En la oscuridad de la noche, en uno de los más oscuros callejones de una gran ciudad, se encuentra un muchacho desorientado, recostado en una de las paredes, atónito a todo lo que esta viviendo, un millón de emociones que no había vivido ni creía vivir nunca, acechan con hacerlo enloquecer, pero hay algo que lo tiene más inquieto que el echo de encontrarse en un lugar desconocido, esta hambriento, y eso, en un ángel, solo puede significar dos cosas.

1.Esta enfermo, sentir hambre para un Ángel significa estar plagado de virus o incluso de pequeños seres que poseen tu cuerpo y que cuestan mucho de eliminar. Os estaréis preguntando, ¿No comen los ángles? Claro que comen, pero para ellos es más una costumbre que una necesidad.

2. Es un Ángel Caído, nunca sabes cuando caes, pero una vez lo has echo, lo sabes y deseas con todas tus fuerzas estar equivocado.

El joven muchacho se levanta de donde se encuentra y, como puede, se dirige a un pequeño local que no reconoce, a cada paso que da se siente más pesado, ¿qué le esta pasando? cuando entra en el lugar, todo el mundo lo mira, se adentra a éste y encuentra una barra, donde un camarero sirve bebidas a todos los que se encuentran ahí, se trata de un camarero.

- ¿Que le pongo jovencito?

- Una cerveza - El caballero observa al chico con el ceño fruncido.

- ¿Puedo ver su carnet de identidad? - Uriel no entiende a que se refiere, ¿carnet de identidad? - ¿eres menor? Si es así, solo puedo servirte un refresco. - Uriel asiente, no sabe que responder, el camarero le sirve un refresco, una Cocacola más concretamente.

Cuando ya esta a mitad de su bebida, el joven se levanta y se dirige al cuarto de baño, cuando mira su reflejo en el espejo, se da cuenta de algo, ¿Dónde están sus alas? el chico, desesperado se quita la camisa que viste y se da cuenta de que éstas ya no están, en su lugar, una gran cicatriz oscura cubre su espalda, no siente dolor, solo molestia, en un momento dado todo se vuelve negro, el tiempo se paraliza, un ángel aparece frente a él.

- Ángel Caído, te encuentras en el mundo humano, sobrevive, elige tu bando, consigue volver, quedarte o caer más bajo. - y entonces, todo vuelve a su lugar, la oscuridad cesa y él vuelve a estar en el baño del pequeño bar. Uriel sale del local a toda prisa, sin pagar, no tiene dinero, corre lo más rápido que puede adentrándose en la ciudad, es de noche y no tiene a donde ir, llega a un lugar que no había visto nunca, el chico se encuentra maravillado por el paisaje que ve delante de él, infinita agua brillante y infinitos granos de arena cubren sus pies ahora, el mar, nunca antes había visto algo tan maravilloso, "Quizás no es tan malo vivir en la tierra" piensa el muchacho.

Se recuesta en la arena y mira las estrellas hasta que un profundo sueño invade su cuerpo, al despertar, unas personas se encuentran a su alrededor, Uriel poco a poco va despertando.

- ¿Has pasado aquí la noche? - le pregunta una mujer mayor, él en su respuesta, asiente, ¿dónde va pasar la noche si no? - ¿De donde vienes? - esa es una gran pregunta, ¿como le dices a un humano, un mundano, que provienes de más allá del cielo que creen tan bien conocer? ¿Cómo le dices a una anciana que eres un Ángel Caído que tiene que elegir su destino? el joven, sin saber que decir, mira a todo su alrededor. - ¿Tienes dinero? - Uriel niega con la cabeza. - Ven conmigo jovencito, te irá bien una ducha y un buen desayuno. - La anciana ayuda al joven a ponerse en pie, éste, sin decir una palabra sigue a la buena mujer hasta su casa, una vez han llegado ambos se dirigen a la pequeña cocina, la anciana, le prepara unas tostadas con un baso de leche y se la tiende al chico, quien agradecido asiente y le sonríe. - ¿Como te llamas? - El chico, por primera vez en ese día, deja escapar su voz.

- Uriel, me llamo, Uriel.

- Que bonito nombre, ¿de donde proviene?

- De los Arcángeles. - Uriel arruga su nariz, y un escalofrío invade su cuerpo. - Es el nombre de uno de los siete de ellos, hace referencia al ángel de la luz, luz de las estrellas.

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