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9. Amigos para siempre

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Era nuestra primera visita en el hospital. Nick se había pasado toda la semana diciéndome que estaba bien y que había hecho amigos y que le había ayudado mucho a integrarse, pero me costaba acabar de creérmelo. Necesitaba comprobarlo con mis propios ojos, no lo hice sola, estuve arropada por mis hermanos. Los necesitaba a mi lado y necesitábamos ser uno y estar unidos.

Cuando llegamos nos dijeron en la entrada que seguramente Nick estaba con sus amigos en la sala de juegos como la llamaban. Es una sala enorme donde había unas mesas con algunos ordenadores con Internet en el fondo de la sala, una televisión, y mesas donde podían jugar a diversos juegos de mesa. Nick estaba sentado de frente a la puerta y en cuanto nos vio aparecer nos hizo señas para que nos acercáramos. Deje a mis hermanos que se acercaran primero y le chocaron la mano de la misma forma desenfadada de siempre. Yo me acerqué a darle un beso, haciéndole una leve caricia el hombro. No estaba solo alrededor de la mesa había tres chicos y dos chicas mas. Nick miro a sus nuevos amigos.
- Os presento a mis amigos y compañeros de fatigas. - dijo
- Todos nos saludaron amistosamente.
- César y Luis son mis amigos desde que éramos peques, muy peques. De hecho, César siempre dice que a mi hermana, le enseño a andar él. - comenzó a decir Nick.

Todos nos reímos, aunque tampoco me extrañaría que fuera verdad.
- Luis, es casi como un hermano. - continuo diciendo - Los cuatro son hermanos, solo que a las chicas las conocí el año pasado. Sus padres estaban separados y ellas vivían con su madre.
- ¿Vosotros sois los que ibais en el tren? - comento Roberto.
- ¿Qué tren? - preguntó Cristian
- En el del 19J - contestó Roberto
- ¿Ibais en el tren? ¿Pero salisteis heridos? - volvió a preguntar
- Aquí mi hermanito, nos dio un susto de muerte. Pero al final no fue tan grave y se recuperó en seguida. - dijo César
- ¿Y tu?
- Yo tuve mucha suerte no me hice ni un sasguño.
- César, se dedicó a rescatar a medio vagón incluido a mi. - añadió Luis - sino hubiera sido por él, lo mismo no lo cuento. Podría haber perdido mucha sangre antes de que hubieran llegado a rescatarme. Fui al primero que llevaron al hospital gracias a él.
- Me asuste muchísimo pensaba que si no actuaba pronto. Y aun así pensaba que te perdía, menos mal que apareció Bea al rescate. No la conocía pero cuando llame a mi padre para contárselo, llamó a mi madre que vivían justo en la ciudad donde estaba el hospital. Bea fue la primera en llegar y lo hizo en el momento justo. Estaba a punto devolverme loco.
- Si, casi le pegas a la psicóloga.
- Ya te digo. Por suerte todo se solucionó.
- Después de eso se mudaron aquí a Sevilla. - añadió Nick
- ¿Vivís juntos? ¿Vuestros padres...? - volvió a decir Roberto.
- Si, se han vuelto a casar... Si ya no lo digas. Vaya dos idiotas. Separarse durante catorce años para luego volverse a juntar. - dijo César.
- Ella son Bea y Silvia. Bea es la melliza de Luis. - siguió diciendo Nick.
- Así que, tú eres la famosa Bea. - dijo Cristián - Ya teníamos ganas de conocerte. Nick no para de hablar de ti.
- Ah ¿si? - le lance una mirada pícara.
- Este es un exagerado, ni caso, solo les he contado que estabas conmigo cuando lo del accidente.
- Si solo eso, bueno y lo de la piscina. - añadió Cristián
- Si y que le ayudabas con los ejercicios. - añadió Sonia.
- Y también que te daba clases de ingles. - añadió Roberto.

Para ese entonces Nick ya estaba como un tomate.
- Ya veo, ¡Que prácticamente no os ha hablado de mí! - les dije en tono irónico
- Gracias, chicos.
- No hay de que - dijo Roberto pícaramente
- Robert, creo que tu deberías estarte calladito no crees. - le dijo con una mirada amenazante.
- Sip. - le dijo haciendo un gesto de echarse la cremallera en la boca. - Ya me callo.
- En fin, no se si ha sido buena idea presentaros a estos impresentables. - se oyeron unas risitas - Ahora voy con ellos.

Nick empezó a presentárnoslo, a su derecha estaba Roberto, su compañero de habitación. Estaba claro que habían congeniado. Hasta compartían confidencias. A la derecha de Roberto había una chica.
- Está es Clara, lleva aquí un mes y medio. - dijo Nick - Es de Lora del Río.
Clara es una chica rubia con los ojos azules. Su mirada era tímida. Nos saludo con un tímido hola. Luego Nick nos contó que le había atropellado un coche, cuando iba de camino a su casa al salir de las clases de ballet . El conductor iba borracho y se dio a la fuga. Unas personas que pasaban por allí lo identificaron y lo pillaron poco después en su caso. También llamaron a una ambulancia. Le diagnosticaron fractura parcial media. Le han operado, pero nunca llegara a recuperar la totalidad de la movilidad. Es una pena para una chica tan joven. No tendrá más de quince años. Su sueño de ser bailarina quedo truncado ese día.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!