El sonido de la cabecera de la cama había cesado.

Sus respiraciones sonaban pesadas, pero en algún punto comenzaban a regularse, sus pieles estaban completamente sucias por el sudor, lubricante y por su puesto su propio líquido.

No recordaban la última vez que habían hecho el amor en la habitación de Louis, en realidad no directamente en la cama, y estaban realmente agradecidos de que esta no se hubiera roto después de todo el desastre que habían hecho.

-¿Escuchaste? -preguntó Harry re incorporándose en la cama.

-¿El qué? -Louis tenía los ojos cerrados, realmente estaba agotado.

-La música.

-Es el coro de los ángeles, las arpas tocan después de que tenemos sexo, amor. ¡Estamos en el cielo! -bromeó Louis, recibiendo un fuerte golpe justo en la cara con una almohada-. Es mi padre, siempre le ha gustado poner música cuando está en casa, odia el silencio completo.

-Oh.

-Vamos, es la hora de la comida -palmeó el trasero desnudo de Harry, incitándolo a ir al baño para ducharse antes de bajar.

*

Llegaron al pequeño comedor, o así lo veía Harry si lo comparaba con el de la casa de sus padres, definitivamente deberían tener uno así en su casa, era más "acogedor".

-Qué bueno que estás para la comida -sonrió Louis a su padre.

-No esperaba llegar antes, pero imaginé que Harry no estaría contigo y no me permitiría el dejarte comer solo, pero me equivoqué -se encogió de hombros.

-No escuché cuando llegaste -Louis cortaba en pequeños trozos su comida.

-Por supuesto que no, ni si quiera pude escuchar mis propios pensamientos -les dio una mirada divertida a ambos-. Harry, ¿Cuando se casen vendrán a vivir aquí?

Harry no entendía la cara divertida de su futuro suegro, sólo podía ver las pequeñas arrugas en sus ojos que se marcaban ocultando su risa.

-No lo creo -dijo volteando ver a Louis que seguía con la mirada fija en su padre.

-Bueno, si es así creo que debo conseguir un nuevo sistema de reproductor de música.

-¿Cómo?

-Harry, había escuchado gemidos, pero estaba comenzando a asustarme de que se estuviera cometiendo un asesinato en mi casa.

El comentario les cayó como un balde de agua fría. Harry comenzó ahogarse con el trago de vino que había tomado segundos antes, el líquido le quemaba la garganta y estuvo a punto de escupirlo, Louis por su parte comenzó a reírse histéricamente de la vergüenza.

-Chicos, ustedes realmente son ruidosos, si van a volver hacer esas cosas en la casa, les recomendaría música... música muy, muy alta.

~*~

Harry terminaba de pegar el techo de la pequeña maqueta en la que había invertido su tiempo en los últimos días, la estructura era muy diferente al diseño de las que solía hacer.

¿Por qué las seguía haciendo?

Bueno, realmente se aburría ahora que no tenía el valor de malgastar tanto el dinero de Louis, se sentía un poco apenado después de que supiera la verdad como para seguir yendo de viaje mientras él no estaba, así que optó por seguir haciendo una de las cosas que más lo relajaba.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!