Capítulo 26.

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No sé qué le pasaba a Savannah, pero me preocupa. Estuvo todo el camino mirando por la ventana y luego se quedó dormida. Mi pequeña dormilona.

Se veía tan hermosa durmiendo que no pude evitar darle un beso en la mejilla.

Cuando llegamos, ella se despertó y salió del auto. ¿Me iba a ignorar todo el tiempo? Bufé.

Entramos a la casa y joder, es hermosa y pequeña. Acogedora. La sala tenía dos ventanales grandes donde podías ver el mar, había un televisor pantalla plana y muebles de color blanco. Moderno. La cocina se encontraba justo al lado de la sala, era grande. Después había un corredor, donde se encontraban las habitaciones, habían tres. Pero sólo usariamos dos, ¿no es así?

Danielle y Erick entraron a la habitación más grande, si esta fuera mi casa, yo también habría elegido esa sin dudarlo.

Entré a la habitación que quedaba justo al lado, tenía cama doble, perfecto.

Savannah entró a la otra habitación. Oh, no no y no. No había manera en el infierno.

-Eh, eh, eh.. Pequeña, imposible. -Dije cogiendo sus maletas y llevándolas a mi habitación por el fin de semana. Ella sólo suspiró.

Me senté en la cama y le di una palmadita a mi regazo para que se sentara.

Ella lo hizo.

-¿Ahora si me vas a decir qué te pasa? -Dije mirándola, pero su vista estaba perdida en el ventanal.

-Es que... le mentí a Ryan. Él sospecha que estoy saliendo con alguien y yo sólo lo negué todo. No quiero mentir más, Lucas. Pero tampoco quiero que se entere.

-¿Entonces qué es lo que quieres?

-Quiero estar contigo sin ningún maldito problema. ¿Es qué acaso estoy cometiendo un delito? ¿Cual es el problema de que esté contigo? ¿En qué le va a afectar eso a Ryan? ¿O a tus amigos? ¡¿O a cualquiera?! Estoy aburrida de esto.

-Savannah...

-¿Qué? -Ella estaba furiosa y la entendía.

-No soy esa clase de chico al que tu hermano le gustaría que estuvieras.

-¿Esa es tu respuesta? ¿Por qué, Lucas?

-Ryan sabe muchas cosas de mí, cosas que he hecho, cosas realmente jodidas. A él no le gustaría que un chico así, esté con su hermanita.

-Cosas que ya no haces, ¿verdad? -Dijo ella en un hilo de voz y me sentí demasiado culpable. No le podía decir que sí, ella no podía saber que hace poco hice algo de lo que me arrepiento mucho.

-No, pequeña. -Ella me abrazó y sin verla, sabía que estaba sonriendo.

-No hay ningún problema, Lucas. Si los dos nos queremos, estamos juntos, ¿no es así? Que se enteren todos, ¡no me importa! Que sepan lo feliz que estoy de tenerte a mi lado. -Dijo feliz, robándome una sonrisa.

La bajé de mi regazo y la puse sobre la cama, lo suficientemente rápido para que no se liberara. La agarré de las muñecas sosteniéndola, mientras me subía sobre ella, sin apoyarme.

-¿Qué tan feliz? -Dije sonriendo sólo a centimetros de su cara.

-Muy, muy feliz. -Dijo ella riendo y dándome un beso en los labios.

-Chicos.. -Dijo Danielle entrando a la habitación- ¡Oh Dios! Perdón si interrumpo algo.. -Savannah se sentó y empezó a reír.

-Oh no, no interrumpes nada.

-Vamos a un supermercado que queda aquí cerca, al parecer el chico que se hace llamar mi novio, no tiene absolutamente nada en esa nevera.

-Pues hace tiempo no venía. Pero después una chica que jamás se calla, que se hace llamar mi novia, me recordó esta pequeña casa y no dudé en traerla. -Dijo Erick abrazándola por detrás. Savannah y yo reímos.

Eres Mía, PequeñaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora