ACTION TALES: La Liga de Los Hombres Misteriosos#6

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Capítulo XXI

Curtis Newton, el hombre al que el mundo conocía como el Capitán Futuro, necesitaba de toda su legendaria habilidad como piloto para intentar mantener la estructura del Mantarraya-1 de una sola pieza , asunto que se estaba mostrando muy complicado pues se hallaba bajo fuego enemigo. Aunque había conseguido derribar a cinco de sus esquivos adversarios todavía quedaban más de una docena zumbando alrededor de su nave como moscardones enfurecidos.

Eran los Ángeles Negros, robots autopropulsados y armados con rayos de energía que podían cortar el fuselaje del Mantarraya-1 como un cuchillo al rojo podía cortar una barra de mantequilla. Esa tecnología no debería existir en el año 1941, este tipo de anacronismos y su amenaza a la corriente espacio temporal eran el motivo que había traído a los Futuremen desde el lejano futuro al siglo XX y por algún tipo de ironía cósmica si no tenía cuidado podía acabar muriendo antes incluso de haber nacido. Los constructos eran la última y con diferencia la más mortal arma diseñada hasta ahora por el Tercer Reich, una sombra de preocupación cubrió al Capitán Futuro al temer que su intervención no había hecho sino empeorar la situación, pero ahora tenía otras prioridades de las que ocuparse de las cuales la más urgente era seguir vivo.

Uno de los carmesíes haces de luz alcanzó el ala izquierda del Mantarraya-1 atravesándola de lado a lado y dejando un boquete de casi diez centímetros de diámetro, no era un impacto crítico pero sí un aviso de lo que estaba por llegar. En la cabina Curtis Newton barajaba sus opciones.

- No podemos ganar este combate, Otto.

El androide se habría asombrado de poder hacerlo. El desánimo no entraba en el diccionario de Curtis Newton, Otto lo sabía muy bien, le conocía desde el día de su nacimiento y desde entonces muy pocos eran los días que no habían pasado juntos.

- ¿Hablas de rendirnos?

- No, me refiero a que no podemos ganar este combate de una manera tradicional.

- Eso ya se parece más al Curtis Newton que yo conozco, ¿qué has planeado?

- Voy a usar toda la energía en los motores para distanciarnos de nuestros perseguidores.

- Apenas nos queda energía, si haces eso no llegarás muy lejos, aunque les saquemos ventaja por unos momentos nos acabarán alcanzando cuando nos quedemos sin impulso. –se quejó Otto

- Lo sé, por eso pienso cambiar la polaridad del motor gravitrónico. –dijo el Capitán Futuro con semblante serio

- Pero eso generaría una onda electromagnética que acabará con el Mantarraya-1 y con cualquier cosa que tenga algún componente electrónico como…yo mismo.

- Es por eso que necesito que abandones la nave.

- ¿Cómo? No puedes estar hablando en serio, no puedo dejarte en una situación como esta, necesitas a alguien que pilote la nave mientras manipulas el motor.

Otro rayo mortal atravesó el fuselaje, esta vez en el morro de la aeronave que giró peligrosamente esquivando una andanada de roja energía que amenazaba con partir la nave en dos.

- Helene se hará cargo de pilotar el Mantarraya, ¡ahora vete, es una orden! Y encuentra a Ki-Gor, te necesito lejos de la nave cuando se inicie el impulso electro magnético.

El androide no podía desobedecer la orden aunque algo en su cerebro electrónico le decía que debía quedarse, abandonó la cabina y como pudo llegó dando tumbos de un lado a otro por los bruscos vaivenes de la nave hasta el compartimento que en aquél momento ocupaban Helene Vaughn y Magga.

- Ms. Vaughn, el capitán la necesita en cabina.

- ¿A mí? –dijo sorprendida la mujer

- Él se lo explicará mejor, yo tengo que dejarles.

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