- Dios, ¿cómo es posible que haya alguien tan divertido como tu Hannie?
- Vamos, no es para tanto, solo cuento los chistes que me invento en mis horas de imsomnia
- Sonaré muy cursi diciendo esto pero, mis días han sido más soleados desde que te tengo a mi lado -Una tímida Yeji comenta
- Vaya, no es necesario que me ilusiones así Yeji
- Ilusionar ¿por qué? Solo te digo como me siento, ests dos meses ue llevamos siendo amigos han sido los mejores de mi vida.
- Digo lo mismo, pero no deberías de complementarme así, ya sabes como es Minho, cualquier cosa que no le guste y va de celoso
- No te preocupes, el no va a interrumpir más con sus celos
- ¿Por qué lo dices? -Han presiente lo que la chica va a contestar
- Estuve pensando, quiero terminar con Minho -Hizo un pequeño silencio- No es mala persona, pero... últimamente mis sonrisas no han provenido de él -Agrega Yeji
- ¿Ah no? Supongo que es por sus celos, me refiero, esos celos, personalmente, a mi no me sacaría una sonrisa
- Precisamente, esta vez es un chico al cual conocí pero pronto te contaré más sobre el, por ahora, lo importante no hay que darle tanta importancia, no hasta que termine con Minho
- Te entiendo, terminarle a alguien no es nada fácil. No me gustaría estar en tus zapatos, cualquier cosa aquí estaré para ti Yeji. -Dijo Jisung mirando la hora de su reloj- Pero por ahora, me tengo que ir, tengo unos problemas familiares con los que lidiar
- Claro, no te preocupes Sungie, nos vemos luego -Se despidió la castaña, viendo como Jisung se alejaba cada vez más y más, hasta ya no ver su silueta
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Se encontraban Minho y Yeji sentados en una mesa, a Yeji le sudaban las manos, y Minho, que ya presentía lo que pasaba, tenía la mandíbula tensa, esperando a que la chica pudiera decir lo que tanto temía el castaño
Se encontraban Minho y Yeji sentados en una mesa, a Yeji le sudaban las manos, y Minho, que ya presentía lo que pasaba, tenía la mandíbula tensa, esperando a que la chica pudiera decir lo que tanto temía el castaño. Yeji se aclró la garganta
- Min... -Dudo un poco de sus plalabras, y se cuestionó sobre la mejor selección de palabras que usar- Debemos terminar, no es nada personal pero... cambie, mis sentimientos cambiaron
¡TIC-TAC!
¡TIC-TAC!
¡TIC-TAC!
Se oía el ruido que hacían las manecillas del reloj, cada segundo que pasaba, era una eternidad para Yeji. Minho permanecio callado por unos treint segundos fácil. Hasta que rompió el silencio