Capítulo 3

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"We are the heroes of your time...
But we're dancing with the demons in oír minds..."

Cantaba la canción que había ganado Eurovisión, "Heroes" de Måns Zelmerlöw. Me había encantado desde que la había escuchado, y no paraba de cantarla.

Aunque solo, ya que me daba mucha vergüenza cantar delante de gente. Ahora, estaba en el baño de mi casa, tras haberme asegurado que no había nadie.

"We are the heroes of your time
Heroes
Heroes.
But we're dancing with the demons in our minds.
Heroes
Heroes..."

Justo sonó la puerta de la casa, y una voz familiar rompió el silencio que acababa de formarse.

-¿Ruben? ¿Estás en casa? -pregunta Alisa, mi madre. Acababa de llegar de trabajar, y seguramente vendría agotada. Convenientemente, había preparado algo de comer antes de encerrarme en el baño. Así cuando llegase podría comer algo, e irse a descansar.

-Estoy en el baño. -digo tratando de sonar despreocupado.
-¿Ya estás dándole? -pregunta con sorna.
-¡Mama! -digo molesto, y el rubor se me sube a las mejillas.
-Es que como no te veo con nadie, pues supongo que estabas solo.
-Claro, por que tantas ganas tienes de que conozca a alguien, nos casemos y me vaya a vivir con él, ¿verdad?

Podía notar la sonrisa en el rostro de mi madre. Sabía que era gay. Me había querido así, y me había apoyado y protegido de mi padre.

-No pienses eso. Aún tienes que ayudarme con la tienda. Mañana tenemos el cumpleaños de una niña, y no es precisamente pequeño. Voy a necesitar tu ayuda. Seguro que conoces a gente interesante.

Si, mi madre es pastelera. Y yo, de vez en cuando, la ayudaba. Con las masas, en el mostrador. Así ella tenía la excusa de que podía conocer gente. Yo era feliz en mi cuarto, o en la universidad.

-Claro, seguro que conozco a alguna mujer que se va a casar y quizás no la vea más, o al susodicho marido de dicha mujer. -digo rizando el rizo. Así conseguía que dejara el tema.
-Solo ten en cuenta que mañana en cuanto salgas de la uni, te quiero en la tienda. -dice con firmeza, pero no como una orden. Dada la relación que tuve con mi padre, no quería "usar palabras o acciones que puedan fomentar un sentimiento o comportamiento negativo". Podría haber sido psicóloga. Ganaría más dinero.
-Bien, bien.

Oigo pasos que se alejan, y suspiro.

Por la mañana del día siguiente, Lena me intercepta en el pasillo y me golpea con su carpesano en la espalda.

-Eres un poco bruta, ¿sabías? -digo mirándola.
-Pensé que eramos amigos. No me dijiste nada el otro día, y me morí de la curiosidad. -dice haciendo un puchero.
-Pues yo te veo muy tangible. -le toco la mejilla y me mira con una cara que haría retroceder hasta a Kim Yon Un.
-¿Como salió la operación "Morenazo"?
-Muy sutil, Lena. -oigo una voz a mi espalda. Billie era la típica chica que llegaba en el momento adecuado.- ¿Ya andas ligando por ahí?

Miro a Billie, y sonríe.

-Que era broma, vamos. No te enfades. -dice cubriéndose con la mochila.
-Bueno, algo de razón tienes. -Lena, como siempre, sutil.
-¡Lena! -digo sonrojado.
-Ya da igual. Mientras solo sea ella. -dice con cierto rintintin. Normalmente, cuando Bille sabía algo, al día siguiente lo sabían todos.
-Juro por el ejemplar primero del Capi que no se lo contaré a nadie. -era un poco friki, pero si juraba algo por el "Capi", lo mantenía.

En el camino para ir a clase de Biología, le contamos tanto la noche de año nuevo, como cuando vino a traerme la camiseta, y lo de ayer. Se quedó ojiplatica, y me golpea el hombro.

-¡Hey! Me vais a dejar molido.
-Eso por no contarmelo. -dice con una mueca de enfado.
-Bueno, no es que quiera que lo sepa todo el mundo. Mi madre piensa que ya me va a sacar de casa. -digo molesto.

El resto del día transcurre con normalidad. En cuanto terminan las clases, me despido de las dos y voy caminando hasta la pastelería. Voy directo a la parte de atrás, a cambiarme y a dejar mis cosas. Cuando salgo, veo a mi madre con una olla grande y la intercepto, agarrando la olla.

-¡No te cargues! -digo mirándola por el lado de la olla.
-Tranquilo. Está vacía. Al mostrador, vamos. Que en 10 minutos viene un cliente importante y tendrás que enseñarle modelos y varios sabores.

¿Una boda? Estaría bien empezar con encargos importantes. Voy al mostrador y empiezo a sacar catálogos. Oigo la puerta y me doy la vuelta para ponerme de cara. Veo a una niña muy simpatica con coletas que se acerca al mostrador.

-Hola pequeña. Bienvenida. ¿En que puedo ayudarte? -digo amable.
-My brother is coming. -dice animada. Se oye la puerta de nuevo, y la niña sale corriendo a abrazar al que ha entrado.

Trago saliva y me escondo detrás del mostrador.

¡¿James?! Justo a la única persona del mundo a la que quería ver.

-James, there's a man behind...
-Don't worry, Lily. I know him. ¿Rubén?

Me asomo por detrás del mostrador y me sonrojo.

-¡James! Que sorpresa. Estaba recogiendo una cosa del suelo...
-No, you weren't. -dice Lily.
James se ríe y me tiende la mano para ayudarme a levantarme. Seguía teniendo esa sensación al tocarle.

Yours Truly¡Lee esta historia GRATIS!