Si había algo que no podían negar los demás, era que durante los "días felices", ellos dos eran la pareja perfecta. 

Llegando el verano, poco antes de la graduación de Louis, se llevó a cabo el famoso baile de graduación porque la sociedad de alumnos así lo quiso. Y por supuesto que Louis se las arregló para llevar a Harry como su pareja. 

—Este es Harry, mi novio. 

Lo presentó con todos en el lugar, tomándolo de la mano y sonriendo orgulloso. Pero tan pronto se iba comenzaban los susurros a espaldas de la súperpareja de la universidad. 

"No van a durar". 

Un par de semanas después, fue la cena de bienvenida de Louis a la empresa de los Tomlinson, la excusa perfecta de su padre para presentarlo a todos sus socios y trabajadores como su nuevo vicepresidente. Esa vez, también invitó a Harry. 

—Este es Harry, mi prometido. 

Lo presentó abrazándolo por la cintura mientras con la otra mano sostenía su copa y sonreía grande. No hizo falta que nadie dijera nada, porque todos pensaban lo mismo. 

"No van a durar". 

Y algunos meses más tarde, Louis tuvo una reunión de trabajo en Francia, y por supuesto que también llevó al hombre con el que acababa de cumplir tres meses de casados. 

—Este es Harry, mi esposo. 

Decía esas líneas con su brazo sujeto al de Harry y sonriendo discretamente como todo el rato que permanecieron en el salón. Y como era de esperarse, en cuanto se retiraron a su habitación del hotel, comenzaron a hablar de ellos. 

"No van a durar". 

Si tan solo todos ellos hubieran estado equivocados. 

Sin embargo, después de todos esos "no van a durar", nadie se atrevía a comentar el segundo pensamiento en sus cabezas, porque no era muy ético comentar algo que sacara a relucir la envidia que acostumbraban esconder. 

"Pero qué bien se ven juntos". 

 

 

~*~ 

Una de las cosas favoritas tanto de Harry como de Louis sobre su casa, era la zona en la que estaba ubicada. No era lo suficientemente alta, ni la casa lo suficientemente lujosa como para considerarse "mansión", pero la zona era bastante exclusiva, habitada por empresarios, herederos e incluso varios artistas y famosos.  

Las casas eran grandes y sinceramente, preciosas. Diferentes cada una de la otra, bellas a su propia manera, con sus jardines propios y cercas de madera. Vaya que era una zona maravillosa para vivir.  

Y los vecinos eran igual de formidables.  

A un costado de los Tomlinson estaba la familia Pyfrom, de donde venía el pequeño James, que barría la entrada de los vecinos a cambio de galletas. El mismo al que Harry le pagó para arruinar el auto de Louis.  

Del otro lado vivía la señora Hoffman, una dulce anciana que disfrutaba viendo a los niños jugar mientras ella tejía en su pórtico.  

Y cruzando la calle, justo frente a la casa del jardín impecable lleno sobre todo de gardenias, un buzón en estilo clásico y la placa dorada que anunciaba que ahí vivía la familia Tomlinson, residía un adolescente cuyo nombre desconocían y con el que nunca habían tratado.  

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!