- Princesa- canturreó una voz ronca. Sentí unos labios rozar mi cuello y sonreí- Despierta, Eli. Ya estamos en Grecia- susurró dándome un golpecito en la nariz. Esas cuatro últimas palabras fueron suficientes para que abriera los ojos al instante y mirara por la ventanilla en busca de algo que me indicara de que sí estábamos en mi soñado lugar.

Solté un gritito de emoción al ver un cartel escrito en griego y miré a Harry con una gran sonrisa.

- ¡Estamos en Grecia!- chillé abrazándolo con todas mis fuerzas. Harry rió y me correspondió el abrazo.

- Lo sé, por eso te he despertado- respondió divertido. Deshice el abrazo y traté de sacarme el cinturón de seguridad, pero estaba tan ansiosa que mis manos temblaban, haciéndome imposible desabrocharlo- Deja, ya lo hago yo- se ofreció Harry soltando una risita al ver mi desesperado rostro. No me había sentido así de inquieta desde que mis padres nos llevaron a mí y a mis dos hermanos mayores, ya que David todavía no había nacido, a Disneyland París.

Harry logró desabrocharme el maldito cinturón y me puse en pie de un salto. Sin ni siquiera mirar sí me dejaba algo, corrí por el pasillo del jet, esquivando a mis amigos que sólo se reían de mí por mi histeria, y bajé a toda prisa del avión. Cuando estuve en el último escalón, levanté un pie con una gran sonrisa y lo dejé caer en el suelo como si fuera Neil Armstrong, pisando por primera vez la luna.

Cuando hube bajado del todo, abrí los brazos e inspiré hondo tratando de percibir el magnífico olor de Grecia. Sin embargo, sólo capté el horrible humo que producía el motor del avión, provocando que algún que otro estornudo se me escapara. Esto sería mejor hacerlo lejos de un aeropuerto.

«No me digas» espetó sarcásticamente mi subconsciente.

- ¡Hagámonos una foto aquí!- exclamó Perrie recogiendo las puntas de su vestido largo para poder correr y situarse debajo de un inmenso cartel azul. ¿Cuándo habían bajado todos del jet?

- Si no sabes ni lo que pone- se burló Zayn observando con una sonrisa a su prometida.

- Pero para eso está nuestra traductora personal- masculló Perrie señalándome.

- ¿Qué es lo que pone?- preguntó Louis situándose a mi lado. Miré hacia el rótulo y cerré unos de mis ojos a causa del abrasador sol que me estaba dando en pleno rostro.

- Bienvenidos a Atenas...- susurré traduciendo las palabras con una gran sonrisa.

- Bien, ahora hagámonos la foto- pidió Perrie haciéndonos una seña para que todos nos acercáramos hacia ella. Perrie era una obsesa de la fotografía y todos teníamos que pagar por ello.

La obedecimos sin chistar y nos situamos bajo el mismo cartel. Niall le dio su teléfono a Paul y este se situó frente a nosotros, enfocándonos con la cámara del teléfono. Sacó dos fotos y las observó. Levantó el pulgar hacia nosotros en aprobación y le devolvió el teléfono a Niall. Todos nos dirigimos hacia dentro del aeropuerto y pronto llegamos a la salida de este mismo donde una muchedumbre de fotógrafos y adolescentes nos esperaban.

Con un poco de dificultad, atravesar el estrecho pasillo que habían conseguido formar los de seguridad con vallas para que no nos abordasen las fans y por fin llegamos a los vehículos.

Me dispuse a subir a la camioneta con cristales tintados donde todos ya estaban dentro, cuando una voz me sobresaltó.

- No, princesa. Nosotros iremos en otro coche- anunció Harry cogiéndome suavemente de la muñeca. Lo observé por un momento y luego miré a los chicos en busca de alguna explicación. Íbamos a ir en el mismo sitio y en la camioneta había sitio de sobra. ¿Qué más daba ir en este vehículo que en otro?

Mi príncipe azul |H.S|¡Lee esta historia GRATIS!