La nota que mi padre me había mandado me había dejado completamente traumatizada. No podía creer que todo esto estuviera planeado, y todavía seguía sin saber la razón por la cual mi padre quería que me marchara de mi casa.

Era algo ilógico y no lograba comprender porque me habían ocultado esto en vez de decírmelo al instante.


Tampoco tuve demasiado tiempo para pensar y reflexionar sobre la carta y el mensaje que contenía, porque ya me encontraba en el coche de Joey, camino a algún lugar que desconocía, dejando a mi madre atrás.


En la carta se mencionaba que "me buscaban" Pero quién? ¿Quién tenia la necesidad de encontrarme? ¿Quién tenía la necesidad de buscarme siquiera? ¿Qué había hecho mi padre en un pasado para que yo tuviera que sufrir las consecuencias? Nada tenía sentido, y nadie quería explicarme nada.


-Exijo una explicación- Hablé, aunque al momento me arrepentí, porque Joey me hecho una mirada que me indicaba que debía callarme.- ¿Lo tenías planeado? ¿El instituto era una vía para encontrarme?- Seguía hablando para contener mis nervios, si me quedaba más tiempo callada explotaría.- ¿Por qué mi madre no puede venir con nosotros?- Joey no contestaba y me estaba poniendo de muy mal humor.


No era suficiente con que me echaran de mi casa y me llevaran a cualquier lugar, sino que además tenía que aguantar que Joey no quisiera contestar mis dudas, pues no estaba dispuesta.


-Haces demasiadas preguntas- Respondió al fin sin apartar la vista de la carretera.


-Tú no contestas ninguna.- Estaba irritada y triste, muy triste. Había dejado a mi madre, a Brenda, a Patrick, a todos.


-Ya tendrás tiempo de preguntarme lo que quieras cuando lleguemos.


-¿Cuándo lleguemos adonde? - Volví a cuestionar.


-Daniella porfavor, cállate.


-¿Qué me calle? ¡¿Qué me calle?! ¡No voy a callarme Joey! ¡Esto es nuevo para mí! ¿Sabes? ¡Esto parece una pelicula de miedo! ¡Y todos sabemos como terminan las peliculas de miedo!- Grité, moviendo mis manos exageradamente.

Necesitaba mantenerme calmada si no quería que me diese un ataque al corazón, pero era demasiado difícil, cuando Joey no quería darme respuestas a la multitud de preguntas sin resolver.


-No va a pasarte nada, todo está controlado. Tú solo cámalte- Su voz era tan calmada, que me daban ganar de arrancarle los testículos y convertirlos en un cojín de bolitas anti-estrés.


-¡¿Qué me calme?! ¡Esto no es para mí Joey! ¡No puedo vivir así! ¡Estoy intentando encontrar una razón lógica para todo esto y lo único que se me ocurre es...NADA! No tengo ni la menor idea de que está ocurriendo, y lo único que haces es decirme que me calme. -Joey asomó una sonrisa. ¿Cómo podía estar sonriendo? - Borra esa estúpida sonrisa de tu cara!-Le grité. Él no parecía intranquilo, es más, parecía que se iba de vacaciones.


-Si sigues gritándome de esa manera, te voy a ignorar tanto que vas a dudar de tu existencia.

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