Todo tiene un comienzo, este es el mío.

Soy Ariana, Baja estatura, cabello castaño, ojos cafés oscuros y una refinada nariz. Cabe decir que a mis cortos 18 años no he tenido a nadie en mi vida, solo un pequeño perro, que en este momento me está acompañando.

E estado buscando más de 2 meses pero nadie logra verme, solo sentirme y es que eso causo en los vivos (por así decirlo), les causo escalofríos, que se les erice la piel, es algo extraño pero a veces es divertido cuando les causas eso a las personas que saben que existes y saben lo que estás buscando.

Son las 7:00 a.m.; es una nueva mañana y no perderé las esperanzas de al fin encontrar a la chica, generalmente cuando eres una chica la que te ayuda es una chica, y si eres un chico te ayuda un chico, ¿Que como lo sé?, he aprendido algo en estos dos meses.

E visto a muchas almas encontrar su 'otra mitad' y a otras que se les está agotando el tiempo, les explicare, te dan 5 meses para encontrar tu 'otra mitad' y si no lo logras en ese tiempo, tu solo te iras a un espacio donde tus pesadillas invadirán tu cabeza. Quedaras dentro del cuerdo de la parte mala, sabrás lo que haces, pero no lo controlas tú, sino ella.

Ahora me encuentro en el jardín de alguna persona con 'Smile' mi perro entre mis piernas, durmiendo. Estoy con mi cabeza entre mis manos, llorando. ¿Y si no encuentro a alguien en ese tiempo que me pueda ver? Dije antes que no perdería la esperanzas pero no podría perdonarme dejar a Smile solo, soy lo único que tiene y él es lo único que tengo, nos complementamos juntos.

-Si mamá, tendré cuidado -Dijo una voz irritada.

-Pero ¿Qué tal si te roban? O ¿Te secuestran? Mejor llévate el Spray Pimienta -Dijo nerviosa, la aparentaba ser su madre.

-Bien, Adiós, Te amo.

-Que te valla bien cariño.

Y entonces llore más, me pone mal no saber de dónde soy, ni quien es mi madre, después de todo soy Huérfana.

-Hola, perdona si te molesto, pero ¿Por qué lloras? -Dijo con una voz angelical, la chica que hace rato estaba hablando con su madre del Spray Pimienta.

-No creo que te interese la historia, es tan larga que podría aburrir.. -Y entonces recapacite- Espera ¿Puedes Verme?

- ¿Te sientes bien, te golpeaste la cabeza?

-No respondiste a mi pregunta -Dije firme y seria, aunque esa pregunta estaba fuera de contexto quería que la respuesta saliera de su boca.

-Si puedo verte -Afirmo algo obvia, pero su cara me miro con confusión y se acercó a mi lentamente ¿Acaso me quería besar o algo parecido?- ¿Que le acabo de pasar a tu ojo?

- ¿Por qué, que tengo? -Saco un pequeño estuche de tu maleta y me entrego un espejo, tengo un ojo azul claro y el otro esta de mi color normal, Café. De inmediato solté el espejo provocando que este se rompiera- No puede ser.

-Bueno ahora me debes un espejo nuevo y tendrás 7 años de mala suerte -Soltó de repente mirando hacia el espejo- ¿Quieres que te llame un taxi? Necesitas que tu mama te lleve a un doctor o ¿Acaso es normal que tu ojo se vuelva azul de la nada?

Puse a Smile ya despierto a un lado de donde yo estaba, me levante y puse mis manos en sus hombros.

-Tú.

- ¿Yo? -Pregunto con miedo al ver la expresión de mi cara.

-Tú -Afirme con una gran sonrisa-Eres la que me ayudara a encontrar mi Alma.

-Enserio necesitas un doctor -Dicho esto salió corriendo pero la alcance.

-Tienes que creerme, por favor escúchame -Recuerdo que una vez dije que nunca rogaría, esta será la excepción.

"Almas Perdidas"¡Lee esta historia GRATIS!