Era de mañana, cuando yo me encontraba tirado en la cama de la habitación. Todavía con una resaca tremenda.
No recuerdo como fue que llegué a la casa, mucho menos a mi cama. Supongo que fue Astor quien me trajo. Solo espero no haber hecho nada imprudente, ni haber hablado de más.
Aún no había encontrado la fuerza para ponerme en pie. Me dolía la cabeza, el cuerpo y... el corazón. A eso sumado el hecho de que no me apetecía cruzarme con nadie.
Hacía tanto tiempo que no me sentía de este modo.
Estaba decidido a pasar el resto del día aquí encerrado, hasta que alguien toco la puerta con insistencia. A punto de abrir la boca para mandar al carajo a quien sea que hubiera detrás, me tuve que tragar mis palabras cuando una inocente voz habló primero.
- Tío Junito, ¿Juegas conmigo? - me pregunto Ryu del otro lado.
Y claro que accedí. ¿Cómo no podría? En estos momentos mi sobrino es el único miembro de mi familia que no me ha mentido y no me ha ocultado nada, lo que por ende lo hace la unica personita que me agrada.
Así fue como termine con el jardín con él, ayudándolo a armar un castillo de legos. Por suerte estábamos solo nosotros dos.
Estuvimos cerca de una hora hablando, a la par que uníamos las piezas, obviamente siguiendo sus indicaciones, las cuales iba leyendo de la caja.
Me lleve una gran sorpresa cuando descubrí lo sereno que es Ryu. Tanto en su forma de hablar, como en sus movimientos y expresiones. Es observador, inteligente, reflexivo y calculador. Me recuerda tanto a Atlas. Claro que en sus momentos se quietud, porque mi hermano cuando le tocas ese punto en el que pierde la paciencia, explota arrasando con todo a su paso.
- ¿Te gustan los juegos de armar? - le pregunto.
- Si. - responde sin dejar de lado la concentración. - Me gustan los legos, los rompecabezas, el juego del cubo. Papá me está enseñando a jugar ajedrez, y con Appa nos gusta jugar a la batalla naval.
- También he notado que lees muy bien. - menciono. - ¿Te gusta?
- Si, me gustan mucho. Papá me lee todas las noches, incluso a veces yo le leo a Appa, porque a él no le gusta leer.
Este niño es impresionante. Aunque no debería sorprenderme, tiene como padres a dos de los hombres más meticulosos e inteligentes que conozco. Que no va a ser su hijo igual que ellos.
Ahora comprendo porque Suni lo llama "El principito".
- ¿El tío Moon se fue? - me pregunta, posando sus ojos en mi.
Quedo algo pasmado. No solo por su pregunta, sino por como se refirió a Moon, además de que detuvo lo que estaba haciendo para mirarme, aguardando por una respuesta.
Trago. - Si. - y mis voz sale en un susurro.
- ¿Por qué? - pregunta. - ¿Se pelearon?
- Eh... - las palabras no salen de mi boca, tengo un nudo en la garganta.
- No te pongas triste, tío Junito, mis papás también pelean. - sigue, y vuelve a centrar su atención en los legos. - Papá le dice a appa que es un cabeza hueca que nunca escucha, y él le dice que es un mandón sabelotodo.
No puedo evitar reír apenas. - Tus padres si que son todo un caso, ¿eh?
Se encoje de hombros. - Pero siempre se reconcilian, porque se quieren mucho. - dice. - Y si tú también quieres mucho al tío Moon también se van a amigar.
Sonrío. - Si, tienes razón. - digo. Hago una pausa. - ¿Tus padres te han dicho que le digas "tío" a Moon? - pregunto con curiosidad. Dudo que haya sido Atlas, pero también me sorprende de Izan.
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Regresa a Mi (Mafia Marshall VII)
Romance¿Qué pasará cuando se mezclen el pasado que creía olvidado por completo, y su nuevo presente?
