Había perdido la noción del tiempo.
El único indicio que tenia para distinguir el dia de la noche eran las frías brisas que lograban colarse alrededor de aquel trailer. Parecía no ser la única que sufría del frio, a unos pocos centimetros de ella, aquel recién nacido al que no había querido acercarse, seguia llorando desconsoladamente, con una fuerza en sus pulmones que la mayoria solia olvidar que los bebés poseian.
Ariadna se había prometido a si misma ignorar su presencia, no podía mirarle a la cara, porque sabia perfectamente como terminaria todo.
Pero el instinto de una madre a la que no le permitieron ocupar su rol fue más fuerte, y cuando el trailer pegó un salto debido a una loma, ella también salto de su sitio directo hacia donde se encontraba aquella criatura, lo tomó en brazos y lo apretó suavemente contra su pecho, intentando darle el calor que necesitaba, el llanto
Volvió a sentarse en el suelo, y gracias a la poca luz que entraba en aquel lugar, pudo ver tenuemente su rostro; era precioso, y no debía de tener más de dos o tres días.
No sobreviviría en esas condiciones, no había manera de que lo hiciera, era demasiado pequeño y necesitaba cuidados que no podía proporcionarle dentro de un sucio trailer en medio de la carretera.
En el fondo de su corazón sabia que nada que ella pudiera hacer podría evitar el doloroso y triste desenlace que le esperaba a esa pequeña criatura, porque ya lo había intentado con todas sus fuerzas en los últimos días, y no había servido de nada, sus esfuerzos no habían podido salvar a lo más importante que ella tenia en su vida.
Por un momento quiso volver a dejarlo donde estaba, evitar a toda costa encariñarse con él, pero su corazón no se lo permitió. Debía haber alguna madre en algún lugar de la región desesperada por hallar a su niño, y aunque ella sabia que ese encuentro no seria posible, lo menos que podía hacer era cuidarle hasta que Dios decidiera llevarse a ese angelito consigo.
Habían pasado pocos días desde que la habían apartado de su propio niño, por lo que darle de comer no fue un problema, el pequeño pareció calmarse casi por completo cuando su estomago estuvo lleno.
Intentó hacerlo dormir, que descansara un poco, pero había algo que le molestaba; necesitaba un cambio de pañal.
Escaneó la habitación en busca de su bolso, aquel que seguia repleto de pertenencias de su niño que nunca tuvo la oportunidad de utilizarlos.
Acomodó al pequeño de manera que los movimientos del camión no lo golpearan, y con los elementos que tenia en su bolso de maternidad logró cambiarle el pañal.
—Ya, ahora si, llenito y sequito —Dijo sonriendole a aquel bebé que la miraba sin comprender ni una palabra—
Ariadna volvió a sus intentos de lograr que el niño conciliara el sueño, pero las risas y gritos provenientes de sus dos verdugos en la cabina del trailer no se lo permitieron. Se preguntaba como eran capaces de reir y andar tranquilamente por la vida sabiendo que habían arruinado la vida de su niño, y como si eso no fuera suficiente, estaban haciendo lo mismo con la de ella y ese pequeño desconocido que sostenía entre sus brazos.
—Por un momento creí que estábamos fritos —Escuchó el feliz relato de uno de ellos— pero hermano, ¡Si que tuvimos suerte!
—Apresurate en llegar a la estación de servicio, quiero llamar a esos ricachones cuanto antes.
—Mas les vale que atiendan rápido a nuestras exigencias, el cliente también está desesperado porque le entreguemos a ese mocoso.
—Tranquilo, estoy seguro de que no tardarán más de un dia en hacernos millonarios, es increíble lo que una familia de ricachones hace por recuperar a sus mocosos.
La sangre le hirvió, incluso aunque se encontraba viviendo en carne propia la crueldad de esos dos, seguia sorprendiendole lo negro que podian tener el corazón algunos seres humanos, tanto, como para jugar con la vida de otro ser que no tenia las herramientas para defenderse.
Tal vez era porque ella nunca había tenido recursos suficientes, o tal vez solo era porque tenia humanidad, pero no lograba entender a lo que ciertas personas estaban dispuestas a hacer por algunos fajos de billetes.
¿Como se le pone precio a la vida de un ser humano? Los dos tipos que seguian riendose de la desgracia ajena parecían tenerlo muy en claro; la vida no tenia precio, y por eso mismo, podían quitarle a alguien todo lo que poseía solo con ofrecerle la esperanza de volver a ver a su ser amado.
Volvió a mirar al bebé que ahora dormía plácidamente en sus brazos, no lo conocía, pero haría todo lo que estuviera a su alcance para salvarlo.
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Serendipia
Fanfiction#Serendipia : Un Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.
