Serendipia: es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual, o cuando se está buscando una cosa distinta.
🔪 Me gusta tu camisa, Nigel 🔪
- Yo... nunca le había enseñado esto a nadie - Adam mira al suelo y Nigel sabe que es cierto.
- ¿Lo has hecho tú, precioso?
- Sí, claro. Es mi casa, ¿quién sino?
Nigel alarga un brazo y ahueca su mano, intentando coger una de las cientos de estrellas que se iluminan en la pared. Escucha como Adam ríe, así que intenta coger otra solo por volver a escuchar esa tímida risa.
- Son de mentira, no puedes cogerlas. Bueno... tampoco podrías si fuesen de verdad.
- Yo no lo veo así, dulzura. Tengo delante de mí una estrella que si quisiese podría atrapar - Nigel habla de Adam, y cualquier otra persona estaría captando la indirecta, pero no él.
- No entiendo lo que dices. ¿Te gusta?
- Claro que me gusta, aunque no sé nada del universo y esas cosas - responde Nigel.
- Puedo explicarte muchas cosas, si quieres. A la gente no le gusta cuando hablo de las estrellas, meteoritos, constelaciones.... Creo que se asustan - Adam mira hacia Nigel pero no a su cara, viendole sin mirarle.
- La gente es imbécil - dice sin pensar -. Tú no tienes la culpa de que no sepan apreciarte.
Adam enciende la luz y se sienta en el sofá. No sabe si lo que Nigel acaba de decirle es un cumplido u otra cosa. Le cuesta entender a las personas, sobretodo si lo que dicen no es lo que piensan. El Asperger, una de sus facetas, es así.
Nigel se sienta a su lado, embobado, adorando al joven que tiene al lado como si fuese un Ángel caído del cielo. Ciertamente lo parece, tan pequeño comparado con él, con ee rostro perfecto enmarcado por los ojos más bonitos que ha visto nunca. Podría enamorarse de Adam, de su dulzura, de su lado vulnerable.
- ¿Qué es lo que te pasa, precioso? Es decir... no entiendo de estas cosas y no sé si la estoy cagando por preguntar. Pero te pasa algo y quiero saber qué. Estoy jodidamente interesado en ti, Adam. Eres... mira, no sé por qué te digo esto cuando seguramente te esté asustando, pero es la verdad.
- Tengo Asperger. Es.. bueno, entra dentro del grupo del Autismo. Yo... papá me explicó que mi mente funciona diferente, no es algo que se cure... ni que se vaya a ir.
- ¿Quieres que me vaya? - Nigel espera que diga que no.
- No sé... me haces sentir seguro. No me gusta mirar a la cara, no me gusta que me toquen sin mi permiso. No entiendo los sentimientos de los demás, no sé... cuándo alguien necesita un abrazo, o que me vaya, o que me quede. Hablo mucho de lo que me apasiona, hablo muchisimo sobre las estrellas, y hay que hacerme ver cuándo parar porque... porque yo no lo sé.
- Siempre dices lo que piensas, ¿no dulzura?
- Sí. Y como los demás no, me cuesta mucho comprender. Papá me dijo que cuando me pasase, lo dijera en voz alta, preguntara. Pero a nadie le gusta que le pregunte si me está mintiendo, o haciendo una broma porque no la he entendido, o si quiere que me vaya. Yo... el mundo es difícil, y yo doy vueltas y vueltas y siempre me mareo. Y tengo que parar, encerrandome en casa hasta que vuelvo a centrarme.
Nigel quiere abrazar a Adam, lo quiere con todas sus fuerzas. Sus emociones le gritan que proteja al chico, que no permita que nadie nunca le vuelva a hacer sentir mal por lo que es, que no se separe de su lado.
Gabi, su Gabi, era un poco así al principio. Dotada con el don de la música, para Nigel fue el remo al que agarrarse cuando luchaba entre la vida y la muerte. Gabi y su música le salvaron. Y, después y con ayuda de Nigel, Gabi cambió.
No quería hacerle lo mismo a este pequeño angel. Su pureza e inocencia son un regalo en un mundo que hace tiempo que es oscuro. Debe... tener cuidado con él.
