¡Yei-Ha! (Grito del lejano oeste)

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Todo comienza en los años de 1687, en un lugar del lejano oeste de Texas llamando Constanza donde un pueblo atormentado por una corrupta mujer que se hacía llamar Layena, tenía el control y poder total sobre los humildes aldeanos de esta tierra. El pueblo cansado de esta injusticia pedía a gritos un héroe, alguien que pudiese liberarlos de aquel terrible destino que les había tocado.


-Contamos contigo Kaiser, encuéntrala-


-tranquilo yo iré a buscarla, aún si esto me costase la vida, la traeré-


Leonela, una hermosa Caza-recompensas muy reconocida por sus hazañas y por su largo cabello rojo como la sangre, capacitada en las técnicas de captura y emboscadas, vagaba sin rumbo alguno por el Este de otro pueblillo cercano a Constanza, así que el rumor de su llegada al oeste había causado asombro y respeto a la vez, su nombre volaba como el viento salvaje en toda la nación, ayudando a cada persona que lo necesitaba. Su noble corazón y su inocente sonrisa permitía que las personas confiaran en ella por lo que muchos le ofrecían víveres y hospedajes en las distintas paradas que hacía.


-Muchísimas Gracias por la estadía y el banquete de ayer señora, se lo agradeceré infinitamente-


-Descuida Leonela, sigue tu camino ayudando a los demás, tu destino ya está marcado y nadie podrá detenerte, toma este amuleto de buena suerte en forma de trébol para que te guié y te lleve con bien a cada sitio que recorras-


-En su nombre seguiré mi camino, muchas gracias por esta noble ofrenda-

Leonela se despide de la venerable anciana del pueblo de Romanji, se prepara para su nueva aventura y sube a su corcel grisáceo. Los niños quienes la veían con rostros de emoción, corren hacia a los extremos del caballo para despedirse de ella.


-Miren, es Leonela-


-¿Dónde te llevará el viento esta vez Leonela?- Pregunta uno de los chamacos con la mano en la quijada.


-Creo que iré a Constanza, los chismes dicen que ese pueblo tiene un problema con una malvada bruja que debe ser exterminada-

Leonela le sonríe a los pequeños atentos mientras salía del pueblo a trotes con su caballo, los miró y reafirmo: -Regresen a sus casas niños se avecina una tormenta de arena y no quiero que se ensucien ya saben que lo más importante es...


-¡Ser tan fuerte y noble como tú!- Interrumpe otro de los niños.


Leonela ríe un poco antes de partir, acomodó su melena roja y contesto:

-Aparte de eso... Cuidar a otros y mantenerse puros y limpios, así que su trabajo será custodiar a los adultos de este poblado, así que ¡andando! es su misión mientras no estoy. Señala al pueblo para alertar a los niños a que fueran a sus respectivos hogares.


-Hasta pronto Leonela, cuidaremos este lugar en tu nombre-


Mientras Leonela seguía su largo camino, se encontró a un hombre atrapado en una trampa para animales y al verlo no lo pensó dos veces, fue al rescate de inmediato apuntando una flecha a donde estaba encerrado aquel sujeto para que la trampa descendiera y lo liberase.

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