Capítulo 1

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Lágrimas llenaban mis ojos mientras colapsaba al lado de la bañera, una sensación de cansancio invadiendo mi cuerpo de repente. Sabía que esto esta mal. Sabía que no debería estar haciendo esto, pero parece que no puedo parar.


Al principio, me dije que esto iba a ser cosa de una sola vez. Luego, volvió a pasar. Ahora, es algo normal para mi hacerlo, y no importa lo mucho que intente pararlo, mi inseguridad siempre toma el control.


La presión de tener la imagen perfecta se apoderó de mi y me odio cada día por tener la necesidad de abusar de mi cuerpo como lo hago. Pero necesito hacerlo. Siento que cuando alguien me está mirando, me está juzgando en silencio.


Sí, soy popular, pero este sentimiento sigue ahí.


El instituto es sobre ser el mejor, ser el más guapo. Sé que si la gente viera mi "yo verdadero", sería una perdedora sin amigos, y no quiero eso. No quiero que la gente se entere de quién soy de verdad, cómo soy cuando estoy sola.


Estoy constantemente aterrorizada de que la gente sepa lo que me hago y cómo de desesperada estoy para caerle bien a todo el mundo.


Estoy constantemente aterrorizada de que la gente se entere de cómo es mi situación familiar y cómo de duro trabajan mis padres para apoyar a nuestra familia.


Sé que tengo que mantenerme fuerte y no dejar que la gente se acerque a mi.


No puedo dejar que la gente sepa que algo va mal en mi vida.


"¿Camila?", mis ojos se abrieron cuando la voz de mi hermana pequeña llegó a mis oídos. Soy rápida para ponerme de pie y limpiar cualquier rastro de lágrimas para que no se de cuenta de que algo va mal. Después de hacer desaparecer el vómito, abro la puerta y sonrío al ver la inocente cara de Sofia Cabello mirándome.


Siento una punzada de culpabilidad en el estómago porque sé cómo afectaría a mi familia si averiguaran lo que hago. "¿Sofi? ¿Dónde están mamá y papá?", le pregunté suavemente, cogiéndola en brazos y caminando hacia mi habitación atravesando el pasillo.


"Acaban de irse a trabajar", me informó con tristeza, con lágrimas en los ojos.


Nuestra familia no tiene mucho dinero, así que nuestros padres están constantemente trabajando. Sus trabajos no están muy bien pagados, a penas tienen dinero para pagar el alquiler. Trabajan por la mañana, y después vuelven a casa unas horas antes de ir a trabajar por la noche.


Sofia y yo les veíamos poco, y eso hacía que ella estuviera enfadada todo el tiempo.


Yo también me enfadaba, pero tenía que ser la valiente, por Sofia. No puede verme llorar, eso sólo la herirá más.


"¿Qué te parece si vamos al parque?", le pregunté suavemente y su cara se iluminó al instante, haciéndome soltar un suspiro de alivio porque odiaba verla triste. Salió corriendo de la habitación, y las lágrimas que estaba intentando contener empezaron a correr por mis mejillas. No creo tener energía para ir al parque, todo lo que quiero es meterme en mi cama y dormir.


Pero tengo que cuidar de Sofia. No puedo dejar esté triste por mi egoísmo.


"Karla, ¿estás llorando?", mierda. Rápidamente sequé mis mejillas y negué con la cabeza. Sólo me llama Karla cuando está preocupada. "¿Estás triste?", me preguntó, conectando sus ojos marrones con los míos.


"Estoy bien, Sofia. Lo prometo". Odio mentirle, pero no puedo contarle la verdad. Tiene seis años, no puede saber la verdad sobre lo que está pasando. Tomé su pequeña mano, cerré la puerta y caminamos hasta el parque más cercano.


Me alegra que esté parque no esté muy lleno, sólo hay unos cuántos niños en los columpios. Sofia me mira, le sonrío y sale corriendo a jugar con ellos.


Cuando me siento en el banco, todo parece dar vueltas a mi alrededor y siento que voy a vomitar, me siento débil. Miro hacia arriba cuando escucho un pequeño grito de Sofia y unos ojos verdes preocupados mirándome antes de que todo se volviera negro.

Behind closed doors (Camren) (Traducción)¡Lee esta historia GRATIS!