Después de siete llamadas que fueron directo al buzón de voz, consigo que me conteste. Por suerte, porque ya estaba a un paso de perder la cabeza y mandar a la policía en su búsqueda.
- ¿Si? - responde al otro lado de la línea.
Suspiro con alivio. - ¿¡Por qué no me contestabas antes!? - le reprocho a Nari molesto. - ¡Estaba preocupado!
- Llegamos hace menos de una hora, y tenía mi celular sin batería. - responde. - No hice tiempo de cargarlo antes de salir. Fue todo tan de improvisto.
Tanto Nari como Shin decidieron volver a Seúl con Moon y Min. Se habían ido hacía unas cuantas horas ya, y yo no tenía novedades de ellos. Lo que hizo que me agarrara un ataque de ansiedad, que de por sí ya me sentía mal de antes cuando los vi marcharse sin mí.
- ¿Están bien? ¿No ocurrió nada?
- Tranquilo, llegamos a Seúl todos bien. No hubo percances, ni inconvenientes, ni ninguna clase de accidente.
Suspiro calmo. - Bien... - hago una pausa. - ¿Cómo está?
- Él está bien. - responde cortante. - Lo dejamos en su casa.
- Por favor no me mientas. - pido hastiado.
Lanza un quejido. - No te miento, intento suavizar la situación. - dice con fastidio. - ¿No quieres que lo haga? Bien. - hace una pausa. - Esta destruido. Se pasó todo el largo viaje llorando en silencio en la parte de atrás. Llorando en silencio para no molestarnos. Para que Moon sea así de considerado y deje el drama exagerado de lado, debe estar pasándola muy mal. - vuelve a quedar callada por un momento. - Nos pidió si podíamos quedarnos en tú casa, que no te dijéramos nada, y que cuando supiera que estás de vuelta, ya sea para buscar tus cosas o quedarte, llevarlo a la suya. - suspira. - Así que ahora está acostado en tu cama, abrazado a tu ropa, con Garu a sus pies. ¿Cómo te hace sentir eso?
- Me hace sentir que quiero volver a casa y abrazarlo.
- No. - habla tajante. - Moon tiene razón. Necesitas espacio y acomodar tus ideas para saber qué es lo que quieres. Tienes que tomar una decisión, por más que te duela. No se trata solo de ti. Moon también merece a alguien que le pueda dar su 100%.
- Nunca he querido darle menos que eso.
- Pues entonces toma una maldita decisión de una vez. - sentencia. - Yo creo que no es tan difícil.
Suspiro. - No, no lo es. - confirmo. - Lo que sí lo es, es dar ese paso, sabiendo que significa un adiós a una de las partes que te hizo feliz.
*****
Estamos sentados en el césped del jardín, uno al lado del otro, en silencio. Cada uno tiene una taza de té en las manos, a la que le damos un sorbo cada tanto. Es de noche. La luna brilla en el cielo oscuro. En lo alto, grande, luminosa, llena.
Y no puedo evitar pensar en él.
Se que dijo que debía irse para darme espacio, pero es inútil. Todo esto es inútil. Y una reverenda mierda. Odio esta situación.
- Sabes... - comienza a decir Astor, rompiendo el silencio. - Esto me recuerda a aquellas noches en las que lo pasábamos en la cocina. A altas horas de la madrugada, sentados en las banquetas, mientras comíamos helado y charlabamos de tonterías, algunas veces de cosas más serias, y otras... tan solo compartíamos el silencio. Se sentía tan bien...
Y me vienen a la memoria aquellas noches, en las que él iba a mi rescate cada vez que tenía una pesadilla. Fueron aquellos momentos simples, que para mí significaban tanto, los que hicieron que comenzara a conocerlo mejor... y a enamorarme de él.
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Regresa a Mi (Mafia Marshall VII)
Romance¿Qué pasará cuando se mezclen el pasado que creía olvidado por completo, y su nuevo presente?
