Condena

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Apenas puedo moverme. No soy más que pellejo y hueso.

Paso el dedo por los labios agrietados, desplazo la lengua por la boca y, mientras veo cómo un hombre empuja a un niño delante de mí, siento el áspero tacto de la sequedad.

Me posee el hambre; me lanzo contra la presa... Sin embargo, las cadenas me impiden alcanzarla.

El hombre degüella al pequeño y arroja el cuerpo sobre las rejas de la alcantarilla. La boca me arde; el dulce manjar carmesí desaparece sin que pueda saborearlo.

Sonriente, el humano me mira y dice:

—¿Cuánto tardarás en morir de sed?


Microrrelato de cien palabras para el reto de verano de @WattVampiros

Eclipse de luna carmesí (Relatos)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora