Orión

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#spacedog #AdamRaki #Nigel

Serendipia
Capítulo 4

🌠Orión 🌠

Cuando Adam abre los ojos siente que algo pesado le oprime el pecho. Le cuesta respirar un poco, aunque no es algo que moleste demasiado. Parpadea y ve un brazo fuerte, pelo rubio, venas marcadas.

Nigel.

Gira la cabeza y ve que sigue durmiendo haciendo unos pequeños sonidos, algo así como ronquidos pero sin llegar a serlo del todo. Adam siente el impulso de tocarle, tan tranquilo como está. No es que Nigel le de miedo estando despierto, solo que si bastante le cuesta hacer contacto visual con las personas, tocarlas es algo muy inusual. Normalmente son los demás quienes tocan a Adam, y él automáticamente retrocede, causando rechazo. La gente, para Adam, no ayuda demasiado. No saben lo que le ocurre y Adam tampoco lo explica. No va gritando a los cuatro vientos su condición.

Nigel, por el contrario, siempre está intentando que Adam le vea. Le mire, le sonría. Quiere ser presente y a Adam le gustaría decirle que ya lo es, que no es necesario volar por encima suyo cuando con los pies en la tierra, ya es muy consciente de su presencia. Imposible no fijarse en Nigel. Es guapo, grande, fuerte y, por lo menos con él, dulce.
Y no es que Adam sea un iluso. Sabe que tras esa faceta que Nigel le muestra hay una fiera esperando saltar y clavarle las garras a quien sea necesario. Anoche Adam ayudó a Nigel a curarse sin saber muy bien qué estaba haciendo, pero sabiendo perfectamente que esa herida había sido causada por algún arma.
Nigel es peligroso y Adam lo sabe.

Pero no le importa. No sabe por qué, le da igual. Con Nigel se siente seguro. No se siente juzgado, es una libertad muy grande poder ser él mismo.

- ¿Nigel? - le susurra.

El hombre no se mueve, ni siquiera le ha oído. Lentamente Adam levanta su mano y pasa suavemente un dedo por el brazo que tiene en su pecho, como una losa. La palabra caricia se queda grande para describir lo que hace, es más como un sueño fugaz, como el humo que queda tras apagarse la hoguera.
Siente curiosidad y continúa subiendo hacia el hombro del más mayor. Su corazón late rápido y su cuerpo reacciona, tan sólo un poco. Adam no ha estado con nadie desde Beth y, antes que ella, jamás ha estado con un hombre. No se plantea nunca nada relacionado con su sexualidad, es un chico joven, sano, con un potencial enorme y eso queda opacado cuando la gente le conoce un poco, cuando apenas. Por eso, para Adam, todo lo relacionado con temas del corazón queda en un segundo plano, una forma de defensa ante lo que sabe ocurrirá. El rechazo.

Los dedos de Adam se apartan un poco de Nigel para rápidamente pasarlos por su mejilla. Es cálido. Áspero. Duro. Adam se concentra en el rostro de Nigel y no se da cuenta que la respiración se ha acelerado.

- Sigue, precioso - dice Nigel, sin abrir los ojos -. Se siente demasiado bien.

Adam retira su mano de golpe, avergonzado.

- Yo... yo....

Nigel le mira y Adam tiene ganas de irse corriendo de su propia casa. Hace un intento de levantarse pero el fuerte brazo de Nigel le detiene.

- Quédate, chico de las estrellas. Eso que hacías - aparta la sábana - mira lo que me está haciendo.

Adam abre los ojos como platos. Una erección nada disimulada bajo los pantalones de Nigel por culpa suya es lo último que esperaba ver. No puede apartar la mirada de ahí y Nigel continúa sujetando su brazo, sin saber muy bien qué decir.

- Yo... lo siento...

- Yo no lo siento, cosa preciosa. ¿Quieres.... ayudarme? - le pregunta Nigel.

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⏰ Última actualización: Apr 21, 2023 ⏰

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