- Iré por Moon. Esperen aquí. - digo una vez que estamos de vuelta en la casa.
Me encamino hacia nuestra habitación, rogando no volver a cruzarme con Astor Marshall. Hoy sí que logró cabrearme, y me dejó por demás confundido. No hizo más que decir cosas extrañas y sin sentido.
Necesito que pasé esta semana y regresar a Seúl, a mi vida normal.
No me sorprendo de ver que Moon sigue dormido. Está de costado, abrazando mi almohada de forma vertical, la cual ocupa el lugar en el que suelo estar yo. Tiene la manía de dormir encima mío. Al principio me veía obligado a empujarlo para apartarlo de mí, pero él siempre encontraba la forma de volver a la misma posición. A la larga terminé resignándome, hasta incluso tengo que admitir que me gusta. Claro que no se lo voy a decir, se va a mofar de mi toda la vida.
Apoyo mis rodillas en el colchón y me deslizo hacia él, rodeándolo con mis brazos. Su cuerpo está tan cálido. Dejo varios besos en su suave mejilla. Deposito otro en el lunar de su mentón, y uno más en el que tiene detrás de su oreja. Tanto fantasie con besar esos dos puntos que me fascinaban de él, y quien diría que ahora puedo besar a mi antojo.
Luego llevo mi nariz al hueco de su cuello, e inhalo su aroma. Huele a perfume.
A casa.
¿Cómo una persona puede ser tan reconfortante con el simple hecho de existir?
Moon suelta la almohada y la arroja a un lado, para luego abrazar mi torso y atraerme más contra él, y sube una pierna encima de las mías, aprisionándome.
- Ahora eres mi prisionero. No vuelvas a irte. - habla entredormido, sin abrir sus ojos. - Te he extrañado.
- Pero regrese, ¿oh no? - digo, también en voz baja.
Uno de mis momentos favoritos en la vida, y que más tranquilidad y placer me genera, son los momentos así. Estar acostados en la cama, bajo las sábanas, nuestros cuerpos cálidos, y que haya una cercanía en la que podamos hasta oírnos los pensamientos, pero que aun así hablemos en voz baja. Se siente como estar en una burbuja, solo los dos. Es íntimo, es complicidad.
- ¿Dónde fuiste? - me pregunta.
- A caminar al pueblo con uno de los hermanos de Izan. - respondo sin darle importancia.
Moon-sik abre los ojos de golpe. - ¿Con el hermano que te mira como si fueras un trozo de carne? - inquiere serio.
- Si con eso te refieres al hermano que me mira de forma extraña, si. Fui con Astor.
Frunce el ceño. - No me agrada él. - dice. - Me transmite algo raro.
Si. A mi también. Sin embargo no logro descifrar el que...
- ¿A qué te refieres? - pregunto con curiosidad. Moon suele ser más perceptivo para esas cosas.
- No sé, hay toda una vibra siniestra alrededor suyo.
- Todos son siniestros aquí. - menciono. - A excepción de los niños.
- Si, pero en él es diferente... hay... hay algo más... algo que no me cierra...
- ¿Acaso estás celoso? - inquiero divertido.
Frunce el ceño. - Por supuesto que sí. - responde serio y tajante, haciendo que me sorprenda. No esperaba que lo admitiera. - No me gusta que miren a mi novio de ese modo. - hace una pausa. - Aunque no puedo culparlo, eres el hombre más sexy y hermoso que conozco. No es ningún tonto por clavar sus ojos en ti.
Tomo su rostro entre mis manos. - ¿Ah sí? - pregunto provocativo y atrapo su labio inferior, mordiéndolo y succionándolo. - Que casualidad, yo creo que tú eres el hombre más sexy y hermoso que conozco.
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Regresa a Mi (Mafia Marshall VII)
Romance¿Qué pasará cuando se mezclen el pasado que creía olvidado por completo, y su nuevo presente?
