Día 1

407 15 2


Era un día tranquilo, uno de esos en los que te levantas y piensas que nada interesante va a ocurrir, pero a los pocos segundos, un grito desgarrador sumió a toda una residencia de estudiantes en el más profundo de los silencios. Después de unos segundos de incertidumbre, me decidí a salir al pasillo, la escena era desalentadora, todo el mundo estaba en la puerta de su habitación sin saber que había pasado ni de donde venía aquel grito. En esos momentos, todo era confusión, y con el paso de los segundos esa confusión iba transformándose en miedo y desconfianza. Todos iban de un lado para otro, mientras yo permanecía allí en la puerta. Corrían miles de rumores, pero lo que ocurría de verdad era un misterio. No sé, cuanto tiempo permanecí allí de pie, inmóvil, pero cuando por fin me decidí a salir, la marabunta de gente me llevó hasta el piso de arriba, allí había aún más gente amontonada. Desde donde estaba no podía ver lo que ocurría, sólo veía salir a mis compañeros con la cara desencajada. Poco a poco, todos volvían a desaparecer y a alejarse de allí, unos corrían espantados, otros deambulaban como fantasmas.

Nada me hacía sospechar qué había ocurrido. No puedo decir lo que me hizo permanecer allí parada, pero en apenas unos segundos, pude ver con mis propios ojos, el motivo de ese grito. Estaba a tan solo unos pocos metros de mí, tendida boca abajo en el suelo, era una chica, una compañera de residencia, a la que años atrás había llamado amiga. La habían estrangulado, a sangre fría. Tenía una extraña sensación, si esto hubiera pasado años atrás, me habría hundido en la más profunda oscuridad, pero en este preciso momento, me sentía aliviada, no sabía quien podía estar detrás de todo esto, pero nos había hecho un gran favor a todos.

De repente sentí que me tocaban en el hombro, mientras me decía: "Sal de aquí". Le hice caso, pero mientras volvía hacia mi habitación, llegó la policía.
- Soy el inspector Samuel Ríos, y ella es la inspectora Verónica Romero ¿Qué ha ocurrido aquí? - dijo uno de los policías.
- No sabemos, esta mañana he oído un grito, y cuando he llegado a la habitación, estaba allí en el suelo, muerta. ¡Dios mío! ¿Qué habrá pasado? Era una chica tan buena. - ¡Buena!, ¡buena!, pero como podía decir la Señora Lola, la directora de la residencia, que era buena.
- Lo averiguaremos. ¿Puede indicarnos donde ha sido?
- Si claro, acompáñenme.

Los policías subieron a la habitación, y yo subí tras ellos.
- Ha sido estrangulada. - dijo Verónica.
- ¿Qué es eso? - dijo Samuel
- Parece un ratón.
¡Que ironía! Si le hubieran dicho que su mayor ilusión le iba a costar la vida, se hubiera partido de la risa. Natalia, que así es como se llamaba, estudiaba Informática, era difícil encontrarla sin su ordenador acuestas.
- ¿Puedes desalojarme esto, Vero? - dijo Samuel.

Como allí se acababa la diversión, cogí mis cosas y me fui a clase. Estudio Empresas.
Cuando llegué a la residencia al mediodía, todo seguía revuelto, los policías habían estado interrogando a los vecinos de habitación de Natalia, y a los pocos amigos que tenía. Era una chica, con bastante pocos amigos y muchos enemigos, a lo largo de su vida, había acumulado enemigos por doquier y seguro que más de uno, hemos sentido ganas alguna vez de hacerlo. Pero la pregunta era, ¿Cuál de ellos no habría podido soportar más sus muchos desprecios? Se oían murmullos por todas partes, todos comentaban quién habría sido. Se hablaba de un crimen pasional, Óscar era un chico que estaba muy enamorado de ella, pero ella le dio más de un quebradero de cabeza y en los últimos días habían tenido sus diferencias. También se hablaba de David, un chico de su clase, con quien había tenido problemas desde que se conocieron.

Siguieron investigando todo el día, y se llevaron algunas de sus pertenencias, para obtener pruebas del culpable, pero bien es cierto que tienen pocas pistas de quién fue el asesino. Fuese quien fuese, se nota que es una persona muy inteligente.

Sospechas en el Campus [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!