándome un abrazo. - Pero tienes que estar tranquila, si estas tensa te va a doler un poco.
- Gracias
- No me las des, es lo menos que puedo hacer por ti. No alarguemos esto. Desnúdate de cintura para abajo y ponte la bata.

Me desnudé y me puse la bata como me había dicho y salí. Me tumbe en la camilla de nuevo.
- Dobla las rodillas, si me prometes que te vas a portar bien, te dejo que no pongas las piernas en el potro. - me dijo Laura
- Ok, haré lo que pueda.
- Y ahora lo más difícil relájate y estate tranquila.

Está vez no iba a ser tan fácil. No creo que el hecho de cerrar los ojos y pensar en Nick, fuera a ayudarme esta vez. Pensé. Pensar en él solo me ponía más nerviosa. Si Nick supiera lo que estaba pasándome. Seguro que se plantaba en el hospital para estar a mi lado.

Lo peor fue al principio, estaba muy nerviosa y en tensión. Poco a poco me fui empezando a tranquilizar, gracias Laura, que fue muy delicada y sobretodo a Denis que me iba explicando lo se iba viendo en el monitor. Creo que su intención era distraerme para que no estuviera tan pendiente.
- Pues parece que no hay nada raro, esta todo en su sitio y no hay nada extraño. Ya hemos terminado. Ya puedes respirar. - dijo Denis

Me tenía que reír con él, pero lo cierto es que pase un mal rato. No porque me hubiera hecho daño, sino más bien por los nervios.
- Vístete y ahora hablamos. - dijo Denis
- Ok

Fui a vestirme, pero con un oído puesto en lo que pudieran decir. Aunque no dijeron nada nuevo. Me dirigí hacía la mesa y me senté con ellos.
- Como le estaba diciendo a tu madre, no hay nada extraño ni de lo que preocuparse, pero el echo de que estés sin menstruación puede ser un problema a largo plazo. Vamos a ponerte un tratamiento antianémico. Así que voy a recetarte unas pastillas para regularte la regla. Aunque mejor que las pastillas, te voy a mandar una inyección, que aunque es un poco más dolorosa, es menos engorrosa que tener que tomarte una pastilla todos los días y que luego se te olvide. Así te lo quitas de vez. - dijo Denis.

Podían alguna vez preguntar al paciente. Yo prefiero las pastillas.
- ¿Estamos de acuerdo? - añadió Denis
Por otro lado, solo es un pinchazo.
- Si no queda otro remedio
- Ya me lo agradecerás, el no tener que estar pendiente de las pastillitas. Además seguro que César se encarga de que no te duela. Toda la tranquilidad que no tiene cuando se las ponen a él. Las tiene cuando es él que las pone. No te han contado la que montó en el instituto.
- No, solo se que le dan miedo, o según él daban.
- Pues dile que te lo cuente.
- Esta inyección tenéis que encargarla, tardará unos días. A ver si la tienen para esta semana. - dijo Laura.

Cuando salimos de la consulta, me encontré con una sorpresita. César y Luis estaban en la puerta.
- ¿Qué hacéis aquí? - les pregunté
- Sabíamos que ibas a pasar un mal ratillo, y hemos venido a animarte. - me dijo Luis. - ¿Hay buenas noticias verdad? Se te nota en cara.
- Si, parece que no tengo nada. Pero me han mandado una inyección de hormonas.
- Solo una. Eso no es nada. Eso en un minutito está listo - añadió César
- Claro, Denis, me han dicho que tú eres el experto.
- Eso dicen, soy el rey de las inyecciones.
- También me han dicho que te pregunté por algo que paso en el instituto.
- ¡Yooo! Yo es que esa parte de mi pasado, la he borrado. No existe.
- Ya te veo

Al final, la inyección se retraso bastante y en la farmacia nos dijeron que hasta el lunes siguiente no llegaría.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!