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7. Sagrado Corazón

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Nick, me pidió que lo acompañara al hospital, llamado Quirón Sagrado Corazón, junto con sus padres y su hermana. Yo le insistí para no hacerlo, para que pudiera recostarse en la parte de atrás junto a su hermana, pero el dijo que podía ir sentado. Así que al final le acompañe. Cuando llegamos allí, serían más o menos las diez de la mañana y un par ATS nos recibieron en el coche, sacaron a Nick, le sentaron en la silla de ruedas y uno de ellos nos acompañó hasta la habitación, le colocaron en una habitación doble con un chico de más o menos nuestra edad.
- Este es Roberto, lleva aquí un mes y medio. Seguro que os lleváis muy bien y congeniáis en seguida. Él te ayudará a intégrate. Conoce a muchos chicos de vuestra edad. - le dijo el ATS
Roberto es un chico moreno y con ojos negros, estaba tumbado en la cama.
- Hola
- Hola, le dijimos todos.
- ¿Tú debes de ser Nico, verdad? - Nick asintió con la cabeza. - Mario me dijo la semana pasada que te incorporarías hoy.
- ¿Quién es Mario? - pregunto Nick
- Mario es nuestro fisioterapeuta. Es el mejor sin duda, pero también es el más duro.
- ¿Qué tal lo llevas? - le preguntó Denis.
- Está siendo duro. Cuando llegué aquí no podía mover ni un músculo y las primeras semanas fueron durillas. La semana pasada ya fue un poco mejor.

Nick intentaba mantenerse tranquilo, pero no lo estaba y Roberto se dio cuenta.
- Pero no te preocupes, yo estaba mucho peor que tu, yo no podía ni sentarme me mareaba.
- Así estaba yo hace dos semanas, también.
- ¿Desde hace cuanto estás así?
- Tuve el accidente hace un mes, luego estuve dos semanas inmovilizado en el hospital y después dos semanas más en mi casa.
- ¿Has estado en tu casa? Que envidia me das yo llevo casi tres meses fuera de casa. Vivo en un pueblo muy pequeño y allí no pudieron atenderme, tuve que venirme a Sevilla. ¿Qué te pasó?
- Me resbalé bajando por unas escaleras y me caí desde arriba.
- Auch, eso duele solo de pensarlo. Yo me caí desde tres metros de altura.
- Pues si lo mío duele.
- Si, aunque casi no me enteré, porque me di un golpe en la cabeza y enseguida perdí el conocimiento y cuando me desperté estaba en el hospital con calmantes, dos días después. Lo peor es que estaba solo, no sé ni como me encontró mi padre. Estuve a punto de desangrarme.
- Yo estaba con Bea. - dijo Nick señalándome a mí.
- Hola, Bea.
- Hola. - le contesté
- Y los demás son mis padres y mi hermana.
- Menudo susto, ¿no?
- En ese momento, no. No sé si es que no era consciente de la realidad o si es que no quería darme cuenta. Fue peor cuando llegamos al hospital y me quedé sola. - le contesté
- Nunca hemos hablado de eso. ¿Estuviste sola mucho rato? - me dijo Nick
- No, Luis me llamó por teléfono al no encontrarnos, casi cuando pasaste. Y al ratejo llegó César al rescate. ¡Qué ya le conoces!

Al poco rato, llegó Mario, se presentó a los padres de Nick y les dijo que no se preocuparan que estaría muy bien atendido.
- Ya veo que has conocido a Roberto. Ya le has contado lo que le espera. No le hagas mucho caso. Roberto es un poco exagerado.
- Tú debes de ser Nícolas. ¿Con acento en la i?
- Si, son cosas de mi padre que es inglés.
- ¿Cómo quieres que te llamé? ¿Nico?
- Me suelen llamar Nick, mi padre me empezó a llamar así de pequeño. - siempre cuenta toda la historia. Se siente en la obligación de explicar porque usa su nombre en inglés.
- Pues Nick, entonces. Veo que ya puedes sentarte. Me preocupaba que llevaras tanto tiempo sin hacer ejercicio, después del accidente.
- ¿Sin hacer ejercicio? - dijo Vero riéndose - Eso es porque no le conoces. Si poco más lo tenemos que atar a la cama, para que se estuviera quieto.
- Vaya, eso me gusta. A ver si se lo pegas un poco a Roberto. Que mira que hora es y todavía sigue en la cama.
- Pero si queda una hora hasta que me toque rehabilitación. ¿Qué quieres que haga? - le contestó Roberto
- Pues puedes darte una vueltecita y así practicas lo que te enseñe el otro día.
- Ok.
- Dentro de una hora, vengo a por ti. Espero que estés listo.
- Descuida. - Roberto era un poco pasotilla.
- ¿Cómo te llevas con la silla? ¿Te defiendes bien? - le pregunto a Nick
- Un poco, solo la he usado en distancias cortas.
- Sal de la habitación que te vea el manejo.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!