Día 2

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Hoy han vuelto los polis, parece que han llegado a la misma conclusión que todos los de la residencia, sospechan de Óscar, se lo han llevado para interrogarle. Él ocupa una habitación junto a su mellizo Javi, ambos estudiaban Informática con Natalia. Estoy seguro que no fue él, Óscar era demasiado buenazo como para hacerlo. En sus ojos había una gran tristeza, nunca podré entender como después de todo lo que ella le había hecho, podía seguir amándola como lo hacía. Ella no se merecía tener a un chico como él ayudándola, era una chica tan egoísta, que no puedo entender, como podía haber conseguido tener a un chico así a su lado.

Por lo que se rumoreaba, Natalia había escrito muchos poemas de amor hablando de Óscar. Le decía cuanto lo amaba, y cuanto le ayudaba, y todo lo que él significaba para ella. ¡Qué tía falsa! Ella nunca ha querido a nadie, nada más que así misma. Óscar necesita una chica que lo quiera de verdad y que sea una persona tan buena como él. Al pobre, le estuvieron interrogando durante más de una hora. Cuando salió, estaba llorando. Me hubiera gustado tanto estar a su lado. Natalia es de las que siempre se las apaña para hacer daño a las personas que la quieren, mientras ella se queda tan tranquila, incluso después de muerta sigue haciéndolo.

También han interrogado a su compañera de habitación, ayer no estaba, al parecer se había puesto mala y el día de su muerte se había quedado en casa. Cuando se enteró de lo ocurrido casi le da un jamacuco. Parece ser, que le han preguntado por Óscar, por algunos de sus poemas. Por desgracia, Natalia tenía la costumbre de no poner nombres en sus poemas, así que nadie, excepto ella, podía saber a quien iban dirigidos.

Por la tarde, me fui a la uni. Después de tres insoportables clases, no lo pude soportar más, y decidí dar una vuelta por el campus, me dejé llevar y no sé, como llegué a las puertas de la Escuela de Informática, y para mi sorpresa me encontré con los policías. ¡Qué estarían haciendo allí! Me quedé sentada en un banco, la curiosidad me pudo.

Pasaron como unos veinte minutos, y salieron de nuevo, pero esta vez le acompañaba un hombre.
—Un segundo, ¿sois de Informática? —les pregunté a unos chicos que pasaron por delante en ese momento.
—Sí —me contestaron.
—¿Conocéis a ese hombre?
—Sí, es Ramón Ferrer.
—Vale, gracias.

¿Quién será? Volví a la residencia. Todo empezaba a volver a la calma. Decidí indagar por mi cuenta. Fui a la habitación de David, que es el novio de una amiga.
—¿Sabes quién es Ramón Ferrer?
—Sí, es el profesor de Programación Declarativa.

¿Programación Declarativa? Me sonaba muchísimo. No era esa la asignatura que se le había atragantado a Natalia. Creo que había llegado a quinta convocatoria, cuando el año pasado, hizo una fiesta al conseguir aprobarla. ¿Por qué lo habrán cogido? Lo lógico, hubiera sido al revés. ¿En que podría estar involucrado él con la muerte de Natalia? Seguro que la muy pécora le estaba haciendo chantaje, y así fue como consiguió que le aprobara el examen. El profesor pensó que lo dejaría en paz, pero no fue así y decidió seguir haciéndole chantaje. Entonces, él tuvo que matarla, para que no lo descubriera todo.

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