En un lugar lejano, a unos miles de millones de kilómetros de nuestras vidas, unos seres viven como si de humanos se trataran, pequeñas casas en las cuales, miles de familias de Ángeles viven en compañía.

En una de ellas, un pequeño ángel de tan solo cinco años, se encuentra correteando por uno de los jardines.

- Uriel, Entra en casa cariño. Es hora de cenar. - Uriel, Obediente, entra en el interior de la casa. Mamá le ha preparado su comida favorita, macarrones al pesto, Uriel se relame nada más verlos.

Una vez han terminado de cenar, papá lo acompaña a su cama. Hoy a sido un día duro para él, la gente del trabajo lo desprecia por engañar a su mujer. La mujer, quien no dirige la mirada ni la palabra a ese hombre, se encierra en el cuarto de baño mientras llora, ¿Cómo es posible que después de tantos años, su marido, el ángel que creía bondadoso, haya traicionado a su familia y no haya sido castigado?

Todas las mañanas, Katie observa a su hijo mientras duerme y piensa en lo feliz que era tres años atrás, Antes de que todo sucediera.

Su marido, en cambio, desaparece a primera hora de la mañana y no reaparece hasta la hora de cenar, concentrado en lo que sea que estuviera haciendo en aquello que denomina como su oficina, un lugar donde en un pequeño despacho van pasando damas que lleva a su denominado "Infierno" sumando una más en la lista del miedo, un miedo que condena a toda su familia.

Van pasando los días, las semanas, los meses, los años y cuando Uriel ya tiene 17, su padre es asesinado. Ese día, en casa, todo era diferente, su madre, quien se encontraba viendo a otro hombre y estaba en proceso de separación, andaba por la casa risueña y tarareando lo que parecía ser una canción de amor, cuando, de repente, el teléfono de la sala empieza a sonar y Uriel va corriendo en su dirección.

- ¿Hola? - Al otro lado de la linea todo es silencioso, tan solo se escucha una respiración y algún que otro susurro.

- Bajarás a la tierra. Ángel Caído. - La llamada termina y Uriel se queda petrificado, ¿era un arcángel aquel que llamaba? Los arcángeles siempre le han dado miedo y mucho respeto, su padre, le había contado que eran seres endemoniados que castigaban a todos aquellos ángeles que habían cometido errores, eran castigos que los llevaban al mundo humano donde, sin recursos ni dinero, debían sobrevivir.

Su madre, Katie, se queda mirando a su hijo esperando que éste le responda, él no se había percatado de que ésta estaba preguntando.

- ¿Quien era cariño? - Uriel no encuentra las palabras adecuadas, petrificado, en el mismo sitio, dos palabras salen de su boca.

- Ángel Caído. - su madre, temblorosa, se acerca a paso acelerado a su pequeño.

- ¿Qué estas diciendo cariño?

- Los Arcángeles. - Su madre lo mira horrorizada.

- No puede ser.

- ¿Ángel Caído? - una lágrima brota de los ojos del pequeño joven, quien, en un fuerte impulso descuelga el teléfono intentando contactar con su propio infierno, finalmente, lo consigue.

Él pagará por las acciones de su padre, él elegiría un bando.

Uno de los arcángeles termina la llamada diciendo. - Las acciones tienen consecuencias, es tu deber no caer más bajo. Nunca sabes cuando vas a caer. - Y todo se vuelve oscuro, ambos, madre e hijo lloran sin consuelo, el pequeño niño tendrá que vengar todo lo que su padre hizo, tendrá que elegir un bando, y lo peor de todo es que no tiene ni idea de las acciones, los errores que eran realizados por su propio padre.

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