- A mí puedes preguntarme y decirme lo que quieras, no me voy a ir a ningún sitio. Me gustaría - piensa las palabras - que me... hablases de lo que tú quieras. Podríamos ser... amigos.
- Amigos. Mi papá era mi amigo. Ya no tengo ninguno.
- Bueno, yo tampoco tengo ninguno. Así que seamos amigos, dulce Ángel, yo cuidaré de ti.
- Yo no soy un ángel. Solo Adam.
- ¿A qué no sabes que hay Ángeles que no saben que lo son? Créeme, sé distinguir uno cuando lo veo.
Adam se levanta y Nigel piensa que la ha liado, como siempre que se pone a hablar. Las palabras nunca han sido lo suyo. No debió dejar el Colegio tan pronto, a veces se arrepiente. Su vida quizá sería diferente. No habría conocido a Gabi... ni tampoco a Adam. Sus experiencias habrían sido distintas, y él quizá sería otro Nigel.
- ¿Estás bien, precioso? - levanta un poco la voz al escuchar ruido.
Adam regresa con una pequeña bandeja. Encima hay dos vasos de leche y un plato de galletas. La coloca encima de la mesa y sonrie unos segundos, y Nigel atrapa en su corazón esa fugaz sonrisa.
- Siempre tomo un vaso de leche con galletas antes de dormir. No sé si quieres. He puesto dos vasos.
La última vez que Nigel debió de beber un vaso de leche sería cuando era pequeño, ni siquiera lo recordaba. Se levanta y coge uno.
- Claro, gracias - coge una galleta y se la mete entera en la boca, causando que Adam sonría. Está... Muy.... buena....
- Si te ahogas no sé hacer una RCP.
- Tú inténtalo - Nigel se calienta imaginando los labios de Adam sobre los suyos, ni que sea porque le está salvando la vida.
- Cuando acabe me voy a ir a dormir. Estoy cansado.
- Me voy entonces. Gracias... no sé, por esto - levanta el vaso - por enseñarme tus estrellas...
- ¿Puedes quedarte hasta que me duerma?
Nigel tarda en responder. Con cualquier otra persona esa pregunta sería una invitación a quedarse a pasar la noche y føllar. Pero con Adam no, con Adam significa justo lo que está diciendo.
- Si quieres, claro, amor.
Adam se lleva los vasos vacíos y el plato de galletas, pensando en por qué Nigel le habla tan cariñosamente. Nunca nadie le ha hablado así, ni siquiera papá. Se siente... bien.
Cuando entra al baño a ponerse el pijama - de temática intergaláctica, por supuesto - Nigel está sentado en su cama y sonrie al verlo. Joder, si hasta parece más joven de lo que es, tan pequeño. Mira hacia abajo y se imagina cómo será Adam, para redirigir automáticamente su mirada hacia el rostro del joven.
Adam se tumba en la cama y se tapa con la sábana. Nigel se recoloca en la cama y apoya su mano en la frente del angel, olvidando que no le gusta el contacto. Aparta uno de sus rizos y siente que debería estar metido dentro, con él, abrazándole.
- Me gusta tu... camisa... Nigel.
Su respiración se vuelve más lenta, y Adam se duerme enseguida. Nigel se queda mirando unos minutos, sin pensar, tan sólo adorando a este ser que ha caído del cielo justo donde él estaba. Menuda suerte la suya. Su instinto de protección se eleva al máximo, y se promete que no dejará que nadie vuelva a hacerle sentir mal.
Busca con la mirada una hoja y algo con lo que escribir.
"Es para ti, Adam. Ahora es tuya"
Se quita la camisa - su favorita, de unos perros - y la deja sobre la cama, a los pies de Adam, con la nota encima.
Apaga la luz y sale de la casa, feliz, sin saber dónde va pero sintiéndose ligero como una pluma. El frío de la noche golpea en su pecho desnudo y él no nota más que el calor de su corazón.
<<Joder. ¿Me acabo de enamorar? >>
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Serendipia
FanfictionSerendipia: es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual, o cuando se está buscando una cosa distinta. Nigel y Adam se encuentran de casualidad. Ambos huyen aunque por motivos difer...
