Se arrepintió un poco de hacer venir al pobre Kirito con estas condiciones,pero las ansias de verle cara a cara en la vida real eran más fuertes que ella.

Eran las 20:56,bastante tarde para que un adolescente de 16 años viniera por las calles oscuras desde vete tú a saber donde.

Suspiró.Decidió no moverse,a pesar de que aunque quisiera seguramente se caería bruces nada más poner un pié fuera del cómodo colchón que la había acompañado los últimos 2 años.

Tanto dolor y amor mezclados en sincronía sin poder evitarlo,pues en ese mundo se había acumulado muchos tipos de sensaciones que ella nunca pensó en tener el placer o la desgracia de descubrir.

Había tenido tanto miedo,tan pánico a la muerte,a perder su futuro por un día de rebelión hacia las cadenas que la mantenían retenida entre sus habitación y su escuela.

Tristeza,cierto dolor al recordar lo muy lejanos que estaban tanto sus amigos y su familia,a la cual no echó demasiaod de menos a lo largo del tiempo que compartió con diferentes personas que la hicieron apreciar esa vida que estaba haciendo en el interior de un mundo compuesto de pixeles.

Determinación,había alcanzado uno de los mejores puesto en la sociedad de Aincrad como la vicecomandante del mejor gremio de todos,haciendo saber a todos los jugadores que pisaban su misma tierra virtual que Asuna,la destello veloz,era una de las mejores jugadoras y que se había unido a la causa para lograr desbloquear cien pisos de tortura.

Pasión,esa noche en la que los sentimientos de ambos jovenes se expresaron a traves de la carne,entregándose al deseo que los unía desde hacía tiempo,amándose en secreto.

Tantos sentimientos la había ayudado a sentirse viva en aquel lugar.

La nieve seguía cayendo despacio,cubriendo toda la ciudad de Saitama que ella tan bien conocía a pesar de no vivir ahí.

El tiempo parecía ir bastante más rápido de lo que ella recordaba,ghasta que se perdió observando el paisaje que el enorme ventanal.

Hasta que finalmente,una voz suave y un poco inestable se esuchó justo delante de ella,lo que la hizo girar la cabeza para observar como su heroe dorado estaba de pié al lado de las cortinas,mirándola con una sonrisa.

-Kirito-kun...-murmuró,alzando una de sus manos para alcanzar al joven,el cual pilló la indirecta y corrió a acercase hasta donde la inválida chica se mantenía sentada a la espera de que él diera los pasos que faltaba para unirlos.
El adolescente,recientemente agredido en el aparcamiento del hospital de lujo de Torozowa,se acercó a grandes pasos a la cama en la que su amada espadachin reposaba.

Entrelazaron sus dedos de modo afectivo entre ellos,como si fuera algo habitual en ellos.

Kirito se acercó a la chica,y tomandola del brazo la acercó a él en un cálido abrazo lleno de sentimiento.
Pocos segundos pasaron hasta que se separaron unos centímetros el uno del otro,quedando cara a cara,permitiendo a Asuna observar con claridad el pequeño corte que su novio mostraba en la mejilla izquierda.

La palpó consternada.

Kirito notó su preocupación.

--Si--se giró un poco hacia ella--La última,la verdadera y última batalla acaba de terminar--su voz iba quebrándose--acabó--las lágrimas comenzaron a cubrir su rostro pálido y demacrado,a medida que sus sollozos se hacían más altos.

--lo siento--se disculpó Asuna mientras pasaba la mano por su mejilla lastimada con suavidad--Aún no puedo escuchar bien,pero sé lo que dices.--Sonrió conmovida--¿ha acabado verdad?Al fin,pude conocerte.

Gracias...te amo¡Lee esta historia GRATIS!